MENDOZA: AGITACION POR APARICIONES DE OVNIS (22 JULIO Y 09 AGO 1968)


La testigo Adela Casalvieri de Panasitti.
A mediados de 1968 Mendoza fue conmovida por una serie de inusitadas denuncias sobre portentos y fenomenos celestes, algunas de las cuales incluyeron los todavia mas extraños ocupantes. Entre estos informes se mencionan el de la enfermera Adela Casalvieri de Panasitti, del lunes 22 de julio, y el del policia Arsenio Romero, del viernes 9 de agosto. Los testimonios que aqui se ofrecen estan basados en las entrevistas grabadas por nuestro colaborador Antonio Baragiola en marzo de 1970, y algunas notas de prensa de la epoca.

EL CASO DE LA ENFERMERA A. C. DE PANASITTI

Mientras cumplia su guardia nocturna en el Hospital Neuropsiquiatrico Carlos Pereyra (calle Ituzaingo 2837, Mendoza), la enfermera Adela Casalvieri de Panasitti, de 45 años de edad; fue sorprendida a las 1,20 horas de la madrugada del lunes 22 de julio por un zumbido intenso en los oidos, en circunstancias de hallarse en el consultorio prin­cipal preparando algunos Mendoza1 medicamentos. “Senti un ruido fuerte en el oido -manifesto-, un zumbido fuerte que me quedaba como sorda, asi, y cuando sali yo crei que me estaba haciendo mal el gas, y sali al patio. Cuando sali, observe el patio; yo crei que con el aire se me iba a ir el ruido, pero despues de salir al patio, me enfocaron. Y des­pues ya no… lo… el ruido ya no lo senti mas fuerte, porque como me enfocaron…este… y me lleve las manos a la cara. Entonces queria sacar las manos de la cara para ver que era y no podia, porque me enfocaban tan fuerte, ¡que no podia!”.

A una distancia estimada en 20 m, y direccion sur, se encontraba la fuente de ese rayo de luz roja que impresionaba su rostro. Sin embargo, la testigo se mantuvo de pie, con las manos en su acalorada cara, y sintiendose “paralizada en los pies, nomas, pues no me podia mover; parecia que estaba pegada al suelo”

Recien cuando el objeto comenzo a elevarse lentamente (al modo de un helicoptero); y luego alejarse inclinado para traspasar una pared de unos 12 m de altura, la testigo dice que pudo retirar sus manos definitivamente y verlo con claridad, pues noto que ya no le enfocaban mas, aunque volvio a sentir aquel ruido en los oidos, que le dañaban.

Advirtio que se trataba de un artefacto de varios metros de diametro, en forma de un sombrero u hongo. Era de color aluminio, brillante, y la parte de abajo parecia girar rapidamente.

Como detalle, Adela C. de Panasitti vio unas ventanillas, a traves de las cuales percibio unas figuras moviendose en el interior. “Habia unas cuan­tas figuras que se movian. No se veian claras las personas adentro. Yo vi por las ventanillas que i­ban unas para aqui y otras para alla… No se veia bien, porque estaba bien lejos. Pero gente que iba adentro se veia bien claro”.

Esta vision de los ocupantes ocurre en momentos en que la enfermera retira las manos de su rostro y observa hacia el sur como el objeto se iba elevando despacio: “Entonces yo vi gentes -dice- que iban dentro del objeto, gente a quienes se les veia la mitad del cuerpo. La cabeza no se les veia, nada mas que el cuerpo a la mitad. Pero yo vi a esa gente aden­tro que caminaba. No habia una sola, sino que eran varias que caminaban unas para aqui y otras para alla adentro”.

Mendoza2 El aparato tenia las ventanillas, cuadradas, en el medio y unas antenas grandes a ambos lados y muchas luces de colores.

Ese objeto habria descendido “en el medio del patio, ahi se habia posado”, segun la enfermera. La superficie del patio es de unos 150-200 m2 y estaba iluminado unicamente por las lamparas de la galeria del pabellon viejo de mujeres, en los fondos del establecimiento. De acuerdo a Adela Casalvieri de Panasitti, cercano al sitio del aterriza­je “habia dos plantitas en unos canteros, cuyas hojas se cerraron todas, se quemaron. Tambien, un pimiento que estaba en el patio -agrega-, se quemo todo hacia abajo, pues sus ramas eran inclinadas”.

