GODOY CRUZ, MENDOZA: SUEÑO O REALIDAD? (19 SET 1979)


El suboficial cabo primero Anibal Raul Petracini, del Ejercito Argentino, es testigo el miercoles 19 de septiembre de 1979 de la aparicion de un ovni y de una figura de apariencia antropomorfa que permanece junto al objeto, desde su vivienda ubicada en el barrio La Gloria, Dpto. de Godoy Cruz, en la provincia de Mendoza (l).

Aun en la duda si su fantastica experiencia pertenece a una realidad desconocida para el o al mundo de los sueños, no deja de reconocer que su vida ha cambiado desde entonces. En febrero de 1980 entrevistamos al testigo en las dependencias militares, indagamos y rastreamos todo indicio revelador para intentar esclarecer la veracidad del relato, y he aqui lo obtenido:

CIRCUNSTANCIAS ANTERIORES A LA OBSERVACION

El miercoles 19, como es habitual, se levanta de dormir a las 7 de la mañana, se higieniza y se marcha en ayunas a su trabajo. Alli transcurre hasta el mediodia, sin que aconteciera ningun hecho saliente. Por la tarde se dirige a un taller mecanico de Godoy Cruz, con motivo de conocer el estado de un automovil Citröen 2CV que habia ad­quirido meses atras, hallandose con la sorpresa de que debia remplazar y pagar por una pieza de valor no consignada en el presupuesto original. Sumamente preocupado ante la imposibilidad de disponer por sus propios medios del dinero necesario para retirar el pequeño vehiculo, se dirige de inmediato a la casa de sus padres a fin de solicitar un prestamo, pues la consecuente demora le acarreaba crecida ansiedad; pero sus expectativas resultan vanas y mas tarde regresa a su hogar.

Como en el dia anterior habia reñido con su esposa, opta por no cenar y decide no comentarle nada de lo ocurrido. Esa noche, para mas, su mujer presenta unos intensos dolores en la columna y toma un calmante para conciliar el sueño. Ese medicamento se lo habia proporcionado su suegra, pues durante esos dias Anibal andaba muy ansioso por el asunto del automovil, y era el quien lo tomaba por entonces. Esa noche fue la excepcion. A las 22 o 23 horas, se va a dormir junto a su esposa y su pequeña hija. “No re­cuerdo haber rezado, pero mas que seguro que si, pues lo hago siempre para agradecer por todo lo que tengo y todo lo que soy”, nos dice.

EL INUSUAL AVISTAMIENTO

A cierta hora de la noche o de la madrugada, que no puede precisar, cree haberse despertado completamente despabilado y sin sueño. Acto seguido prendio la luz del velador, se incorporo, y encendio un cigarrillo. Su familia continuaba durmiendo. Arrojo luego la colilla y sin saber porque, atraveso un pasillo y se dirigio a la cocina, donde permanecio durante unos minutos apoyado en la mesada. Giro sobre su izquierda y corrio la cortina de la ventana que da a los fondos de su vivienda, hacia el oeste, donde hay un baldio.

Asombrado, pero sin inmutarse, distinguio a unos 20-25 metros de distancia, un objeto circular, en forma visual de arco de circunferencia, gris metalizado, sin detalles apreciables, que se mantuvo asentado en tierra. Estima que el ovni tendria 1,50 y 2,00 metros de diametro y 0,50 de altura.

Esta observacion habria durado apenas un segundo, cuando repentinamente aparecio frente a el y a la derecha del objeto, una figura de aspecto humano, de unos 0,40-0,50 metros de estatura, con una vestimenta muy blanca, cuyo unico detalle era una franja o visera opaca de color verde a la altura de los ojos. Se trataba de una imagen estatica. En el campo visual del testigo solo aparece el fenomeno, sin advertir fondo algu­no, que se mantiene oscuro.

