INGENIERO WHITE, BUENOS AIRES: UN CASO DE FANTASIA PERINATAL (05 ENE 1975)


Entre la multiple casuistica sobre ovnis, con frecuencia se hallan fenomenos facilmente explicables como una erronea apreciacion o interpretacion de elementos ambi­guos. En otras ocasiones, factores de indole estrictamente psicologica han desencadenado curiosos episodios.

Precisamente, el domingo 5 de enero de 1975, el operario ferroviario Carlos Alberto Diaz narra una fantastica experiencia vivida con extraños seres en el interior de una nave, en la localidad bonaerense de Ingeniero White. Dado la factuosidad del hecho y sus pormenores, la prensa lo ha tratado con amplitud, llevandonos a practicar una minuciosa investigacion, cuyo informe tiene caracteristicas realmente sorprendentes y que estimamos de enorme valor para el estudio del problema.

I – EL TESTIMONIO

A – El recorrido: La noche del sabado 4 de enero de 1975, Carlos Alberto Diaz habia estado trabajando de mesero en una fiesta de casamiento celebrada en la Sociedad de Fomento del Barrio Naposta, ubicada en la calle 19 de Mayo al 700, de Bahia Blanca.

este es un trabajo que suele efectuar con asiduidad a fin de aumentar sus ingresos, los dias libres. Cuando finalizo su tarea, avanzada la madrugada del domingo 5, se retiro a las 3,05 horas. El dia se encontraba nublado, cuan­do emprendio a pie las siete cuadras que lo distaban de la parada del colectivo (omnibus) de la linea 500, que lo conduciria proximo a su domicilio en Puerto Ing. White.

Asi es como Carlos Diaz camino unas siete cuadras, hasta Plaza Rivadavia, adquirio un ejemplar del diario La Nueva Provincia (puesto a la venta alrededor de las 2,45 horas), y espero en la esquina de Estomba y Avda. Colon el mencionado transporte.

Tras el viaje, descendio en la parada frente al galpon de maquinas del Ferrocarril Roca, de la localidad portuaria, a unos 300 metros de su domicilio. Eran las 3,30 de la madrugada. Atraveso las instalaciones, donde estan esparcidas locomotoras, vago­nes y rieles, hasta llegar a la calle Daniel de Solier, recorriendo unos 50 metros por un sendero lateral.

En momentos en que se hallaba a unos 100 metros de su casa, ubicada en el Boulevard Juan B. Justo al 3100, y a 10 metros de una columna de alumbrado, se produjeron inesperadamente los hechos.

B – El encuentro: El cielo reiteraba amenaza de lluvia, y nadie se advertia en la calle. Faltaba poco para las 3,50, cuando de pronto, a su derecha, Diaz observo una fuerte luminosidad acompañada de un estruendo, que en primera instancia confundio con un rayo. Seguidamente, comprobo que sus miembros no le respondian, estaba como paraliza­do. Un instante despues, sintio como si una corriente de aire lo absorbia hacia arri­ba, hasta izarlo un par de metros, y perdio el sentido.

C – En el objeto: Cuando recobro la conciencia, se encontraba acurrucado en posicion fetal en el piso, en un estado que describio como de ingravidez, dentro de un ovoide de unos 3 metros de altura por 2,70 de ancho.

En el globo no habia ningun tipo de vanos, aberturas, ni instrumental alguno. Una luminosidad uniforme emanaba de su superficie, presentando el aspecto de un plastico o acrilico resistente, de color anteado (parecido a la piel del ciervo}. Solo se veia un pequeño orificio de unos 3 cm de diametro en la parte inferior del objeto, por donde penetraba una corriente de aire, que era lo que -segun dice- lo mantenia con vida. Sin saber como pudo haber penetrado en su interior, en varias oportunidades Diaz hizo el esfuerzo de incorporarse procurando una salida, pero los intentos resultaron infructuosos.