En el lugar donde se habria posado el raro artefacto, quedo una marca de 80 por 30 centimetros, color plomizo, dando la impresion de haber sido quemado. De acuerdo a lo consignado en las versiones, esta mancha permanecio dos dias y cuando regaban todo el patio notaron que solo el lugar donde estaba la marca, se secaba mas rapidamente.

Al preguntarsele si algun tecnico dictamino si habia radiactividad en el lugar, del aterrizaje, Adela afirmo sin rodeos: “¡Si!, si, habia. Parque se llevaron un pedazo de (cemento de) portland y ramas de arboles”.

Ajustandonos siempre al testimonio de la enfermera, el ovni le produjo un intenso calor, “como cuando esta el Sol caliente, o cuando pasa al lado de una caldera”, percibiendo ademas, junto a sus compañeras, un olor a azufre quemado al tiempo en que se fue el objeto. Asegura que el inusual fenomeno le ocasiono quemaduras en las manos, el lado derecho del rostro y el cuello: “Me reviso un medico que vino de la Fuerza Aerea, y dijo que habia radiactividad en los aros que tenia puestos y el reloj. Tenia radiactividad”. Mas adelante dira: “El reloj se paro a las 1,30 horas. Tambien te­nia radiactividad, junto con los aros. Y tenia puesto en la cabeza un gorrito de lana, porque hacia tanto frio. Lo tenia quemado en toda esta parte”, indicando a la derecha y atras de su cabeza. La testigo afirma que las quemaduras fueron causadas por la presunta radiacti­vidad, presentando “un grado de quemadura” (NdR: la enfermera pareciera querer decir que las quemaduras eran de primer grado[1]).

El episodio concluyo cuando el objeto desaparecio y la testigo logro recobrar la movilidad, pidiendo auxilio a los gritos (NdR: otra version señala que no recuerda haber gritado). La enfermera no alcanzo a llegar hasta la puerta, porque se le vencieron las piernas y cayo al suelo de rodillas. Momentos despues, se hicieron presentes sus compañeras, que estaban en un pabellon lejano, notando el penetrante olor a azufre desprendido, al parecer, por la mancha de pequeñas proporciones.

Como dato adicional, la señora de Panasitti comento que esa noche los enfermos mentales -habitualmente inquietos- estaban calmos. “No se habia despertado ningun enfermo; ninguno, porque suelen levantarse de noche a tomar agua y esa noche nadie se levanto. Estaba el silencio de la noche”, sentencio.

Las pericias oficiales: El medico Juan Jose Villapriño, director del nosocomio provincial, informo de inmediato del episodio al subsecretario de Salud Publica y al mi­nistro de Gobierno -segun dijo una fuente-, pero los detalles de la presunta investigacion no fueron revelados. Si pudo saberse que intervino en los hechos el Servicio de Inteligencia de Aeronautica (SIA), la Policia Cientifica, y personal de la Comision Nacional de Energia Atomica, quienes examinaron el lugar[2].

Una fuente reservada, aunque no confirmada, advirtio a los medios periodisticos locales que la enfermera lleva cinco años trabajando en ese hospital y que no es una persona sugestionable. Se trata de una mujer fisica y psiquicamente normal, de acuerdo a lo que se dijo. Inclusive, luego de su experiencia se la habria sometido a varios exame­nes que dieron prueba de su normalidad. Creyendo en un principio que podria haber su­frido una epilepsia temporal (por las luces y colores que manifesto ver), se descarto luego esta posibilidad.

Otra de las versiones indicaron que al dia siguiente tecnicos de la Comision Nacional de Energia Atomica (CNEA), provistos de un contador Geiger, comprobaron en el lugar del presunto descenso “radiactividad basica”, y que miembros del Servicio de Inteligencia de Aeronautica (SIA) y de la Policia Cientifica se llevaron muestras de la mancha y algunas hojas de los arboles para analizarlas, cuyos resultados se desconocen (l).

