CERRO DE LAS ROSAS, CORDOBA: CON LA VOZ DEL INTERIOR (27 JUN 1968)


– “Si señor. ¿Que desea?

– “Se trata de algo curioso… Habla un lector, de nombre Rosales Soria. Me domici­lio en el Cerro de las Rosas… No se si les puede interesar, pero como se que uste­des son de un diario serio, me he decidido a contarles lo ocurrido. Se trata de un plato volador, que ha sido visto por un nietito mio. Si quiere puede venir por aqui y conversar con el niño y dos compañeritos que tambien han sido testigos del curioso he­cho”.

De este modo, el matutino fundado en Cordoba en 1904, La Voz del Interior, tomo conocimiento del sensacional encuentro con un “plato volador” y extraños seres en las proximidades del Rio Primero, en la zona residencial del barrio Cerro de las Ro­sas, al noroeste de la ciudad de Cordoba.

La noticia fue rapidamente publicada y reproducida en numerosos diarios de la Argentina y el extranjero (l). Luego, revistas especializadas y libros se harian eco del relato de los tres niños (2).

Volviendo a las circunstancias que rodearon a tan desusada denuncia, los perio­distas se trasladaron minutos despues del llamado telefonico a la finca del abuelo, y de alli a la de su hija, en la seguridad de encontrar a los niños. Atendidos por la citada, Martha de Crespo, mostro cierto desagrado y expuso su deseo por evitar la difusion del caso: “Nadie cree en esto -señalo-. Ni yo, pero sucede que ahora se tra­ta de mi propio hijo”.

Cuando en mayo de 1986 logramos entrevistarla, agrego: “Pudo ser una broma, puede ser, pero los chicos han dicho lo mismo ante los periodistas y todo eso, puede ser verdad, yo no se…”. Despues de aquel episodio “no quiso jamas volver hablar del asunto, ni con la familia, hasta hoy dia”.

Todo habria comenzado el jueves 27 de junio de 1968, cuando su hijo Oscar Toni Crespo regresa a su hogar “alrededor de las 18,30 o 19,00 horas -evoca la Sra. M. de Crespo-, sin hablar y sube a su habitacion. Esa noche Toni no quiso cenar. No dice nada, hasta recien al otro dia, cuando el padre de Victor B. (otro de los niños, cuya identidad fue reservada, pero que se trataria del hijo del gerente del Banco de Cordoba) aparece en casa, muy nervioso, por lo ocurrido en el barranco el dia anterior. Pense de inmediato que les habria pasado algo malo, que su hijo les oculto, pues alli hay muchos vagabundos”, nos informa la madre de Oscar Toni, y es recien entonces cuando se entera de la historia del plato volador y los dos seres.

El periodico indicara, por su parte, que el padre de Victor expreso que su hijo se habia mostrado muy alterado ese jueves, y que al dia siguiente, al despertarlo para que fuera a la escuela, produjo un sobresalto en la cama y quedo postrado victima de una crisis nerviosa. Al interrogarle sobre lo que le ocurria, supo en aquel momento que ¡habia visto un plato volador! Fue entonces cuando decidio ir a visitar a la familia Crespo, y alli, Rosales Soria -quien se culpo de haber sido el autor de la travesura de telefonear al diario- iria a facilitar la propagacion de la noticia.

A poco de llegar los cronistas de La Voz del Interior, se hizo presente en la ca­sa Oscar Crespo, de 10 años, quien sorprendido se dirigio directamente a su dormito­rio y llorando dijo que no queria conversar con ellos. Tambien se hallaba Victor B., “un despierto muchachito de 13 años” -segun el diario-, que con el padre pidiendo el anonimato, se mostro bien dispuesto a responder las preguntas “con convincentes ademanes lo que vio”.

EL RELATO

Timidamente y aun con los ojos llorosos se sumo Oscar Crespo, y compartio el dia­logo junto a Victor B. y el tercer niño, Hugo Cesar Messina, de 12 años. Victor, comenzo diciendoles con vivacidad a los cronistas que, como acostumbra hacerlo, en la tarde del jueves ultimo fue a jugar a la casa de su amigo Toni: “Con nuestras bicicletas salimos a recorrer el barrio. Eran alrededor de las 17,30. Nos dirigimos hacia la bajada del karting, la calle Salta (y Belgrano) en su descenso hacia el rio. Los chicos del barrio la utilizan para probar sus karting y por eso la llamamos asi”. “Nosotros -prosiguio Toni- la usamos para correr en bicicleta”. “Yo tambien iba -interrumpe Hugo C. Messina-, pero no me anime a seguirlos por­que iban muy ligero y tuve miedo. Por eso me quede en la parte superior de la cuesta”.