D – Las figuras humanoides: Permanecio en esa posicion alrededor de 15 minutos, hasta que a sus espaldas aparecieron tres figuras que no supo de donde surgieron. Tenian una apariencia humanoide, pero de estatura normal (1,70 a 1,80 m), y se desplazaban lenta­mente hacia el. No poseian articulaciones en las extremidades, aunque no parecian es­tar sujetos a un mecanismo. Carecian de manos y sus brazos terminaban en una especie de muñones. El rostro era liso, sin boca, sin nariz, sin ojos, sin orejas. La piel, desprovista de pelos, era de color verde oliva, lisa, pero fofa como la espuma de go­ma. Se hallaban desprovistos de indumentarias, sin notar sus genitales

En tanto, todo transcurria en silencio. Diaz, presa del miedo, no podia gritar y las figuras no hablaban ni se comunicaban entre si. La mas cercana, le tomo de la cabeza con sus muñones, y las otras le siguieron para sujetarlo del vientre y del pecho. Recien en ese momento, Diaz afirma haber tomado coraje y emprendio una desesperada defensa para separarse de los fantasmagoricos seres, aplicando su codo en el estomago del primero, a lo que siguio un forcejeo con sus manos, pudiendo notar que tenian menor resistencia que el.

En esas maniobras, lograron desprenderle de la camisa y la camiseta, a la vez que le arrancaban algunos pelos de donde lo sujetaban, los que quedaron adheridos a sus ropas. En opinion del protagonista, las figuras trataban de arrojarlo fuera de la esfera, al parecer, a traves de las paredes.

Ante la tenaz oposicion, comenzo a sentir que le habian cortado el aire y se le nublaba la vista, hasta desvanecerse nuevamente. Fue lo ultimo que recuerda en el inte­rior de la esfera.

E – La te1eportacion: Siempre de acuerdo al relato de Diaz, este aparecio durmiendo boca abajo, ahora completamente vestido y junto a su bolso. Eran alrededor de las 15 y estaba a unos 30 metros de la carretera, en un paraje que le resultaba desconocido. El Sol estaba alto y le afectaba la vista. Miro su reloj y descubrio que permanecia dete­nido a las 3,50 horas.

El hombre que lo habia despertado, le dijo que estaba cerca de Buenos Aires, a unos 30 minutos de la estacion Retiro. Le explico al desconocido lo que le habia ocurrido, pero este se mostro algo incredulo. Representaba unos 45 años y no quiso dar su nombre, pero trato de ayudarle y lo acerco con su Fiat 1500 multicarga ce­leste hasta la zona de Retiro, a unos 300 m del Hospital Ferroviario.

II – SINTESIS INVESTIGATIVA

A – La personalidad del testigo

a) Su vida cotidiana: Carlos Alberto Diaz nacio en Ingeniero White hace 28 años. Completo sus estudios primarios y paso a desempeñarse hace seis años co­mo operario en el Ferrocarril Gral. Roca, en los talleres de Traccion de esa localidad. Esta casado hace seis años y tiene una hija de seis meses de edad. Sus padres y sus seis hermanos residen en su mayoria en Bahia Blanca

A proposito de su familia paterna, Diaz nos comenta con especial satisfaccion que, a raiz de lo ocurrido, su madre lo frecuentaba de un modo desacostumbrado.

b) Una aproximacion psicologica: Mediante la observacion directa y dos entrevistas llevadas a cabo apenas dias despues de producido el hecho, pudimos efectuar con la asistencia de la licenciada en psicopedagogia Monica M. Simonetti, un estudio acerca de la personalidad del testigo.

Se trata de un sujeto de inteligencia rapida y vivaz, pero sin profundidad. De reaccion superficial, se muestra impulsivo y poco tenaz. Tendencia al trabajo mecanico y al pensamiento concreto. Sus sueños son un reflejo de la vida cotidiana.

El estudio incluyo una bateria de pruebas, de tipo proyectivas, negandose sin argumentos precisos a que se le administrara el test de la familia.

Denota inseguridad, marcada dependencia materna, aislamiento, y signos de padecimiento subjetivo.

Revela un gran monto de ansiedad. En sus rasgos esenciales, presenta a Diaz como un individuo sanguineo, fuerte, impulsivo, inclinado a exagerar y a veces imprudente en la emision de sus juicios. Tiene buena memoria (mayor para los colores que para las formas) y predomina en el el sentimiento, y aunque es activo, es inconstante. Sujeto de relativa perseverancia y propenso a la depresion. No quiere estar solo, pudiendo volcarse al exterior mas por una necesidad afectiva.