– ¿Otros testigos?: Aunque la noticia no pudo ser confirmada, fuentes periodisticas señalan que esa noche las hijas del comandante Victoria, que se alojaban en el casino de la guarnicion, vieron un objeto luminoso, en forma de huevo, que despedia diferentes tonalidades (rojizas, azules y anaranjadas), desplazandose raudamente por el espacio (2). A su vez, al preguntarsele respecto a otros posibles testigos, la señora A.C. de Panasitti indico: “Dicen que lo vio el sereno del hotel, de la calle Santiago del Estero, que lo vio bajar pero no se adonde” (NdR: se trataria de un hotel que hay detras del hospital). Segun nos comunico la hija de la enfermera en fecha mas reciente, el sereno vio cuando el aparato emprendio vuelo.

A este presunto testigo se lo ha relacionado con la breve noticia de prensa que dice que “la señora de Panasitti no hizo la denuncia en la policia, pero si un vecino al que no pudimos identificar por ahora” (3)

Consideraciones sobre el caso:

El episodio que hemos expuesto, conforme a las infor­maciones que fueron de dominio publico, parece sostenerse en varios aspectos sobre un conjunto de rumores y versiones que -por diversas circunstancias- no han podido verificarse, creando cierto halo de misterio a un hecho por demas desusado. Sin embargo, de lo que no hay dudas, es que Adela Casalvieri de Panasitti dijo haber sido testigo de un fenomeno inaudito.

Nuestra tentativa de investigacion, años despues, se vio frustrada parcialmente con la noticia del fallecimiento de la testigo, ocurrido diez años mas tarde. Empe­ro, fue posible dialogar con sus hijos, Vicente y Cristina Panasitti, quienes nos aportaron algunos datos. Adela nacio el 1 de diciembre de 1922 y su deceso se produjo el 14 de junio de 1978, victima de cancer intestinal, que -aparecido en 1974- sospecharon podria ser culpa de “la radiactividad que no seria poca, pues la dejo mal por las quemaduras”.

Es oportuno mencionar que el tecnico Francisco Muñiz, de la Comision Nacional de E­nergia Atomica, que realizo la “determinacion radiactiva” en varios casos ufologicos ocurridos por esa fecha en Mendoza, declaro en ocasion del comentado episodio de los empleados del casino (vease: LOS IDENTIFICADOS VII, 1994) para un importante semanario:

“No encontre en ningun momento nada de radiactividad sobre lo normal. En la inspeccion que realizamos en el Hospital Neuropsiquiatrico -agrego- tampoco encontramos nada” (4).

No obstante, segun parece, si se habrian registrado “indicios de radiactividad”, esto no deberia sorprender puesto que resulta un hecho relativamente frecuente en muchos lugares. En una via especulativa, es posible tambien que la superficie del patio (de “cemento Portland”) contenga particulas radiactivas, a sabiendas que en Mendoza se encuentran unos yacimientos uraniferos considerados entre los mas importantes del mundo.

Es poco difundido que hasta la misma pintura o esmalte fosforescente de las manecillas de los relojes agita las agujas de los contadores Geiger, sin riesgo para los usuarios. De cual­quier forma, la hipotesis ensayada queda expuesta para su constatacion. Asi las cosas, tendriamos que ceñimos a la declaracion del tecnico de la CNEA, como la autoridad que realizo las mediciones, y aceptar que la testigo o los medios que recogieron la ver­sion cometieron un error por desconocimiento

Por otra parte, cuando se le pregunto a la señora quien fue el medico que la reviso, no pudo precisarlo, solo acotar que era de la Aeronautica. Sus hijos nos han dicho, incluso, que no tienen comprobante alguno y que, pese a las quemaduras (“como si hubiera estado dos dias en la playa tomando Sol”, dice Vicente), no le prescribio medicacion o tratamiento alguno. Tampoco otros medicos lo hicieron, debiendo solo guardar reposo.

