PAJAS BLANCAS, CORDOBA: ALISTANDO EL PLATIDROMO (01 MAY 1957 Y 05 JUN 1964)

Las cercanias del aerodromo de Pajas Blancas, Prov. de Cordoba, parecen haber sido escenario de dos sorprendentes aterrizajes de lo que se denomino “una nave del espacio” y “su tripulante cosmico”. Los mismos habrian ocurrido el miercoles 1° de mayo de 1957 y el viernes 5 de junio de 1964, y publicados originalmente por el diario Impulso, de Mercedes (San Luis), y por diario Cordoba, de la ciudad homonima, respectivamente (1).

El primero de ellos se produjo -de acuerdo a la cronica periodistica- a las 7,30 horas de aquel 1° de mayo de 1957, y hubo permanecido en “el mas absoluto secreto”, a peticion del ocasional protagonista persuadido de que por tamaña revelacion, “hubiera sido irremediablemente considerado un loco”. No obstante, transcurrido un tiempo y a vista que era mas comun hablar de platos voladores, se animo a hacerlo.

En la fecha indicada, como era dia festivo (Dia del Trabajo), resolvio viajar hasta Rio Ceballos. Señala que la mañana era esplendida, pese a la temporada otoñal. Se despidio de sus familiares, puso en marcha su motocicleta y tomo en direccion al Barrio San Martin, una de las salidas de la ciudad de Cordoba, para continuar luego por Pajas Blancas.

Su viaje transcurria normalmente, hasta que transcurridos unos 15 Km mas del acceso principal del citado aerodromo, comenzo lo imprevisto. Un sonido como el escape de una valvula de vapor, llamo su atencion. Enseguida noto que su motocicleta perdia fuerza, disminuyendo paulatinamente la velocidad, hasta detenerse. Al bajar para observarla, grande habria sido su sorpresa cuando vio sobre su cabeza un descomunal artefacto redondo, suspendido en el aire, estatico, a unos 15 metros de altura.

Con gran temor, abandono la motocicleta y corrio para ocultarse en la cuneta cercana al camino. “La colosal astronave interplanetaria”, como dice el autor de la nota, tendria unos veinte metros de diametro y unos cinco o seis de alto. Durante unos segundos quedo inmovil y luego fue descendiendo hasta quedar suspendida a unos dos metros y medio (2.5 m), siempre inmovil. El anonimo testigo continuaba observando “presa del mayor asombro y de indescriptible emocion”, todo cuanto ocurria desde su ocasional refugio.

– ¡Desciende el “tripulante interplanetario”!:

Pero eso no fue todo. De pronto, de la parte inferior de la exotica nave -del no menos exotico relato-, comenzo a descender algo semejante a un ascensor o escalerilla vidriada, translucida, en donde iba un ser humano igual que nosotros. El ascensor no toco tierra, quedando a solo 30 cm del suelo. “El hombre, el Argonauta Cosmico -señala el autor de la nota- piso tierra. Su esbelta y atletica figura se destacaba nitidamente como recortada, en aquel escenario solitario y un tanto agreste”. Miro por un instante a su alrededor, y se encamino directamente a donde se hallaba el testigo, quien por momentos creia desvanecerse, por un intenso frio y por las escenas terrorificas que habia leido sobre “los tripulantes de las misteriosas naves del espacio, ya que ademas “no era poco lo que habia oido hablar acerca de los platos voladores”.

En tanto, el viajero del espacio avanzaba, cruzo la carretera y se detuvo frente al azorado testigo, quien comenzo a incorporarse del suelo donde se habia ocultado y observar que el ser presentaba una estatura similar a la de el (1,75 m), una ropa “tipo buzo, sin especificar su color, una malla muy ceñida al cuerpo, pero que no parecia tela, sino mas bien confeccionada de un material plastico o algo parecido”. Ya habiendose aproximado, el visitante hablo, pero con un gesto gentil le tendio su mano para salir de la cuneta. Una vez en la carretera, le mostro el aparato. Luego, volviendose hacia el testigo, trato de hacerle comprender que lo siguiera sin ningun temor, pero viendo que no lo hacia, se acerco y le palmo la frente, con un ademan suave y delicado, intentando calmarlo y señalandole nuevamente la maquina lo invito a acercarse a ella, al mismo tiempo en que “con un gesto dulce y sereno, abria sus brazos para hacerle comprender que no tenia nada que temer”.