Oscar Crespo se muestra mas callado, pero puede describir las circunstancias del encuentro mas o menos en estas palabras: “ibamos rapido en nuestras bici­cletas. Victor me estaba ganando y yo trataba de alcanzarlo. Asi llegamos hasta donde finaliza el pavimento y doblamos por una prolongacion de tierra que termina en la costa del rio. Cuando dimos vuelta, nos llamo la atencion un gran resplandor”. Hugo Me­ssina, ubicado en los altos de la cuesta, afirmo haber visto tambien “una gran luz”, pero penso que se trataba solo de eso, una luz.

Victor indica haber llegado primero y quedar paralizado por el terror. Habia alli, como suspendido sobre los arboles que bordean al rio, una especie de huevo. Debajo tenia algo asi como una helice con luces de color blanco y celeste que giraba. Cuando los haces los iluminaban -siguiendo el relato de los niños-, quedaban deslumbrados y debian cubrir sus rostros. Oscar Crespo explica que, en esos momentos, “sentia algo asi como lo que produce la electricidad; un cosquilleo principalmente en las piernas”.

“Alli, sobre esa cosa habia dos personas. Tambien estas parecian flotar en el aire. Estaban a unos 13 metros de nosotros”, sostiene Victor. Subian lentamente pero sin hacer movimiento alguno. Ambos eran casi de la misma estatura, pero de talla enorme.

Una de estas personas, de apariencia masculina, tenia una especie de traje blan­co, con botas del mismo color. En su diestra llevaba un objeto, semejante a una pistola, que despedia intensos fulgores rojizos. Con la otra mano sujetaba la de una mu­chacha. El color de la piel de ambos era blanca, y la ropa casi identica, con la di­ferencia que la usada por la mujer era de un color anaranjado intenso, y tambien como la de su compañero, luminosa.

Es pertinente indicar que en la entrevista que mantuvimos con Martha, la madre de Oscar, nos refirio curiosamente que al momento de enterarse del singular epi­sodio, se hallaba de visita una amiga, teniendo puesto sendos abrigos o tapados del mismo color que “la joven mujer del espacio”. Incluso, le pregunta a su hijo de que tono era, mostrandole ambos abrigos, a lo que responde indicando­le el de la otra señora.

Tambien los niños han dicho que les llamo la atencion el cabello de estos seres: los tenian sueltos y eran largos y muy blancos. Sus miradas parecian perdidas en el infinito. Y asi permanecieron inmoviles hasta que de improviso, lentamente y sin movimiento alguno, comenzaron a descender, perdiendose dentro de la cosa sin que se abriera puerta alguna.

De inmediato las luces que giraban como si fueran helices, se tornaron de un color azul intenso y rojas, y el aparato se elevo perdiendose en la distancia. Todo termino alli. “Nos quedamos un rato mudos -concluyen los niños-, mirandonos unos a otros y lue­go tomamos nuestras bicicletas y retornamos a nuestras casas”.

Por su parte, el extenso e ilustrado articulo de La Voz del Interior finaliza con estas palabras: “… de esta manera queda escrita una historia mas sobre estos extraños objetos y visitantes, que el tiempo dira si son reales o ficcion”.

“EL TIEMPO DIRa…”, 18 AÑOS DESPUeS

Octubre de 1986. Fue una no muy prolongada, pero sustancial entrevista con Os­car Toni Crespo, el menor de aquellos niños que por entonces tenia 10 años. Ahora nos hallabamos con un testigo que tenia dieciocho años mas, ya adulto.

El destino de los tres amiguitos unidos por un recuerdo mas de su niñez, fue el haber tomado distintos caminos, sin poder reunirlos como en aquel momento. Sin embargo, contabamos -por varios motivos- con uno de los principales protagonistas de esa extraña observacion.