Segun Diario de Cuyo, San Juan, el examen medico al que fue so­metido la enfermera mostro que la quemadura que presentaba en el lado izquierdo del rostro y que ella atribuyo a la fuerte luz, podia haber sido una reaccion alergica, y en la base de la mandibula presentaba una mancha que persistio varias semanas, que fue desapareciendo paulatinamente. Los poros de la piel estaban dilatados. En el otro lado de la cara, presentaba un enrojecimiento no tan definido.

Naturalmente, todo esto -por si solo- no alcanza a explicar de modo concienzudo el conjunto de presuntas evidencias (detencion del reloj, quemazon del gorro de lana, enrojecimiento de la piel, etc.). La interven­cion del ufologo mendocino Antonio Baragiola se ha limitado a la tarea de encuesta, sin arriesgar una opinion sobre su autenticidad, o falsedad. Y de la investigacion “oficial”, como se ha visto, poco ha trascendido.

Quiza por ello el caso de la enfermera de­rivo en varias hipotesis. Hay quienes consideran que el testimonio de la mujer se co­rresponde de manera fidedigna a los acontecimientos ocurridos en el Hospital Neuropsiquiatrico. Otros, desde una perspectiva tal vez mas racionalista, estiman que todo se debio “a un estado de semiinconsciencia producido por el encierro y el calor de la estu­fa” (5).

Al menos, esta parece ser la conclusion a la que habria llegado la Jefatura de la Policia de la Provincia, cuando emite un comunicado en relacion con los testimonios de algunas personas “que dicen, haber sido testigos o afectados de algun modo por estos fenome­nos”, resultando en todos los casos y sin excepcion, que no se ha comprobado absolutamente ninguna de las aseveraciones sobre supuestos acontecimientos desusados.

Haciendo una presunta alusion respecto a los informes tratados en este articulo, el comunicado expresa: “Al parecer se trata so­lamente, en algunos casos, de fenomenos alu­cinatorios…” Y añade: “se destaca que to­dos los indicios materiales localizados y a­nalizados responden a causas naturales y comunes libres de interpretaciones extraordinarias…” (6).

Un hecho que respalda este punto de vista es que “el ruido fuerte en el oido, un zumbido fuerte que -segun A. Casalvieri de Panasitti- me quedaba como sorda”, no fue escuchado por el resto del personal del hospital a­lli presente, y si en cambio, los gritos que la enfermera profirio alarmada por su extra­ña vision. ¿O acaso debieramos pensar que un misterioso “campo de fuerza” aturdio a la enfermera, adormecio a los pacientes, y en­sordecio deliberadamente al resto del perso­nal de guardia? Semejante versatilidad y propiedades prodigiosas estarian en contras­te con una supuesta tecnologia que muestra fugas radiactivas y perdidas de aceite

Otro dato se agrega a los existentes. Ape­nas unas semanas antes de producirse el caso, exactamente el miercoles 3 de julio, se ha­bria proyectado por el canal 9 de Mendoza (por entonces, una de las unicas dos emisoras de television de esa ciudad), el episodio 22 de la consagrada serie Los Invasores, “El Enemigo”, cuya protagonista invitada fue en esa ocasion -curiosamente- una enfermera…[3].

[1] Quemaduras de primer grado son las que, sin romper la piel, producen solamente enrojecimiento de la misma.

[2] Otro de los informantes dijo que al otro dia del fenomeno arribaron al lugar tecnicos de la CNEA. Al hacer funcionar un contador Geiger, se comprobo que en el sitio del supuesto descenso del ovni habia “radiactividad basica”. Dicho sea de paso, la radiactividad es una microonda producida por la desintegracion de cier­tos atomos.

[3] El estreno de la serie televisiva Los Invasores se produjo en Mendoza el 7 de febrero de 1968, antecedida por una marcada publicidad (7) y continuada con gran expectativa. El episodio en cuestion presenta diversos matices de interes -entre ellos, el conflicto etico de su profesion y algunas problematicas personales-, asi como otras llamativas coincidencias con el caso protagonizado por la enfermera de Mendoza, aunque bastante comunes de los relatos de ovnis y de ciencia-ficcion (rayo desintegrador, caracteristicas de la nave, etc.). En ­torno a ella se desenvuelve una trama cuando ve descender una nave y decide prestar ayuda a su tripulante.