Tratando de dominar la fuerte impresion, le siguio hasta situarse debajo del aparato, donde se detuvo vacilante, pero otra vez el viajero sideral, le invito a seguirlo. Subio entonces al ascensor junto al extraño ser, quien en todo momento lo observaba en forma sonriente. Tras elevarse, pasando por dos niveles de 1.80 m, llego hasta la parte central de un gran recinto que cubria todo el perimetro de la nave. Al salir del ascensor, observo cinco o seis tableros de unos 2 m de largo, con gran cantidad de pulsadores, dispositivos y pantallas como osciloscopios, atendidos cada uno de ellos por un hombre distinto, pero vestidos igual. Ninguno de ellos dirigio su mirada hacia el testigo.

A pesar de tan inusitadas presencias, lo que le “llamo poderosamente la atencion, era que en toda la pared que daba al borde del diametro de la nave, habia grandes ventanales cuadrados”, que no los veia desde tierra. La claridad interior era muy grande, aunque no advirtio lampara alguna. Por unos instantes, el desconocido testigo fijo su mirada en un hombre que lo observaba y que, no sin cortesia, le invito a ingresar nuevamente al ascensor, asi lo hizo y descendiendo lentamente, comenzo a ceder tambien su conmocion inicial. Toco las paredes del ascensor, dandole la sensacion de que eran metalicas. Se detuvo a escasos centimetros del suelo y el motociclista volvio a pisar tierra. Su extraño acompañante sonrio y ambos salieron de debajo del aparato. Mas animado, le pregunto por señas como era que el aparato no tocaba tierra, a lo que el ser respondio mediante a un movimiento con ambas manos, pasandolas una muy cerca de otra. “No comprendio el terrestre, pero interpreto que queria significarle que era debido a una fuerza antigravitatoria…” (sic).

El color de la nave era confuso, en parte tenia un pequeño matiz verde, en otro azulado y, en conjunto, daba la impresion de tornasolado, pero de apariencia metalica. El ruido antes descrito lo hizo en todo momento.

Ambos se encaminaron luego hacia la motocicleta. Alli, el tripulante se inclino sobre sus pies y observo atentamente el motor. Mediante señas, parece haberle indicado que mientras estuviera la nave, no funcionaria. Se irguio y levantando su brazo, poso su mano sobre el hombro del motociclista, a manera de salutacion, sonriendole y deteniendo su mirada en los ojos de su interlocutor como fraternal despedida. Regreso despacio hacia la nave, entro al ascensor semi-transparente, hasta desaparecer. “Despues de algunos segundos, la nave se elevo subitamente unos 800 metros y de alli avanzo tomando rumbo hacia el noroeste en forma vertiginosa, dejando a su paso una estela blanca que se disipaba rapidamente en el espacio”, dice el sentimental relato.

El presunto testigo ve perderse asi la extraña maquina voladora. Luego intenta poner en marcha la motocicleta, sin dificultades, y reanuda su interrumpida marcha. Habiendo ordenado “un poco su mente y sus ideas”, como dice el articulo periodistico, calcula que todo habia sucedido en unos 15 segundos (!).

Con el subtitulo de “Mision Fraternal Cosmica”, el autor de la nota concluye diciendo que: “La presencia de la Nave Interplanetaria y de su augusto Tripulante, siempre sonriente y atento con el terrestre, destruye por completo la truculenta fantasia creada alrededor de las mismas por algunas publicaciones y peliculas de corte sensacionalista, que hacen aparecer a los habitantes de otros mundos, invadiendo la Tierra en mision terrorifica”. Ese autor, que parece haber sido el unico que conoce al testigo y divulgado su version, concluye su consabido articulo señalando lo siguiente:

“El extraordinario suceso de Pajas Blancas, demuestra fehacientemente la real existencia de los navios interplanetarios procedentes de otros mundos mas evolucionados que el nuestro y que llegan a nuestro planeta con especificas intenciones, en mision de paz hacia un entendimiento fraternal y de hermandad cosmica, nunca desmedido hasta el presente. Sepamos comprenderlos -nos exhorta- y colaborar con ellos en la emergencia”.

– Segundo episodio. La odisea de un medico y su esposa:

En un articulo de la serie Platos voladores – Por las rutas del cielo, cuyo autor firma con el pseudonimo Agor, publicado en el diario Cordoba, se relata una extraordinaria experiencia de caracteristicas similares ocurrida el 5 de junio de 1964.