Su atencion se centra en esa region, donde Petracini su pone que estaria localizada la vision del presunto ocupante. En esos momentos tiene la sen­sacion de habersele transmitido algo que le servia para su provecho. “El mensaje nunca lo supe -nos dice-, pero pienso que en sintesis una de sus partes es: adquirir confianza en mi; se que hay mas pero no puedo saberlo, lo senti como algo telepatico, sin escuchar ni voz ni tono, ni nada. Simplemente lo entendi”.

Anibal Petracini no tiene una clara nocion del tiempo transcurrido, pero arriesga a decir que habriase extendido unos 15 a 20 minutos. Finalmente, no recuerda en absoluto las circunstancias en que concluye la observacion. A las 7 horas del jueves 20, es despertado como de costumbre por el reloj, hallandose acostado y cubierto por las sabanas, junto a su familia. Tampoco recuerda haber regresado a la cama ni apagar la luz. Sin comentar nada de lo sucedido, se levanta con la sensacion de tener la cabeza muy caliente, que solo logra atenuar mojandosela completamente.

CON POSTERIORIDAD

Ese dia Anibal Petracini se encuentra bastante alterado, nervioso, aunque no presento ningun trastorno fisiologico. Algo le comenta a sus compañeros de oficina. Por la noche se reconcilia con su mujer y alrededor de las 22 horas le narra su experien­cia, disponiendose de inmediato a inspeccionar el lugar, provistos de una linterna en busca de huellas o vestigios, con resultado negativo. El viernes 21, ve a su tio y lo­gra recien solucionarle el inconveniente con el automovil. El domingo 23 habla con su padre de lo sucedido con el ovni y le da algunas sugerencias para clarificar los he­chos. A tal efecto, y con las reservas del caso, decide escribirle a un entusiasta investigador local, el profesor en Literatura Victorio Corradi, en estos terminos: “…un poco contra mi voluntad dirijo estas lineas, esta inseguridad de comentar lo que paso se debe a la falta de pruebas por mi parte. Por este particular es que no estoy seguro de lo ocurrido, porque siempre fui de la idea de que me aterrorizaria ante tal hecho, y otra cosa muy rara a lo cual puedo pensar que fue un sueño, no recuerdo haberme ido de regreso a la cama ni haber apagado la luz. Yo quisiera que me dijera si fue sueño o algo real”.

No obstante a haber mantenido su anonimato durante algun tiempo, se vio forzado por ciertas circunstancias a dar a conocer su identidad publicamente.

Paso siguiente, el licenciado en Psicologia Juan Carlos Torcivia aborda al testigo a fines de septiembre, expresando que su unico proposito ha sido conocer el estado psiquico del testigo, aplicandole al efecto -durante unas once sesiones- las tecnicas corrientes de exploracion psicologica (una bateria de tests de inteligencia y personalidad), con entrevistas clinicas. De este modo concluye que se trata de un individuo con caracteres psiquicos normales y agrega que no se observan indicios de posibles deterioros mentales y que no puede ser encuadrado dentro del tipo de personalidad fabuladora o delirante.

En esta instancia de la investigacion, nos hemos dedicado al estudio del episodio y, muy especial mente, del protagonista de tan singular experiencia.

EL CONTEXTO REFERENCIAL

l. El testigo y sus preocupaciones:

La economica constituye su mayor preocupacion y un fuerte motivo de conflictos, apare­ciendo como una constante en todo el desarrollo de la entrevista. Para la fecha del caso (19, septiembre 1979), su mayor atencion estaba centrada en la reparacion del automovil y en la solucion economica que debia darle (reparacion y solucion que nos habla, por obvia, de conflictos internos). Los problemas de salud de su esposa y sus medicamentos, su vivienda semi-construida y financiada, aparecen como otras inquietudes.