B – En el terreno, la vecindad y el trabajo

Ingeniero White es una localidad portuaria, con poblacion netamente obrera, situada a 9 km al sud-sudeste de la ciudad de Bahia Blanca, y a unos 650 km al sudoeste de Buenos Aires.

El lugar indicado por Diaz, donde se habria producido la abduccion, se situa a mitad de cuadra de Daniel de Solier, al 3900. De un lado, hay una serie de casas, y del otro, un amplio descampado de unos diez mil metros cuadrados. Pese a una prolija revisacion, no se pudo hallar ningun tipo de marcas ni indicios que permitieran suponer que alli ocurrio algo inusual.

Con posterioridad, consultamos un buen numero de familias de la zona. En todos los casos, nadie hubo escuchado ni observado alguna cosa extraña el dia en que nuestro protagonista declara haber tenido su experiencia. Ni han rumoreado quien lo haya hecho. ­Tampoco los perros guardianes Parecen haber delatado alguna anormalidad.

Respecto al movimiento habitual de gente, a la hora indicada por Diaz, los vecinos coinciden en que hay una considerable cantidad de personas que se dirigen o regresan de sus trabajos, aun los domingos, por el tipo de actividad desplegada en la zona. No obstante, Diaz afirma no haber visto persona alguna en las cercanias.

La opinion de los compañeros de trabajo ferroviario, califica a Diaz como un hombre de sanos sentimientos y buen compañero. Sobre el episodio, nadie arriesga un juicio categorico, ni en favor ni en contra.

C – Los medios de transporte

Segun las averiguaciones realizadas en la empresa de colectivos de la linea 500, esta es la unica que dispone de un servicio nocturno entre Bahia Blanca e Ingeniero Whi­te. Despues de las 23 horas, su actividad se extiende cada 30 minutos.

Alrededor de la hora y lugar indicados por Diaz, un colectivo partio a las 3,30 de la madrugada de la Plaza Rivadavia, demorando unos 25 minutos regulares para cubrir los 9 km, hasta la segunda localidad. Se infiere, entonces, que el presunto transporte colectivo tomado en ese lugar por el testigo, debio pasar a las 3,55, por lo cual puede observarse una notable contradiccion entre los datos de la empresa y los dichos del testigo, quien declara haber salido de su trabajo a las 3,05 y llegado a Ing. White a las 3,30, siendo materialmente imposible hacerlo bajo las circunstancias descritas.

A consecuencia de este hallazgo, la investigacion fue orientada hacia los transportes publicos que hubiera en esa fecha, que unieran Bahia Blanca con Buenos Aires, ultimo punto de su agitado viaje alienigeno.

El primer tren que partio ese domingo, rumbo a Plaza Constitucion, en Buenos Aires, era el 142 procedente de Zapala, “La Estrella del Valle”, pasando por Bahia Blanca a las 7,07, debido a un retraso de 52 minutos, para llegar finalmente a Buenos Aires a las 16,10. Este dato tambien tendra gran importancia.

D – En el hospital

Varias debieron ser las tentativas realizadas en el Policlinico Ferroviario Central, de Buenos Aires, procurando una informacion genuina sobre este caso, pues la reserva profesional con respecto a la historia clinica del paciente y a la intervencion policial que lo rotula, obraron en contra.

Por fin, pudimos acceder al expediente y conocer con absoluta exactitud el diagnostico y evolucion de Diaz, durante todo el proceso de su internacion. De esta manera, saliendo al cruce de las mas disparatadas versiones que circularon, logramos confirmar que Carlos Alberto Diaz fue internado, a requerimiento suyo, con el proposito de estu­diar la evolucion clinica de un presunto post-shock emocional, a las 18,50, aunque se hizo presente alrededor de las 17,30, siendo destinado al 8° piso, donde funcionan las salas de neurocirugia.

Notese aqui que la hora de llegada y posterior internacion (debidamente registrado en el nosocomio) no coincide, nuevamente, con las declaradas por Diaz, por una diferencia superior a una hora.

Durante el curso del lunes 6 fue examinado por el Dr. Ferrara, quien ratifico el diagnostico que le efectuo la Dra. Stanek el dia anterior, acerca de su absoluta normalidad. Por tal razon, le prescribio un tratamiento de reposo y dieta normal liviana, sin medicamentos.