EL CASO DEL POLICiA ARSENIO ROMERO

Un agente de policia de la seccional 5ª de Mendoza, que cumplia guardia nocturna en el Cerro de la Gloria, al oeste de la ciudad, aporto un fantastico relato sobre la aparicion de una nave y dos extraños seres presuntamente ocurrida el viernes 9 de agosto de 1968. La version comenzo a circular a traves de sus compañeros, hasta que unos dias despues tomo estado publico, al tiempo en que se iniciaba una investigacion policial para esclarecer el episodio. Conducido a la seccional Quinta para declarar ante el co­misario, fue presentado tambien -en la mañana del martes 13- al jefe de policia para que prestara nueva declaracion, habiendo sido incluso examinado en varias oportunida­des por medicos del hospital donde fue trasladado apenas ocurrido el caso y por los profesionales de Sanidad Policial, hallandose bajo tratamiento por una afeccion nerviosa.

El testimonio que el agente Arsenio Romero ofrecio, es el siguiente:

“Transitaba por el denominado Teatro Griego, tome el camino del Cerro de la Gloria, para el lado del Jardin Zoologico, cuando veo hacia el cerro San Agustin una luz algo amarillenta, rojiza, de distintos colores, y pense que estarian soldando algunas pie­zas, restandole importancia. Segui caminando y llegue a la puerta del zoologico, y fue alli que los animales, los perros, aullaban mucho. Pense que estarian nerviosos, sin saber que les ocurria. Tome el camino de tierra, la subida. Habia andado unos 100 m, cuando vuelvo para atras, y tome el camino de asfalto. Sigo por este y llego a la subida y bajada del cerro, donde se une el camino, cuando salgo a la curva -en la subida­ y observo arriba como una llama, como si estuviera ardiendo algun vehiculo, a unos 70 metros de distancia. Subo corriendo. Entro por las plataformas de las cloacas, subo donde esta el mastil, veo el objeto en la plataforma del Cerro de la Gloria, veo una plataforma… un objeto determinado que me llama la atencion, y me fui por el muro, que tiene al costado este, llegando a un kiosco de venta de bebidas. Me ubico entre medio de los arboles, y veo de cerca aquel objeto que estaba al noroeste, hacia la cordillera. Era como un plato volador, que en el medio tenia una parte como si fuera de vi­drio, asentado con tres patitas. De el salian destellos de distintos colores, girando alrededor con intermitencia. Al principio eran azul-amarillentas; en la parte del bor­de de color azulado, azulado-verdoso.

“Las luces eran bien brillantes, mas fuertes que el Sol, aunque de aspecto metalico. Su brillo fue un poco molesto pero, en fin, uno esta acostumbrado (¿?). Los bordes del objeto resultaban confusos, no se notaban bien, debido al destello de la citada luz, situada en la parte media, ahora, en las partes baja y alta no, porque se veia oscura

“El objeto era un tipo de plato, como un trompo, de esos que los niños hacen girar, que al medio tenia como un vidrio, que parecia vidrioso, donde estaba la luminosidad, la luz de distintos colores. Arriba tenia una cupula medio ovalada, como con trompita para arriba. Tenia como una antena, y tres patitas de unos 70, 50-60 cm de altura. El tamaño del plato no sabria precisar bien, pero mas grande que un automovil; su diame­tro seria de unos 10 m, y la altura de un metro o un metro cincuenta.

“Entonces me acerque a unos 10 metros, aproximadamente, sobre el playon que esta a­rriba del cerro. Me fui acercando por propia curiosidad. Al llegar ahi, veo cuando sa­le esta gente, que bramaba al salir del plato. Era un zumbido fuerte, cano un bramido, dificil de comparar, era seco, duro, un silbido fuerte y agudo, que me hizo doler los oidos. Tambien me molestaban las luces, pero sin llegar a cegarme, aunque a medida que me acercaba se hacia mas notorio un olor a azufre, que me provocaba angustia.