Su psique se halla bastante vulnerada a consecuencia de un posible conflicto belico durante 1978/79, afectandolo de tal modo, que recurre durante varios meses a la asistencia de un psiquiatra, que le receta un “inductor de sueño”. Dice haber tenido entonces “el sistema nervioso destrozado”, manifestando problemas de relacion laboral con sus compañeros, con actitudes violentas. Afirma que su actitud se ha moderado, aunque sigue teniendo sueño liviano con dificultades para dormir. Presenta un estado emocional inestable.

2. El testigo y sus creencias: Es fundamental este aspecto de la investigacion, para lo cual hemos efectuado una discriminacion temporal:

a) Antes del hecho desencadenante: Es un ferviente catolico. Reza constantemente, 2 a 3 veces por dia, para agradecer lo que tiene -su hija, el hogar- y para pedir ayuda a fin de resolver sus problemas. La imagen de Dios es “como algo que ayuda”.

b) Despues del hecho desencadenante: Anibal Petracini expresa sobre este punto: “Mi vida despues del encuentro cambio, segun pienso, para bien. A los pocos dias de lo ocurrido me di cuenta que ya no rezaba mas, incluso que no creia mas en Dios (NdR: actitud ultima que se mantuvo durante varios meses); comence a alentarme yo mismo, y empece a sentirme mejor y mas seguro, y solucionando muchos problemas que rezando no logre superar; controlaba mis nervios y hasta me parecio haber adquiri­do, como quien dice, un cierto poder mental, por ejemplo: predecir mis problemas y es­perarlos ya con una solucion o algun consuelo, dejando de darles importancia en algu­nos casos”.

Si definimos a las creencias como la oposicion a la certeza racional, o la adhesion a ciertas afirmaciones que no soportan una demostracion rigurosa, hallamos propicio mencionar ciertas impresiones (subjetivas) del testigo en relacion al fenomeno, para procurar develar las posibles causas del hecho descripto. En ese sentido y sobre el margen de duda que tiene sobre la autenticidad del caso, Petracini afirma no poder precisar la naturaleza del fenomeno, aunque piensa que la figura humanoide “debia ser algo muy, muy superior…” Su actitud “era de ayuda y amistad”, porque luego del incidente se producen en el cambios favorables. Y agrega: “Supongo que tiene que tener sexo; supongo que puede ser femenino…, aunque no le den mucho credito a esto, pues el sexo femenino me encanta; bueno, la edad es algo dificil, ya que no hay indicios, signos de viejo o joven, pero en este momento se me ocurre que puede ser de unos 50 años con joven apariencia”.

3. El testigo y sus recreaciones: Reconoce tener muy pocas expansiones por el factor economico. No lee practicamente ningun tipo de publicaciones. Solo posee algunos tex­tos escolares. Un libro que dice haberle agradado es El lenguaje secreto de los sue­ños, que leyo a los 17 años. Despues del encuentro, ha tenido oportunidad de leer un libro sobre ovnis que no parece haberle atraido demasiado. “Nunca fui bueno para la lectura y escritura -nos dice-, lo que me interesa es expresarme con sinceridad y claridad…”.

Le gustan los filmes de ciencia-ficcion y los de accion. Sin embargo, no frecuenta las salas cinematograficas. “Me gusta la pesca -concluye-, pero tengo tan pocos recursos y lugares tan lejos de Mendoza, que por lo general me quedo en casa”.

Sus gustos y recreaciones habituales estan ligadas a las cosas mas intimas y cercanas: su vivienda y su automovil.

4. El testigo y sus aspiraciones: Nacido el 26 de mayo de 1955, sostiene que sus aspi­raciones son: “Ser un buen padre y fiel esposo, alcanzar una elevada moral y honradez, conseguir buena posicion economica y social sin que me sobre ni que me falte”.

LUGARES

Pasando ahora a indagar el caso en el terreno, la vecindad y el ambito de trabajo del testigo, indiquemos que el barrio La Gloria, del Departamento de Godoy Cruz, se encuentra proxima a la ciudad de Mendoza, capital de la provincia homonima. Se trata de una zona con densidad media de poblacion, y con reciente asentamiento de vivien­das modestas de una planta.