Manifestandole nuestro proposito por saber que habia ocurrido en esa oportu­nidad, mas alla de lo que se hicieron eco los diarios de la epoca, Oscar Crespo nos respondio en estos terminos:

“Fue una travesura. Ya es un tema pasado. Fue una broma de chicos, nada mas que eso. Una broma de chicos de diez años. Fue en un momento en que (los platos voladores) estaban muy de auge. Habia pasado en Villa Carlos Paz, y bueno, se nos ocurrio decir eso.

“Este es un enigma… mas o menos como los crimenes de Landru, ¿vio?, que hasta el ultimo momento nadie supo, bueno, es asi. Porque nadie supo nada, ni yo… Entonces de alli que (en estos dias) yo queria recordar eso, lo que habia pasado, fui a los diarios y lei la nota, y bueno, me reia por el sensacionalismo de… eran revistas Superman lo que habian escrito…”.

Esta declaracion totalmente espontanea de Oscar Crespo daria por concluida la investigacion del resonado caso. No obstante, quedaria por confrontar este testimonio con el que ahora pudieren ofrecer sus amigos de la niñez, Hugo Messina y Victor B., si se deseare ubicarlos para continuar con la indagacion.

No obstante, cabe otra perspectiva muy valiosa que sirve para comprender los aspectos sociales e incluso psicologicos involucrados.

PARADIGMA DE UNA ePOCA

La descripcion que los niños realizan del fabuloso prodigio no es ajena al momento en que se presenta. En efecto, el señalamiento de Oscar Crespo en cuanto a la popularidad de las revistas mexicanas Superman, mostrando al heroe extraterrestre de Kripton y a Superniña, ambos antropomorfizados, unidos y levitando, es una imagen muy frecuente ofrecida al publico infantil de la epoca.

De igual manera, los platos voladores -expresion preterita de ovnis- eran un tema “que estaba muy de auge” y despertaba enorme expectacion. Incluso, el 14 de ese mismo mes se produce en Villa Carlos Paz, Provincia de Cordoba, un muy difundido episodio en el que se presenta una presunta entidad antropomorfa en una hosteria, provocando el des­vanecimiento de la joven testigo.

El aspecto de la pareja tambien aparece acorde con la “nueva moda espacial”, don­de triunfan los enterizos, las fibras sinteticas brillantes, prominencia del color anaranjado en la mujer, cabellos largos y sueltos, etc., segun puede comprobarse consultando las colecciones de revistas (3).

Respecto a la actividad espacial, en ese año de 1968 los sovieticos realizan va­rias expediciones lunares. “La ingravidez y sus posibles efectos sobre el organismo humano durante un vuelo prolongado -dira el cosmonauta Boris Yegorov- continua siendo el problema principal” (4). Por su parte, los estadounidenses inician la serie Apolo, con lo que se acelera la puja espacial entre las dos grandes naciones. Es en este mo­mento previo al salto lunar, fomentado por la amplia difusion y propaganda que acom­paña dicho acontecimiento, cuando se produce una de las mayores oleadas de ovnis en el mundo. La prensa argentina registra, sugestivamente, casi un 10% de informes sobre “aterrizajes con ocupantes” (5).

El hombre es espectador, pero tambien se siente protagonista de todo cuanto ocu­rre en el espacio. Las caminatas o maniobras espaciales iniciadas en 1965, se convirtieron en imagenes exitistas del hombre capaz de superar velocidades, la barrera casi infranqueable de la accion terrestre, las dificultades de permanencia en el cosmos. Acaso ha aprendido a dominar y expandirse en el. La Luna esta proxima. Aumen­ta la esperanza de otros mundos habitados…

LOS NIÑOS DESCUBREN EL COSMOS

Un articulo publicado por aquellos años, cuya autora es Angelia Mirey (6), escri­to con motivo a la Feria Exposicion “El niño y su mundo”, nos da la oportunidad de acceder en el pensamiento infantil de esa decada. Por su interes, hemos de reproducir algunos parrafos que estimamos muy relacionados con el caso aqui tratado:

“Las historietas, la television, el cine, y ahora la Feria exposicion inaugurada en el predio de la Rural, han puesto los espacios cosmicos al alcance de nuestros ni­ños. ¿Como reaccionan? ¿Como responden ante la apertura escalofriante del espacio, frente a la posibilidad de seres de otros planetas, tal vez superiores al hombre, ca­paces de invadir la Tierra?… De una sola manera: incorporando a su propio mundo, con naturalidad, las nuevas experiencias. Es que el niño no se enajena frente a lo fantastico como ocurre con los adultos: lo traspone todo, hasta lo monstruoso y cruel, al lenguaje de sus intereses, conflictos y angustias. Por eso un marciano puede tener cara de papa, una capsula espacial referirse al vientre materno, un cohete aludir simbolicamente al sexo del varon. A los niños les interesa ante todo papa, mama, lo que estos les dan o les prohiben; les interesa saber que es ser nena o nene, como se na­ce, que es la vida aqui, en la Tierra. Si fantasean con marcianos y satelites es como proyeccion de sus intereses inmediatos.

“Los marcianos suelen ser usados por los niños como proyecciones de sus propios conflictos e inquietudes. Uno de los maestros encuestados relata su experiencia durante una clase sobre las investigaciones espaciales dada a los chicos de sexto grado (edad promedio, 12 años). Cuando llego al tema de los marcianos, muy pronto surgio la pregunta clave: ¿Como se reproduciran?…

“La llegada de los marcianos parece señalar el ocaso de las brujas y los diablos en la mitologia infantil; la funcion de depositarios de terrores y aversiones que es­ tos ultimos desempeñaron tradicionalmente, esta quedando a cargo de las habitantes de Marte. Psicologos y maestros coinciden en señalar que los dibujos infantiles presen­tan con cierta frecuencia a los marcianos como monstruos horripilantes; lo notable es que cuando se pregunto a los niños: ¿A quien se parece tu marciano?, mas del 50% de las respuestas alude directa o indirectamente a los padres”.

Efectivamente, aludiendo al titulo de nuestro articulo: “la voz del interior” de los niños cordobeses se hizo escuchar, dando lugar a un informe ovni cuya genesis salio a la luz solo transcurrido los años. Producto de una travesura infantil, o quiza de un episodio traumatico, lo cierto es que determinadas circunstancias actuaron de estimulo para la fantasia.­

REFERENCIAS

(1) La Voz del Interior, Cordoba; Cronica, La Razon, Buenos Aires, 30 de junio, 1968; Cronica, Buenos Aires, Ecos Diarios, Necochea, 1° de julio, 1968; Los Andes, Mendoza, 14 de agosto, 1968; Correio do Povo, Porto Alegre-Br., 3 de julio, 1968; et. al.

(2) Boletin EDOVNI, Rosario, n° 1, 1968, p.9; Flying Saucer Review, London, 14:5, Sep.-Oct. 1968, ps. 25/26, y FSR, Maidstone, Kent, 26:3, Sep. 1980, p. 9; 2001, Buenos Aires, n° 9, 28 de marzo, 1969, p. 49; Cuarta Dimension, Buenos Aires, n° 51, Febrero o Marzo 1978, p. 37; Enigmas de la vida y del Universo, San Miguel, 1:3, diciembre 1978, p.7.

-Tucci, Eduardo y Alberto Giordano, Los platos voladores y sus tripulantes, G1em, Buenos Aires, 1969, ps. 186/187.

-Anganuzzi, Hector P., Historia de los platos voladores en la Argentina, Plus Ultra, Buenos Aires, 1976, ps. 159/160.

-Zerpa, Fabio, Los hombres de negro y los ovnis, Plaza & Janes, Esplugas de L1obregat, Barcelona-España, 1979, ps. 200/201.

(3) Colecciones de revistas Vosotras, Para Ti, Radiolandia 2000, 7 Dias, Buenos Aires.

(4) Cronica, Buenos Aires, 19 de noviembre, 1968.

(5) Banchs, Roberto E., Fenomenos Aereos Inusuales- Catalogo de observaciones de ovnis en la Argentina, CEFAI, Buenos Aires, 1973.

Banchs, Roberto E., Los ovnis y sus ocupantes, Tres Tiempos, Buenos Aires, 1980.

(6) 7 Dias (rev. Supl. La Razon), n° 58, 11 de enero, 1966, ps. 2-7

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