Esa tarde, el neurocirujano Francisco Macrina tuvo una entrevista con Diaz, señalan­do que “el curso del pensamiento sigue un ritmo normal” y que en su contenido “no apa­recen ideas que puedan relacionarse como patologicas”. El EEG tampoco mostro signos.

El medico Di Santo agrego que en el momento del examen, Diaz se hallaba tranquilo, lucido y bien dispuesto para la reunion, atendiendo y entendiendo las preguntas formu­ladas. Sus respuestas fueron adecuadas, con palabras precisas. El curso del pensamien­to siguio un ritmo normal, sin alteraciones sensoperceptivas ni marcadas alteraciones emocionales. Diagnostico diferencial: epilepsia emocional o sindrome diferencial.

Como resultado de lo expuesto, el equipo medico resolvio darlo de alta, dejando nuestro testigo el policlinico en la tarde del miercoles 8 de enero

III – CONCLUSIONES

A – Un balance de la situacion

Habiendo presentado en detalle todos los aspectos testimoniales e investigativos del inusual encuentro y posterior abduccion, tenemos por un lado la impresion general favorable del personal medico que lo atendio en el nosocomio del gremio al cual el pertenece (ferroviario), aun cuando se hayan focalizado en lo organico y funcional, a la par de la claridad y precision con que responde a las preguntas que se le formulan.

Sin embargo, como contrapartida, extendemos a continuacion una lista de los puntos que nos llevan a pensar de un modo diferente:

a) El habitual movimiento de gente, a la hora y lugar indicado, que el testigo dice no haber advertido.

b) La improbabilidad de que Diaz haya perdido el conocimiento por falta de aire en la esfera, de 16 metros cubicos, en el breve lapso descrito; por citar un solo detalle.

c) La imposibilidad que haya realizado el trayecto entre Bahia Blanca e Ing. White, en los horarios que declara, pues no coinciden ni el tiempo invertido en ello, ni la hora en que debio pasar el transporte colectivo.

d) La diferencia horaria entre la que C.A. Diaz afirma haber llegado al Policlinico (16,15) y la que la guardia del nosocomio sostiene realmente haberlo hecho (17,30, y quedar internado a las 18,50).

e) La evaluacion psicodiagnostica, que arroja indicios pesimistas con algunos desarre­glos de personalidad.

En base a las indagaciones efectuadas en Bahia Blanca, Ingeniero White y Buenos Ai­res, a las consultas periciales y, en suma, a todo lo expuesto en este informe, estimamos probable que se trate de un fraude, pudiendo calificar al episodio como una misti­ficacion creada por el mismo testimoniante.

B – La reconstruccion de los hechos

La noche del sabado 4 de enero, Carlos A. Diaz se dirigio a trabajar y, habiendo sido visto por numerosas personas, cumplio sus tareas con absoluta normalidad.

Finalizada su labor en la madrugada del domingo 5, se retiro del lugar a la hora que declara. Pero, en vez de trasladarse a su domicilio de Ingeniero White, opto por quedarse en Bahia Blanca y tomar el transporte mas accesible e inmediato que hubiere en esa fecha, que lo condujera a Buenos Aires. El medio mas apropiado resulto ser el ferrocarril, cuyo pasaje no abona y cuya linea conoce en detalle, por ser operario de la empresa.

Como el horario de salida era a las 6,15 de la mañana, habria aprovechado para adquirir el periodico (luego utilizado como prueba), aparecido horas antes (2,45 aprox.).

Despues del viaje de nueve horas, en que llego a la estacion Plaza Constitucion a las 16,10, debido a una demora de 52 minutos, parece haberse irritado los ojos (quiza, mirando al Sol) y arrancado algunos pelos, como “pruebas” fisicas que respaldarian su relato, e ineludible para su ingreso al hospital.

Una vez concretado, tomo uno de los varios transportes locales que lo condujera has­ta las proximidades del Policlinico Ferroviario Central en la zona de Retiro. De esta manera, Diaz habria llegado alrededor de las 17,30, y a fin de ser mas persuasivo, justifico la extension del tiempo hasta su llegada al mismo, enunciando una serie de da­tos inciertos (p. ejem., que una persona desconocida lo hallo durmiendo en un paraje desconocido, etc.). Asi comenzo el caso de C. A. Diaz. Asi parece cerrarse el caso de C. A. Diaz.