El lugar del suceso se situa en una manzana perimetral al barrio, conformada por cuatro viviendas unifamiliares lindantes entre si, cuyos contrafrentes dan hacia el oeste, a un baldio donde se habria posado el ovni y su presunto ocupante que es, en realidad, un espacio que suelen aprovechar los niños del barrio para sus practicas deportivas (una cancha de futbol). A su vez, este terreno linda con un matorral y hacia el mismo cardinal, con la avenida de Acceso Sur, que une Mendoza con Lujan de Cuyo. A los costados y a espaldas del sitio, se encuentran separadas por una calle (donde se halla ubicado, ademas, a 50 m un poste de alumbrado), gran cantidad de viviendas.

Segun la inspeccion del testigo y su esposa realizada al dia siguiente del encuen­tro, y de la nuestra meses despues, no se hallo ningun tipo de indicios (huellas, ras­tros) que permitieran suponer que alli se poso algun objeto anomalo.

Habiendo procedido a consultar a numerosas familias del barrio, nadie ha podido confirmar la presencia del presunto ovni, ni escuchado, visto o comentado algo re1acionado.

Refiriendonos al ambito laboral del testigo, mantiene en general una buena relacion con sus compañeros del Comando, quienes responden por su seriedad y responsabili­dad. No obstante, dada la imprevisible trascendencia periodistica, Petracini ha sido objeto de bromas y padecido ciertas presiones de las autoridades militares, al no haberse tomado las providencias debidas. Esta ultima circunstancia le ha acarreado un notorio malestar.

Al respecto, el 10 de marzo de 1980 decide escribirnos y nos expresa, entre otros conceptos, lo siguiente: “Le dire que este tema del 19 de septiembre de 1979 ya tuvo trascendencia como militar, lo cual me perjudico considerablemente, y a causa de ello, pienso retirarme del Ejercito a fin de año”.

[1] Nota: Co-participo en este articulo la Lic. en Psicopedagogia Monica M. Simonetti.

ANALISIS DEL CASO

De la investigacion practicada, la hipotesis de considerar al episodio descripto como producto de una experiencia real, existente en el plano perceptual (lo cual concierne a la naturaleza fisica o a la naturaleza psiquica del fenomeno), es nuestra opinion que la misma resulta endeble, en base a las evidencias facticas y testimoniales:

lro. La ausencia de otras personas que avalen simultaneamente la observacion de Anibal Petracini en el lugar de los hechos.

2do. La falta de huellas o rastros en el sitio del presunto aterrizaje, que sugiere la inmaterialidad del fenomeno, como su fantasmal aspecto.

3ro. Ciertos items del testimonio que no condicen con un hecho perceptual, tales como:

a) El testigo no distingue ningun elemento reconocible en las cercanias, pues “es todo oscuridad”. Sin embargo, nin­gun desperfecto se habria producido en el alumbrado publico distante a 50 metros.

b) En esas condiciones y a traves de la ventana distingue una tonalidad verde, opaca (calculamos de unos 0,04 x 0,12 m, a una distancia de 20 o 25 m, en la estimacion del testigo), que tampoco el llega a explicar como ha podido distinguir.

c) Retira la cortina para mirar afuera, quedando plegada, pero cuando se levanta por la mañana, esta se encuentra en su lugar, desplegada y cubriendo totalmente la ventana de la cocina.

d) Tampoco recuerda haber regresado a la cama, ni haber apagado la luz. Duda que aun permanece en el testigo.

4to. Nada sugiere, finalmente, el presunto hallazgo de la colilla del cigarrillo que habria tirado al suelo momentos antes de la observacion, pues como el joven suboficial declara, era su costumbre fumar en el dormitorio y arrojar las colillas, hallando al dia siguiente, 4 o 5 de ellas en ese lugar.