Presuntamente, esta vez fueron testigos un medico y su esposa, cuyas identidades tampoco han sido dadas a conocer, pero si el patetico testimonio que el primero habria ofrecido del notable encuentro, en circunstancias que viajaban en automovil rumbo a Rio Ceballos, en la Pcia. de Cordoba.

Agor decide transcribir para el citado articulo la narracion del medico, aqui reproducida:

“Escribo estas lineas a pesar de mi emocion -comienza diciendo el facultativo-. De otra manera no podria dar una explicacion a todas las palabras que digo en este momento; lo digo asi, sinceramente, como medico y no como un ilusionista, sino como una realidad pura y limpida para todos mis colegas cuando sientan a seres de la Tierra que relatan sus experiencias recogidas durante sus viajes, alguno de nosotros, o podria decir yo mismo, he dudado siempre de que seres de otros mundos lleguen a la Tierra; eso seria imposible por lo cual se harian reconocer, ¿no es asi?

“Eso dejo en el criterio de los demas. Ahora comprendo que todas las palabras no son fantasia y que si hay algo de cierto; digo porque todavia no puedo salir de mi asombro. Esto que voy a decir parece un cuento de niños, pero no lo es en verdad.

“Soy medico -prosigue diciendo-, tengo 42 años, resido en Buenos Aires. Sali de la Capital Federal el 28 de mayo de 1964 hacia Cordoba. Me dirigia a Rio Ceballos a ver un familiar, acompañado de mi familia; estuve unos dias y regrese el dia 5 del mes siguiente, a las cuatro de la mañana. Aproximadamente a unos 30 kilometros del Aeropuerto distingui un aparato que se acercaba velozmente, y le dije a mi señora: ‘Mira ese avion que viene’. Y me contesto ella ‘¿Y a esta hora?’. ‘Puede ser; a lo mejor viene de Chile’, le respondi. En esas preguntas que nos haciamos no lo vimos mas y seguimos adelante.

“De pronto a la orilla del camino vimos una luz muy potente -continua relatando el medico-; entonces le hago seña con la luz baja y alta porque era imposible ver el camino. Entonces paro mi coche hacia la orilla del camino. Y mi señora me dice: ‘que imprudente, no baja la luz’. Yo no le conteste nada y el vehiculo iba avanzando hacia nosotros, cuando aproximadamente faltando un metro, se detuvo y la potente luz se iba disipando paulatinamente quedando solamente de un color violeta.

“Entonces pudimos observar un aparato de gran longitud. Mi señora se puso nerviosa. Me preguntaba que era eso. Yo no sabia contestarle, porque ni yo mismo sabia. Estuvimos cerca de veinte minutos y el vehiculo no se movia hacia ningun lado. Yo queria pasar pero el coche no arrancaba de ninguna forma. Entonces me quiero bajar para ver lo que era, cuando vi que una persona se acercaba. Entonces tome el arma que llevaba en la guantera entre mis manos y en ese momento, oigo una voz suave que me pregunta: ‘¿Que le pasa, amigo? Y le contesto yo: ‘No arranca mi coche’. Me dice: ‘Poque no intenta otra vez’. Y lo hice y el coche arranco. Y prendo las luces y alumbro, y veo un aparato desconocido, algo que nunca he visto. El personaje que estaba cerca de mi, me mira y con una sonrisa me dice: ‘No tenga miedo. Yo soy terrestre. Cumplo con una mision en la Tierra. Mi nombre es “R.D:”, amigo. Y cuentelo a su manera a la humanidad’… Y se alejo muy lentamente. Dos seres vestidos todos de gris lo esperaban. Subio y entonces vimos que el extraño aparato se elevaba velozmente, dejando tras de si una estela de color violeta.

“Cuando ya no estaban, empezamos a temblar como una hoja; confieso que no podia mover los pies. Tomamos un cafe del termo que llevabamos. Y seguimos viaje sin decir a nadie lo ocurrido hasta llegar a Buenos Aires. Ahora -concluye el relato y con este la nota- estoy mas sereno y lo cuento. Lo unico que digo es que ahora no dudare de la palabra de nadie. Con la experiencia he logrado esta verdad: si, existen seres de otros mundos”.