C – El factor psicologico

El episodio del 5 de enero de 1975 no ha de concluir con la exposicion de los argu­mentos desfavorables y la reconstruccion hipotetica de los hechos. Nuestra inquietud nos lleva a intentar desentrañar el proceso psicologico y sus contenidos simbolicos.

El mensaje que el ovni comunica del inconsciente es un signo que aparece para que todo el mundo lo vea, y sea escuchado, revelando la psique, la personalidad.

Desde el punto de vista psicologico, el relato de Carlos A. Diaz describe contenidos fantasticos que, por su naturaleza claramente simbolica, demuestran que provienen del inconsciente.

Un estado de angustia[1] primigenia, que nos remite a una falta, a una separacion, y que proviene de una situacion traumatica, no resuelta o elaborada, parece anteceder a relatos de este genero. Una novela que aparece como un intento de eliminar esa angus­tia, restitutivamente como fantasia, delirio o alucinacion, y que es, a la vez, exteriorizacion del conflicto subyacente.

La angustia, en cualquiera de sus diferentes formas (siguiendo un analisis estructural) nos permite descubrir la problematica del doble: fusion y separacion (del yo y del objeto), union y desunion. Como defensa patogena, provoca la regresion a etapas tempranas, que tienen al nacimiento como modelo, prototipo de angustia.

No trataremos aqui de tomar posiciones acerca de las controversias que provienen de concepciones psicogeneticas distintas y que sobrepasan nuestro analisis, sino, preci­sar en cierto modo el nivel de emergencia, las condiciones y la modalidad de expresion de una de sus manifestaciones. Tampoco consiste en determinar en este articulo si ta­les regresiones suponen un recuerdo real, o una construccion fantasmatica.

La remision a la angustia del nacimiento esta fuera de toda polemica. Y es alli don­de la experiencia perinatal (esto es: antes, durante y despues del nacimiento) se abre en la polaridad fusion (goce, alienacion) y separacion, o abandono (castracion, arrojamiento).

La primera se vincula, segun el modelo freudiano, con la “protofantasia”, o fantasia originaria de la denominada vida intrauterina, tambien llamada “experiencia oceanica”. Lugar de extasis, goce y completud en el cuerpo materno. La segunda nos conduce, en cambio, a la angustia primaria o traumatica, de “real-angst”.

La historia narrada por Carlos Diaz contiene esta problematica, encubierta, camufla­da en un relato ufologico que parece hacer “revivir” esa experiencia natal, sin poder despojarse de ese sentimiento (en su forma arcaica de aniquilamiento, deglucion) y del dualismo (abduccion-aduccion, o por igual, retencion-separacion).

Una secuencia del relato de Diaz permite una comparacion con las vivencias de la criatura dentro del vientre materno, teniendo en cuenta que las formas redondas o concavas suelen tener un significado femenino, confiriendole al ovni (al margen de su de­notacion fisica) un caracter generador y fecundador.

El ovni representaria para nuestro testigo la matriz o utero, al que describe cano un material fuerte y de color carne. Diaz aparece dentro del mismo en posicion fetal; su estado transitorio es inconsciente y tiene la sensacion de estar en vacio o ingravidez. Su subsistencia es posible por un orificio, o cordon umbilical, perdiendo la conciencia cuando se corta el flujo de aire que ingresa por el.

Las figuras que Diaz menciona son tres (podrian representar a su familia, dramatizando su situacion vital); de ahi que la intencion era expulsarlo de donde estaba contenido, aun cuando ellos mismos lo abdujeron, haciendose incomprensible la resistencia de Diaz por quedar retenido en el recinto. Las seres que se dirigen a el haciendole sentir su potencia, es una reaccion del inconsciente cuando sentimientos de inferiori­dad y falta de significacion amenazan la personalidad.

La figura mas cercana (es el personaje mas importante y singular), es la que lo toma de la cabeza, en tanto que las restantes lo hacen del pecho y del bajo abdomen, arrancandole pelos (la falta de pilosidad es, ademas, un rasgo de las criaturas), ame­nazando su integridad. Al respecto, digamos tambien que el organismo esta constituido por cuatro sistemas principales: a) el sistema respiratorio (region toracica), b) sis­tema gastrointestinal (region abdominal), c) sistema cerebral (region craneana), y d) sistema muscular (todo el cuerpo). Cada uno de estos sistemas esta directamente rela­cionado con un elemento del ambiente (atmosferico, fisico, alimentario, social, cultu­ral), los que parecen estar en peligro de fragmentacion.