Habiendo expuesto la disyuntiva que desde un principio plantea el mismo testigo, respecto de que si el fenomeno posee una existencia perceptual o bien se trata de una imagen psiquica y, por otra parte, las inconsistencias de las posibles evidencias fisicas, nuestro estudio se inclina indefectiblemente hacia la presuncion de hallarnos an­te un hecho de naturaleza psicologica.

UN ENSAYO INTERPRETATIVO

Teniendo en cuenta que, de acuerdo a los estudios clinicos del Lic. J. C. Torcivia (que dicho sea de paso, se desempeña como psicologo en una institucion policial), Anibal Petracini es un sujeto “de caracteres psiquicos normales”, el marco de posibilida­des explicativas se ajusta a abocamos al analisis contextual y motivacional que pudieran haber desencadenado semejante vision, si es que en el ambito de la psique se encuentra

Con este proposito, ha sido preciso considerar todas las situaciones posibles vivenciadas por Anibal Petracini antes del caso, ese dia y tiempo atras, y en particular aquellas consignadas como conflictivas, generadoras de estados de angustia, ansiedad o nerviosismo.

Poco nos revelara en si la investigacion de los estados normales y estables del testigo. Solo podemos aprovechar los estados de conflicto y fuertemente emocionales, que son -precisamente- cuando los contenidos del inconsciente tienen perspectivas de irrumpir a la conciencia. En estas circunstancias podemos realizar las observaciones que confirmen o no la participacion de ciertos mecanismos psicologicos. En el estado en que se encontraba Petracini, el del reposo nocturno -donde se desarrolla una rica actividad psiquica-, constituye nuestro mas favorable objeto de estudio.

Dos clases de motivos existen para la formacion onirica, tal cual pudieren haberse producido en nuestro ocasional testigo: a) un impulso o deseo inconsciente adquirido durante el reposo, que tomo la fuerza necesaria para manifestarse en un estado preconciente; b) un impulso insatisfecho proveniente de la vida diurna, un pensamiento preconciente, con todos los conflictos que lo animan. En ambos rige el mismo mecanismo de formacion onirica, mediante la condensacion y el desplazamiento (metafora y metonimia), con el cumplimiento del deseo insatisfecho.

El inconsciente permite crear visiones fantasticas que pueden pasar al sistema conciente, creyendo el sujeto haber vivido realmente estas situaciones extraordinarias, no pocas veces relacionadas con los ovnis. “Y ya que el inconsciente es mucho mas capaz de lo que podemos creer -sostiene S. Robiou Lamarche-, es de esperar que los sue­ños tengan gran importancia en su relacion con los ovnis”.

Es muy probable que la experiencia se encuentre en una de las fases del sueño. En nuestra opinion, esto se ha dado en un estado de vigilia, en el nivel preconciente, donde se producen las llamadas visiones o alucinaciones hipnopompas, producidas por un enturbamiento de la lucidez de conciencia. En los sujetos normales -tal como es nuestro testigo-, estas imagenes intermedias que aparecen entre los estados concientes e inconscientes, ocurren en el momento de entrar al sueño (hipnagogicas) o proximas al despertarse (hipnopompas).

Deberemos reconocer que, con frecuencia, estas visiones son tan vivas, tan claras y se imponen tanto como la percepcion. Para Roustan, solo una suerte de trabajo logico hace rechazar una imagen entre otras.

Evidentemente, como sostenia Carl Jung, “es cosa obvia que los ovnis no solo se vean, sino que ademas se sueñen”. Cobra ahi un estatuto alucinatorio, esto es, el de una percepcion sin objeto real.

Bajo el enfoque de la psicologia compleja, el caso tratado se constituye en un pa­radigma de la difundida angustia existencial y de la inseguridad actual del hombre inteligente, e indicaria de manera ejemplar la compensacion que procede del inconsciente trascendiendo su forma de vida corriente y agobiante.