“Estos seres estaban alrededor del plato. Ellos no tocaron tierra. El plato era lo que andaba. Tenian 70 u 80 cm, o un metro; con unos cuerpos semiovalados, de torso al­go panzon hacia abajo. No note si tenian terminados los brazos, piernas, ni uniforme. Pero la cabeza de los dos era alta, alargadita, Y de la parte del craneo salian dos antenas, y a la vez con objetos con dos bolitas rojas que giraban sobre sus luces. Es decir, dos antenitas en cuya punta habia dos lucecitas rojas que giraban sobre ese cuerpo. Y tenian un ojo.

“Descendieron por un costado, pero no vi ninguna escotilla, nada. Giraban y se movian como si estuvieran suspendidos en el espacio. Me dio la intencion y saque el ar­ma. Saque el arma y les apunte (NdR: se trata de una pistola 45 cal. 1145, registro N° 85.392). Cuando lo hice sus cuerpos giraban, porque en ese momento yo los habia visto de espaldas, no estaban de frente porque, justamente, estaban girando. Entonces fue cuando vi el objeto de aca y el ojo, y senti cano si me prendieran fuego y me dejaron paralizado. Cuando hice el ademan atacaron, sino, no lo hubieran hecho. Quise caminar hacia adelante, hacia atras, y no podia. Quise hacer movimiento de brazos, y no pude. Tampoco podia gritar ni hablar. Y senti una quemazon en el cuerpo, en el frente, y cai al suelo por el rayo que salio de la parte de la cara, del ojo, salio la llama azul, medio violeta, de arriba para abajo, tomandome todo el cuerpo, parejo.

“Cai al suelo y despues no recuerdo mas nada. Quede paralizado, estuve en el suelo y no supe nada mas. No se cuanto tiempo permaneci alli, pero habra sido largo tiempo. Luego me despertaron los muchachos.

“Para mi son seres que vienen a buscar algun objeto de ellos, dado que muchas veces, en el subsuelo hay uranio; faltara en su planeta y vienen a buscarlo a la Tierra. Pero no son seres ofensivos, ya que si no los ofende no van a hacer nada, pero si los atacan, entonces si lo atacan a uno.

“En cuanto a evidencias materiales, o rastros sobre el terreno, segun los que me han visto, habrian encontrado marcas, de las tres patitas que se asentaron alli.

“Despues fui internado en el hospital a raiz del sistema nervioso, estaba muy alterado, no se sabia porque. Estuve cuatro dias, como causa de enfermedad nerviosa. No me quedo ningun rastro fisico. En las ropas no tuve quemaduras, me saque la ro­pa despues, y en la piel no pude apreciar nada. Tampoco me afectaron los ojos, aunque veo poco… Lo que si los nervios, y dolores articulares en los hombros, codos y rodillas, de ahi en adelante empece a sentir esos dolores. Antes no he padecido ninguna enferme­dad.

“Ahora otra cosa. Tiempo atras, varios meses atras, yo habia notado destellos de una luz rojizo-amarillenta, azulada, que se corria por los cerros, sin dispensarle mayor atencion, pues muchas veces se trata de estrellas fugaces. Pero esta vez, al prestarle atencion creyendo que era un coche que estaba incendiandose, resulta que… despues me llevaron al hospital”.

Consideraciones sobre el caso:

El custodio del orden publico parece haber sufrido u­na crisis nerviosa que se anunciaba y -tras un breve instante de inmovilidad-, cayo desvanecido. Arsenio Romero fue encontrado en el suelo por una persona, de quien no se pudo obtener la identidad, transladandolo hasta la seccional Quinta, en donde prestaba servicios. Luego habria sido internado en un hospital -que tampoco fue localizado- victima, aparentemente, de una crisis nerviosa. No obstante, trascendio que Romero se hallaba bajo tratamiento con motivo a una “neurosis”[1], obligandolo a una asistencia medica permanente.