ALGUNAS CONSIDERACIONES

Resulta evidente una serie de coincidencias que se desprenden de ambos informes. En cuanto al contenido, nos hallamos ante unos presuntos testigos, anonimos o de identidad reservada, que se hallan circunstancialmente viajando por las adyacencias de la localidad cordobesa de Pajas Blancas, cuyos vehiculos resultan averiados cuando se encuentran con una nave espacial. La reaccion temerosa es sofocada frente a la presencia y actitud de un ser de apariencia humana que les transmite su mensaje de paz, lo cual parece constituirse en el proposito del fraternal encuentro.

El modo en que concluye resulta tambien semejante: tras el inesperado dialogo, el hermano cosmico se dirige lentamente a su nave, para alejarse raudamente dejando atras una estela en el cielo.

Desde luego, puedese pensar que estas caracteristicas son comunes a numerosos informes reportados en otras regiones del mundo. Pero no deja de llamar la atencion que los aqui tratados tengan algo mas en comun, y es que ambos han sido recepcionados por el postrero personaje Agor


Eugenio Siragusa

A ese respecto, señalemos que “Agor” -muy conocido por aquellos años- es el pseudonimo que empleaba Antonio Oscar Perez Aleman, presidente de la “Asociacion de Hermandad Cosmica” de Cordoba, con quien hemos mantenido por ese entonces un nutrido intercambio epistolar. Asimismo, Perez Aleman fue miembro importante de la decana “Asociacion Universal Metapsiquica” (AUM), una entidad dedicada a los platos voladores en base a conexiones metapsiquicas, por revelaciones presuntamente telepaticas (2). Ambas instituciones, a su vez, intimamente ligadas al “Centro Studi Fratellanza Cosmica”, de Milan, cuyo inspirador es el contactado Eugenio Siragusa (3).

Todo esto no debe sorprender al tiempo de conocer las revelaciones de Agor, pronunciadas en un reportaje de L.V.2 Radio La Voz de la Libertad, de Cordoba, el 23 de septiembre de 1963 y reproducidas en la prensa escrita (4): “La novedad mas importante que traigo, es anunciar que la humanidad debe prepararse para recibir la visita de las naves interplanetarias que, como Embajada de Hermandad y Confraternidad de Otros Mundos, arribaran a la Tierra (…). Cordoba tendra el privilegio de constituirse en primer escenario del acontecimiento mas extraordinario que registra la historia de la humanidad…”. De estas declaraciones habria quedado por aclarar la fuente informativa (por la intervencion del director del servicio de noticias de la citada radio), lo que no demoro en conocerse cuando en diciembre de 1963, el presidente de la AUM, Agapito Millan, señala que en esos dias ha recibido de Antonio Perez Aleman, de Cordoba -donde la organizacion tiene su principal asiento-, un sensacional anuncio que el señor Perez Aleman habria recibido por revelacion. Entre otras cosas dice: “Las naves evolucionaran por nuestro cielo y su desplazamiento, armonioso y suave, sera seguido con estupor y asombro por quienes nunca creyeron que existian. Cordoba tendra el privilegio de ser el primer escenario de esta visita fraternal de nuestros hermanos de otros mundos y del aterrizaje de una de esas naves, de la que descenderan sus tripulantes acompañando a un hermano terrestre, cuyo viaje tambien sera anunciado por Ellos desde sus naves, para que todos conozcan quien estuvo en contacto permanente con Ellos, luchando a su lado sin pausa y sin descanso. La nave aterrizara en nuestro querido Campo de Hermandad Cosmica (cercanias de Cordoba), lugar hasta donde sera llevada la multitud…” (5). Precisamente, estas declaraciones fueron publicitadas seis meses antes de darse a conocer -a traves de Agor- el episodio de 1964 en Pajas Blancas.

En relacion a la supuesta recepcion telepatica, que le indica a A.O. Perez Aleman que “descenderan sus tripulantes acompañando a un hermano terrestre”, no es menos llamativo que el caso del 5 de junio de 1964 incluyera a un individuo que dijera a los desconocidos -y acaso inexistentes- testigos: ‘No tenga miedo. Yo soy terrestre. Cumplo con una mision en la Tierra. Mi nombre es “R.D.’…”


Remo Dall’Armellina es entrevistado por Antonio O. Perez Aleman (“Agor”), para la television cordobesa

No resultaria casual que “R.D.” sea, en realidad, Remo Dall’Armellina, un camionero autor del libro ‘Mi contacto con seres de otros mundos’, en el que describe a grandes rasgos sus experiencias, desde niño, en permanente vinculacion con seres de otros planetas. Recien conocida la influencia que tenia sobre Perez Aleman, este libro ha sido apoyado pecuniariamente por la propia Asociacion, y hasta su mismo presidente ha plasmado literariamente la version magnetica que le proporcionara Remo Dall’Armellina[1].