En aquella jornada, la preocupacion de Petracini se acentua debido a los imprevistos economicos que le ocasiona la reparacion de su automovil (depositario de su angus­tia), a los que no halla solucion, reactualizando dicha angustia e insatisfaccion, en­fatizado por el problema de salud de su mujer (presenta fuertes dolores de columna) y de relacion conyugal (habia reñido con ella). En esas condiciones, y sin cenar, se va a dormir, tras haber orado como de costumbre. En tal sentido, la oracion es un suspi­ro que expresa cierta impotencia, una actitud que compensa la supersticion en el que­rer y el poder humano.

Un hecho significativo contenido en el relato de Petracini, es el habito que tiene de despertarse a la hora en que su vision fue interrumpida por el reloj despertador, alcanzando recien entonces su total lucidez de conciencia. El habito -definido como una disposicion adquirida y duradera-, actua como una especie de memoria que tiende a la reproduccion involuntaria de ciertos actos, como por ejemplo, despertarse a de terminada hora. Mediante esta disposicion podemos señalar que Petracini -con su sueño liviano, es decir, en un umbral cercano a ambos estados de conciencia-, alcanzo proximo a la hora de despertarse un nivel preconciente, donde se funden sus habitos cotidianos (levantarse, ir a la cocina) con sus deseos latentes recientemente adquiridos, que concierta -pues- en estados afectivos y representaciones (la tenencia del automovil, que a la vez estaciona ¿curiosamente? a pocos metros de donde ocu­rrio la aparicion del ovni y que -no sin motivo- muestra una notoria seme­janza en cuanto a su forma), con los contenidos simbolicos de la figura humanizada.

Llama la atencion que el ovni este representado en el sueño bajo el aspecto de su pequeño automovil. Esto puede deberse, en parte, porque siendo el testigo un individuo joven, suele simbolizarse con un objeto de su experiencia personal, algo trivial, pero que compensa sus elevadas aspiraciones. No obstante, el ovni es concebido de este modo como un vehiculo, de su energia y dinamismo, al parecer portador de un ser superior, representante de las cualidades psiquicas del propio soñante. Tratase aqui sin duda de un ejemplo de modificacion, sobre una antigua representacion por adquisiciones recientes, de sustitucion automovil-ovni.

El ovni corresponderia, entonces, a una proyeccion del testigo, en la cual el simbolo (cuerpo circular), indica que lo que se proyecta tiene por contenido una totalidad -de la psique- en todos sus aspectos. Se ha dicho incluso que la contemplacion de dicha forma en los sueños, aporta la sensacion de que la vida ha vuelto a encontrar un significado diferente.

La imagen de caracteristicas humanoides adquiere tambien importancia. El si mismo con frecuencia se personifica en los sueños como una figura humana superior. General­mente aparece en momentos cruciales de la vida del sujeto, crisis en que cambian su actitud basica y su forma de vida, esperando una solucion creadora para su conflicto. Todo el ser se condensa entonces en unicidad con el fin de vencer las dificultades (“ahora espero mis problemas con una solucion…”, etc.). Esta vision del ocupante aparece en una forma simbolica, y con ella, renovaciones de la vida, un elam vital creador, y una nueva orientacion.

En los sueños del hombre, este nucleo esta generalmente personificado como figura femenina. En su manifestacion individual, por regla, adopta la forma de la madre (“supongo que -la figura- tiene que tener sexo; supongo que puede ser femenino… en este momento se me ocurre que puede ser de unos 50 años de joven apariencia”). Personifica­cion de ciertas tendencias psicologicas tales como sospechas profeticas, captacion de lo irracional, sensibilidad por la naturaleza y una mayor relacion con el inconsciente (“… y hasta me parecio haber adquirido, como quien dice, un cierto poder mental, por ejemplo: predecir mis problemas y esperarlos ya con una solucion…”).