El extraño suceso narrado por el agente Arsenio Romero causo el escepticismo de sus compañeros. Entrevistados algunos policias, estos señalaron que “no creian” en el hecho descripto, agregando que todo pudo ser producto de la imaginacion del uniformado. Sin embargo, otros indicaron con cierta tolerancia que “todo puede ser, a pesar de la rara personalidad del agente” (9).

Otras impresiones que tuvieron como fuente la Policia de Mendoza ratificaron las opiniones vertidas en aquel momento, agregando que el testimonio de Romero no era confia­ble, conociendo actitudes similares a la relatada.

Inclusive, el periodismo -muchas veces propenso a exaltar la presunta credibilidad de estos episodios- señalo en la ocasion: “El relato de Romero es probable que haya obedecido a un especial estado de animo o a cualquier otro motivo que desconocemos” (10).

Pero a los dichos y entredichos se sumo la opinion del Dr. Carlos Irisarri, medico psiquiatra de Sanidad Policial, dependiente de la Jefatura de Mendoza, quien tras haber examinado al agente habria diagnosticado que se trata de un sujeto que presenta u­na insuficiente facultad mental[2]. Esto no deja de causar cierto asombro, por referirse a un agente policial en actividad, aunque su dictamen parece terminante.

Despues de todo, y de manera mas generica, el comunicado de prensa del 5 de septiembre emitido por la Jefatura de Policia de Mendoza indico que “por medio de sus organismos especializados, ha investigado minuciosamente las circunstancias y los hechos relacionados por todas las personas que dicen haber sido testigos o afectados de algun me­do por estos fenomenos, llegando a la conclusion, en todos los casos, sin excepcion, que no se ha comprobado absolutamente ninguna de las aseveraciones sobre supuestos a­contecimientos extraordinarios, resultando de los informes producidos (…) que se trata solamente en algunos casos, de fenomenos alucinatorios y en otros individuos cuya per­sonalidad presenta como rasgos caracteristicos tendencias a la mitomania, a veces en concurrencia con su nivel cultural y en otros a un deseo de publicidad con fines inconfesables” (12)

Dicho sea de paso, Arsenio Romero tenia a la fecha del episodio 36 años (nacio en la ciudad de Cordoba, el 31 de marzo de 1932), y afirma pertenecer a la Escuela Basilio, un circulo espiritista ampliamente extendido.

Mientras se piensa sobre el origen de tres pequeños huecos situados en forma de triangulo en la plataforma del historico Cerro de la Gloria, nadie recuerda como fueron ocasionados. El diario El Andino, del 13 de agosto, se pregunta si sera otro producto de la imaginacion del agente e ironicamente agrega que, por lo menos, la foto que los muestra servira para que la Direccion de Bosques tome las medidas para tapar los pozos. Francamente, la impresion que causa al detenemos en la imagen, es que se trata de simples agrietamientos en una superficie muy irregular y con inadecuado mantenimiento.

Otro hecho que merece ser citado es que el caso guarda cierta similitud con el ocurrido en el Hospital Neuropsiquiatrico dias antes, res­pecto al rayo, luces y efectos paralizantes[3].Y ademas, la descripcion que Romero ha­ce del objeto y sus tripulantes, coincide con la que a fines de ese mismo mes, tambien en Mendoza, efectuan Peccinetti y Villegas (vease: LOS IDENTIFICAOOS VII, 1994), inclu­so, en lo referente a la paralizacion de movimientos que les impidieron toda accion ante los extraños seres (13).

Aun cuando no disponemos de los datos psicoclinicos necesarios para proceder a una evaluacion concienzuda de la personalidad de Arsenio Romero (al margen de las pericias realizadas por Sanidad Policial, en cuya idoneidad confiamos), es posible pensar que el colapso sufrido por el policia -de no haber sido la. accion producida por un feno­meno externo a el-, revela cierta incapacidad del testigo para superar la sobrecarga de tensiones, hallandose en un estado de angustia e incertidumbre[4], que denotaria -a su vez- una debilidad yoica[5], con la cual se eleva la frecuencia de error, aumentan­do la deformacion psiquica y su distorsion de la realidad.

REFERENCIAS

(1) El Andino, Mendoza, 15 agosto 1968, p.19; La Razon., Buenos Aires, 20 agosto 1968.