La percepcion indeterminada y desconocida de los seres parece analogarse con la del bebe, quien percibe aquello que lo rodea de manera global. Quiza pueda esto explicar la falta de detalles (sin manos, ojos, boca, nariz, orejas, genitales) de las figuras, pero sin duda nos revela el sentimiento de indiferenciacion del propio sujeto, como se da en la criatura.

D – Percepciones de Diaz en presencia del ovni

Para su mejor entendimiento, enumeraremos en primer termino las percepciones manifestadas por el testigo, y seguidamente –en ­forma secuencial- los observados en las criaturas al momento de nacer, permitiendo su comparacion:

a) Presencia de luz dentro del objeto.

b) Paralizacion de Diaz.

c) Absorcion del testigo.

d) Observacion de luz intensisima.

e) Desvanecimiento del testigo.

a’) Dentro del vientre materno hay presencia de luz.

b’) Sabemos que la madre es transmisora no solo de ciertas inmunidades, sino tambien de fuertes erosiones que provocan contracciones en el utero, determinando la para­lizacion momentanea de la criatura.

c’) Al final del embarazo, la criatura coloca la cabeza hacia abajo y la presion de la parte superior del abdomen de la madre desaparece, permitiendole respirar con mas facilidad y siente ser absorbido.

d’) Al ingresar al medio ambiente exterior, aparece una luz intensisima, mucho mas po­tente que la que habia dentro de la matriz.

e’) Despues de nacer, la criatura -debido al desgaste de energia- pierde las fuerzas hasta desvanecerse.

E – Otros detalles del caso

El analisis del caso, nos permite inferir que habria en el testigo un intento de simbolizar algo de lo real. En esta linea de pensamiento, debese observar que la desaparicion de Diaz se produce en las cercanias de su ambito familiar (a 100 m de su casa), y la aparicion se produce cercana a su ambito natal (a 300 m del hospital de su gremio).

El hombre sin referencias conocidas, que tenia un vehiculo “multicarga celeste”, pa­rece representar el tutelaje que lo acuna. El periodico que utiliza como “prueba” le permitiria asirse un nombre, prueba de renombre y notoriedad, lazo social que intenta entramarse.

Finalmente, el papel que desempeña el numero en el inconsciente, ofrece tambien motivos de reflexion. Los numeros son, gracias a sus propiedades individuales, portadores y mediadores de procesos psiquicos. Receptaculos de ideas y pensamientos relativos al mundo y su orden, como se manifestaria en la significativa reiteracion por parte de Diaz del tres y del seis[2], tanto en su testimonio como en aspectos de su vida cotidia­na.

Infinidad de otros detalles del relato con claros contenidos simbolicos ponen al descubierto la raiz psicologica del pretendido encuentro, cuya interpretacion no ha pretendido reducir el incidente a estas areas, sino despues de un examen exhaustivo del sujeto y de la situacion narrada por el, dando por resultado la comprobacion de su fraudulencia.

F – Consideraciones finales

Lo expuesto hasta aqui, nos permitio descubrir un novedoso horizonte ufologico para la interpretacion intrapsiquica de las “abducciones”. Ello nos conduce, a su vez, a formular algunas preguntas: ¿Esta relacion perinatal se constituye en un patron comun de los relatos de abducciones, o de un segmento de ellos? En nuestra opinion, la naturaleza proteica y heterogenea de los informes torna improbable formular una explicacion unica para tan abundante casuistica, siendo pertinente realizar un estudio especifico, caso por caso. Sin embargo, nuestra conviccion es que existe, al menos, un con­junto importante de sucesos abduccionistas en donde se observa cierta y significativa recurrencia al modelo perinatal.

De alli surge una segunda pregunta: ¿Hay en dichas regresiones un recuerdo o una fantasia acerca del nacimiento? La respuesta, desde luego, supera la investigacion estrictamente ufologica, y quiza pierda interes al efecto, aunque los elementos hallados en este caso nos sugieren un contenido afectivo, simbolico y delirante.