A los “ideales de fraternidad, en un mundo mejor, basado en los principios ejemplares legados por el señor de los Cielos en su mision de redencion y amor”, propuestos y anhelados por Antonio O. Perez Aleman (“Agor”), aparecia como musa inspiradora Remo Dall’Armellina[2]. Precisamente, este singular personaje fue incorporado a esta Asociacion como nexo mistico entre la entidad y sus presuntos informantes estelares.

En suma, estamos persuadidos que los denodados esfuerzos de A. O. Perez Aleman por infundir sus nobles ideales, en la certeza de recibir un conocimiento del Cosmos, referido a las visitas de naves interplanetarias, y de ser participe de grandiosos acontecimientos para la humanidad, han desempeñado un importante papel en la produccion de los casos expuestos. Aun mas, convencido que su mision -en su investidura periodistica- es la de “llevar a conocimiento publico de la existencia de colectividades humanas mas evolucionadas que la terrestre (…), que se acercan a nosotros para ayudarnos”, se ha hallado propenso al influjo de quienes animan intereses que se relacionan. De este modo, los casos “ineditos” comentados por Perez Aleman en su conocida columna no serian fruto de sus “encuestas personales” (hay ademas otras razones para sospecharlo), sino de las “confidencias” proporcionadas por Remo Dall’Armellina.

Sea como fuere, ajenos a toda via especulativa, la imposibilidad actual de escrutinio -al desconocer la identidad de los testigos-, impide una investigacion directa, y no aporta ningun elemento probatorio de su eventual realidad.

REFERENCIAS BIBLIOGRaFICAS

(1) Impulso, Mercedes (SL), 14, 15, 16 y 17 de diciembre 1962.

Cordoba, Cordoba, 29 de noviembre 1964, p. 6; y 8 de diciembre 1964, p. 9 (I y II parte).

(2) Trascendentales entrevistas de George Adamski con seres de Venus y Marte (Las naves interplanetarias como revelacion cosmica). 1er. Folleto de la “Asociacion Universal Metapsiquica”, Buenos Aires, 1961, ps. 2/3.

(3) Boletines del “Centro Studi Fratellanza Cosmica”, Milano, It., s/data.

(4) Impulso, Mercedes (SL), 5 de octubre 1963.

(5) Asi, rev., Buenos Aires, diciembre 1963, p. 15.

(6) Platos voladores, rev.-bol. Inf., AHC, Cordoba, año I, nro. 1, enero-febrero 1967; y año II, nro. 2, marzo-abril 1967 (nota: en este numero, A. O. Perez Aleman aparece junto a Remo Dall’Armellina integrando la Subcomision de Prensa y Difusion).

(7) Meridiano, Cordoba, 10 de septiembre 1960.

Cordoba, Cordoba, 15 y 21 de abril 1961 (articulos de “Agor”).

La Razon, Buenos Aires, 25 de abril 1961.

Anganuzzi, Hector, Historia de los platos voladores en la Argentina, Plus Ultra, Buenos Aires, 1976, ps. 154/155.

[1] Hasta la portada de los numeros del boletin informativo Platos Voladores, publicado por la Asociacion de Hermandad Cosmica (AHC), pertenece al citado libro. En ella aparece un niño -supuestamente Dall’Armellina- frente a un tripulante de un disco volador que, con franca sonrisa, extiende sus brazos para recibirlo (6). Aqui tambien es coincidente con la descripcion que hace “Agor” en el primer episodio, celebrado presuntamente en 1957, aunque difundido años despues.

[2] Fue conocido ademas por un caso en Boca del Tigre, localidad proxima a Santa Fe, el 28 de mayo de 1958 (7), curiosamente, 38 dias antes que fuera fundada la Asociacion de Hermandad Cosmica, entidad pionera de contactados y cuya procedencia hay que hallarla en los grupos espiritistas

Comentarios
Ir a la barra de herramientas