(2) Los Andes, Mendoza, 16 agosto 1968.

Diario de Cuyo, San Juan, 7 septiembre 1968.

(3) El Andino, op. cit.

(4) Gente y la Actualidad, Buenos Aires, Año 4, N° 163, 5 septiembre 1968, p.7.

(5) Ibid., p.6.

(6) La Prensa, Buenos Aires; y Los Andes, Mendoza, 6 septiembre 1968.

(7) Los Andes, Mendoza, 7 febrero 1968, p.9.

(8) Henri Ey, y otros. Tratado de psiquiatria, 8a. ed., Masson, Barcelona, 1990, ps.205/206, 374 y ss.

(9) El Andino, Mendoza, 13 agosto 1968, ps. 1 y 18; Los Andes, Mendoza, 14 agosto 1968, p.5.

(10) El Andino, op. cit.

(11) Henri Ey, y otros. Op. cit. ps.562, 569/570.

(12) vse. “(6)”.

(13) Cronica, Buenos Aires, 1 septiembre 1968.
[1] Las neurosis son enfermedades de la personalidad (Janet) caracterizadas por conflictos intrapsiquicos que inhiben las conductas sociales. El termino, que es muy antiguo (Cullen, s. XVIII), tomo en medicina, en un principio, el sentido de enfermedad funcional sine materia en relacion a la enfermedad organica, pero no puede considerarsela seriamente excluyendo la causalidad organica.

Las “reacciones neuroticas agudas” (psiconeurosis emocionales) son episodios de angustia paroxistica, des­criptas con diversas denominaciones. Se refiere a especiales situaciones emocionales, que podemos definirlas como reacciones desencadenadas por un shock emocional. Se destacan: l) que los sintomas patologicos estan relacionados con acontecimientos actuales (es el aspecto reaccional de estos estados); 2) que el umbral de hiperemotividad o de angustia es anormalmente bajo; 3) que los sintomas consisten esencialmente en reaccio­nes afectivas violentas; y, 4) que estas reacciones ponen en juego tendencias mas o menos inconscientes. Segun se desprende de esta brevisima presentacion, la angustia aguda, el estado de panico, sera estudiado teniendo en cuenta que el organismo dispone de mecanismos defensivos preparados para responder al estres, vistas como una intensa reaccion al sufrimiento en su mas amplio sentido. Se comprende, pues, que estas grandes crisis “traumaticas” de angustia constituyan siempre urgencias medicas (8).

[2] Los estados de retraso mental son insuficiencias del desarrollo de la inteligencia. En la forma “ligera”, con un C.I. 65-80, en la escala de Ternan-Merill, es relativamente educable y adaptable socialmente. Por la debilidad de su Yo y de su personalidad, es sugestionable y credulo, y es incapaz de enfrentarse a situacio­nes nuevas que exijan un analisis de sus dificultades (11).

[3] Aunque vale hacer notar que el caso de Romero se divulgo el martes 13 de agosto, y el de la enfermera A.C. de Panasitti recien se publico el jueves 15, este ya era conocido en los medios policiales de Mendoza.

[4] En situaciones de cambio rapido, como la expuesta, la incertidumbre proviene de un exceso en el flujo de informacion carente de patrones definidos. Como en las situaciones no previstas mas informacion debe ser procesada, analizada y ponderada, el sujeto experimenta mayor dificultad para pensar, y con ello, el nivel mismo de incertidumbre. La angustia que moviliza, como defensa, cede ante la angustia paralizante. A ese circu­lo vicioso se asocia, en algunos casos, la desorientacion, el dislocamiento, reducido a una cierta incomuni­cacion con la realidad en que vienen a simbolizarse tanto los peligros existentes como las amenazas imagina­rias.

[5] En la tradicion filosofica, el Yo es principio de conocimiento y accion. En psicologia, tipicamente, asegura una funcion de unidad e integridad del sujeto. Como tal, se deja reconocer dinamicamente a traves de los mecanismos de defensa

Comentarios
Ir a la barra de herramientas