El sueño toma en cuenta su vivienda y aparece cerca de la ventana de su cocina, que es el tradicional lugar de transformacion -transformacion psiquica en este caso- o el supuesto aterrizaje o descenso del ovni y su ocupante, ocurre en un terreno frente a su casa y al alcance de su vision, lo que parece un hecho importante y urgente, pues esa manifestacion superior (impresion compartida por el testigo), ha acudido en su ayuda y guia, en momentos criticos en la vida del joven Petracini. El mensaje criptico es elocuente en su contenido.

El descenso se produce en la negrura de la noche, a causa de su origen en el inconsciente. No hay fondo visible, solo oscuridad (aunque en el lugar existe realmente un poste de alumbrado), donde resalta en primer plano la figura blanca, delante del objeto gris. La figura blanca representa para el testigo la criatura superior, la imagen mas sobresaliente y pura de la vision (“… el blanco me sugiere algo puro y santo, no se por que, pero es algo puro”, apunta Petracini ante nuestra pregunta).

Lo que el llama “visera” del ocupante (llamemosle vision) de color verde, tiene un significado muy especial: “El color verde -dice-, el de la naturaleza, es para mi al­go que renueva la vida”. Se convierte en un hecho trascendente, esperanzador. A su vez, esta franja que aparece a la altura de los ojos del ocupante, expresa la accion e intencion de ver.

La figura quiere influir en su vida e indicarle de algun modo el camino que con­duce al mundo interior, o sea al conocimiento de uno mismo. En el sueño espera que ese conocimiento le permita hacer una vida mas positiva. La figura representa, una vez mas, un salvador que exhorta y lleva mensajes beneficos. A partir de entonces, se opera en el una clara sustitucion de ‘la imagen ayudadora (“la imagen me ayudo al darme seguridad, en cambio Dios no me ayudo a solucionar mis problemas…”). Aparece aqui un llamamiento a la conciencia individual, en un sentido eminentemente practico. El mal atestiguado en el mundo externo, en el contorno, parecen haberse hecho concientes, de manera tal que hay un primer paso hacia un cambio radical de su actitud frente al medio.

Cambio significa que todo se mueve, y que caigan algunas cosas. Ver que estaba flojo y que se hace con esto, lo que supone un paulatino proceso de elaboracion. Aqui esta el nudo de un problema, por sus impredecibles consecuencias. Un cambio que no tenga estrategia que lo organice, siempre sera un cambio de movilizacion solamente, sin el caracter adaptativo y de crecimiento.

Podriamos extendemos todavia mas, pero estimamos que lo expuesto es suficiente para acceder al caso y comprender algunos de los principales aspectos involucrados en el problema de los ovnis y sus ocupantes. Al fin, tomados estos conceptos como simples instrumentos o hipotesis heuristicas, podrian ayudarnos a explorar la vasta y nueva zona de la realidad abierta por el inconsciente e insinuada por el ineludible fenomeno de los ovnis.

REFERENCIAS

(1) C1arin, Buenos Aires, 15 diciembre 1979; Rio Negro, General Roca, 17 diciembre 1979, citando al matutino Los Andes, Mendoza; Radiolandia 2000, Buenos Aires, 11 enero 1980, ps.14/17; Los Andes, Mendoza, 29 ene­ro 1980; Bo1etin CEFAI, Buenos Aires, N° 9, marzo 1980, ps.1/12; Contactos Extraterrestres, Mexico, N° 80, 23 enero 1980, p.8; El libro de los misterios del hombre, ediciones de Semanario, Buenos Aires, no­viembre 1980, ps.64/71; Roberto E. Banchs, en El Universo de Jung, ed. comp. A. Las Heras, Editorial Trama, Buenos Aires, 1982, ps. 84/94.
[1] Nota: Co-participo en este articulo la Lic. en Psicopedagogia Monica M. Simonetti

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