G – Algo mas

Unos quince años despues, a principios de octubre de 1990, el ferroviario Carlos Al­berto Diaz, ahora empleado de una empresa petroquimica, vuelve a cobrar notoriedad a traves de los medios periodisticos, al declarar que el 14 de setiembre de 1988, viajo en una nave similar al centro de la Tierra, oportunidad en que -segun sus palabras- tomo contacto con sus tripulantes intergalacticos y vio “animales prehistoricos y una comunidad de extraterrestres”.

En declaraciones a un canal televisivo bahiense, y reproducido en los diarios de to­do el pais (v.gr., Diario de Cuyo, SJ, El Heraldo, ER, Diario Popular, BA, La Opinion, SL), Diaz sostuvo que tampoco pudo hablar con los tripulantes de la nave (“porque nosotros estamos materializados”, dijo), pero exhibio muestras de lo que afirma ser trozos del cuerpo de los visitantes, a los que denomino “savia”, agregando que son de estatura mucho mayor que la humana y se comunican mediante numeros del 0 al 28, en reemplazo de las letras del alfabeto.

Asegurando que esta fue la segunda vez que habia viajado en un plato volador, auguro que volveria a hacerlo a mediados de ese mes, con destino a otra galaxia llevado por los extraños seres.

En rigor de verdad, la noticia no nos causo demasiada sorpresa. El episodio de 1975 aventuraba un nuevo “relato”, como ocurre en muchas abducciones. Es que la tenacidad de la trama delirante de su proverbial historia, produjo la impresion de no haberse agotado en la tentativa. Un ejemplo tipico es la denominada “compulsion a la repeticion” producida en los sueños, donde el acontecimiento traumatico vuelve sobre el sujeto procurando su ligadura, su representacion, pero siempre en forma enmascarada, camuflada, mediante una cadena de significantes y, con ella, una significacion como tratamiento de aquello que irrumpe desde lo real. En suma, se trata de un nuevo intento de simbolizacion, de inscripcion psiquica.

Sin embargo, en la repeticion siempre hay algo de lo nuevo, sin repetir exactamente lo mismo. No haremos de este ultimo testimonio de Diaz un analisis minucioso, aunque sera necesario señalar la existencia de una misma estructura, mas alla del aspecto formal en cuanto a “los seres que lo abducen en una nave similar”. Consiste aqui en referirnos, al menos sucintamente, a la naturaleza arcaica, al trasfondo regresivo del relato fabuloso aportado por Carlos Diaz: un viaje hacia el centro de la Tierra, la madre-tierra, en donde se hallan “animales prehistoricos”, una clara evocacion a su pre­historia, a su pasado remoto, y en una alegoria de los instintos del hombre, de las funciones naturales del cuerpo, de los impulsos.

Esta vuelta al origen, total y pleno, confronta al hombre con sus mitos, descubrien­do una estructura mitica singular, por cuanto se interroga por el nacimiento.

Carlos Alberto Diaz produce una compulsiva regresion y una identificacion, consistente en su reproduccion exacta. Al parecer, construye una realidad delirante, sistemati­zada, poniendo en el mundo exterior lo que le pasa internamente. Recurre a los simbo­los, pero con la apariencia de que no funciona de manera esperable el principio de realidad.

En este marco, el diagnostico no parece resultar muy favorable. Tampoco podria pre­verse un pronostico auspicioso, sin un tratamiento adecuado. No seria ocioso advertir que Diaz, en un futuro, podria aportarnos otros elaborados y -quiza- bizarros relatos de lo que serian mas que expresion de las dificiles travesias por los laberintos de su psique.
[1] El termino angustia es empleado en adelante en su sentido vulgar, comunmente comprendido. Vale decir, denotado por signos contundentes de sufrimiento, de un padecimiento subjetivo.

[2] El tres tiene la calidad de numero perfecto, la expresion de la totalidad y el acabamiento. Es el producto de la union de cielo y tierra (madre). Nada se puede añadir, completa la triade. En el embarazo, superar el tercer mes da por fin un monto de ansiedad, por el temor de que se produzca un aborto espontaneo. El seis es el numero de la creacion, mediador entre el principio y la manifestacion. En el embarazo, atravesar el sexto mes implica la seguridad de que el bebe esta completo para nacer. Llamativamente, C. Diaz tenia una hija de apenas seis meses de edad cuando, al tiempo en que es convocado a ser padre, se “desencadena” el episodio

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