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Astronomia : FENOMENO LUMINICO DEL SOL EN SANTIAGO DEL ESTERO, TUCUMAN, Y CATAMARCA?
Enviado por ssimondini el 12/2/2009 21:30:00 (7344 Lecturas)



REPERCUSIONES
Explicaciones cientí­ficas del fenómeno que maravilló a los tucumanos
El director del Instituto Balseiro, Ra√ļl Barrachina, analiza para LA GACETA las sorprendentes causas que generan un halo solar. Los lectores siguen enviando fotos.

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Por Ra√ļl Barrachina, director del Instituto Balserio, Bariloche, R√≠¬≠o Negro.
Exclusivo para LA GACETA.

"La fantasmal aparici√≥n de luz flotaba inm√≥vil ante m√≠¬≠. Fue una visi√≥n extra√Īa y temible, √ļnica e indescriptiblemente emocionante en aquel momento"¬Ě. As√≠¬≠ describ√≠¬≠a el famoso viajero y explorador brit√°nico Edward Whymper (1840-1911) un extra√Īo fen√≥meno visto por √©l en la tarde del 14 de Julio de 1865. En aquella oportunidad, Whymper y sus compa√Īeros hab√≠¬≠an alcanzado la cima del Matterhorn por primera vez.

Pero durante el regreso cuatro hombres de la expedición resbalaron y cayeron a un precipicio. Poco después, Whymper vio un cí­rculo alrededor del sol, pero que además mostraba tres cruces luminosas, lo que le produjo una fuerte impresión. Por la descripción que brinda LA GACETA, bien puede ser que el sábado 26 de Noviembre los tucumanos hayan sido testigos de un fenómeno similar al observado por Whymper casi un siglo y medio antes.

La explicaci√≥n podr√≠¬≠a ser la siguiente: as√≠¬≠ como el arco iris se debe a la presencia de gotas de agua en el cielo, este "halo"¬Ě ser√≠¬≠a producido por peque√Īos cristales de hielo de forma hexagonal que se forman por la baja temperatura que se da a gran altura. Y un cristal de hielo hexagonal es casi un prisma que desv√≠¬≠a la luz por un fen√≥meno llamado "refracci√≥n"¬Ě. Y aqu√≠¬≠ viene lo importante: dependiendo de la orientaci√≥n de estos cristales, la luz se desv√≠¬≠a m√°s o menos, pero sobre todo a un √°ngulo de aproximadamente 22 grados, y nunca en un √°ngulo menor.

Entonces, una nube tenue de cristales de hielo orientados al azar puede desviar la luz del sol, formando un c√≠¬≠rculo luminoso de 22 grados de radio, con una zona m√°s oscura en su interior. Y como el rojo se desv√≠¬≠a menos que los otros colores, el borde interno del c√≠¬≠rculo es de uno tono rojizo. Estos mismos mecanismos de refracci√≥n de la luz en cristales de hielo hace que, en condiciones excepcionales, puedan llegarse a ver espect√°culos a√ļn m√°s asombrosos.

De hecho puede aparecer toda una multitud de lí­neas y puntos luminosos.

Registros cientí­ficos
Tal vez la observación mejor documentada de este efecto sea una realizada por Tobias Lowitz el 18 de Junio de 1790 en San Petersburgo. Pero no es la primera observación de la que se tienen registros. En 1662, el astrónomo Johannes Hevelius (1611-1687) publicó un dibujo de un fenómeno similar observado en Danzig el 20 de Febrero de 1661.

Otra observaci√≥n hist√≥rica es la que el explorador ingl√©s William Edward Parry (1790 - 1855) describi√≥ en su libro "Diario del viaje para el descubrimiento de un paso noroeste"¬Ě, publicado en Londres en 1821. Varias de estas l√≠¬≠neas est√°n identificadas con el nombre de su descubridor, tal como ocurre con el arco de Lowitz, o el de Parry.

Esta variedad de fen√≥menos se debe a que un cristal de hielo, con su forma hexagonal, es m√°s complejo que una gota esf√©rica, y por lo tanto la luz puede seguir much√≠¬≠simas trayectorias distintas en su interior. Cada trayectoria da origen a un espect√°culo distinto, dependiendo de las condiciones atmosf√©ricas. Los habitantes de Tucum√°n tuvieron el privilegio de ver uno de estos fen√≥menos, extra√Īo sobre todo por su nitidez, pero no absolutamente inusual. Podr√≠¬≠amos decir que hay una gran diferencia entre la "frecuencia con que es observado un fen√≥meno y la frecuencia con que ese fen√≥meno ocurre"¬Ě.

Para poder verlo nuevamente, tendremos que buscarlo sobre todo cuando el cielo est√© cubierto con una neblina muy alta, presentando ocasionalmente estr√≠¬≠as o filamentos. Recordemos que el halo es "grande"¬Ě. Si estiramos el brazo y tapamos el sol con la punta del pulgar, al separar los dedos tanto como sea posible, el me√Īique nos dar√° la posici√≥n del halo, con un √°ngulo de aproximadamente 20 grados. Veremos que el halo tiene siempre el mismo di√°metro angular, y es mucho m√°s grande que la aureola que se suele formar alrededor del sol o la luna, y que se debe a gotas de agua y no a cristales de hielo.

Y una √ļltima recomendaci√≥n: al observar un halo, recordemos que nunca debemos mirar al sol directamente. Es preferible ocultarlo con la mano, o con el borde de un edificio o un poste. Nuestra vista lo agradecer√°.

Nota publicada en LA GACETA del domingo 27
El dí­a en que un cí­rculo oscuro rodeó al Sol
Miles de peatones quedaron perplejos al ver un fen√≥meno de gran tama√Īo conocido como halo solar. Desde las 11 hasta las 13.30 todas las miradas apuntaron hacia el cielo. Algunos buscaban respuestas al fen√≥meno mientras que otros se limitaban a disfrutarlo.

S√≥lo bast√≥ que una persona mirara hacia arriba para que, en pocos segundos, todos los transe√ļntes hicieran lo mismo. Ayer, a las 11, el tiempo pareci√≥ detenerse en el centro tucumano. Una aureola de colores, una especie de arco iris circular, rode√≥ al Sol y la multitud que recorr√≠¬≠a las calles qued√≥ sumergida en exclamaciones de temor, palabras de sorpresa y las m√°s curiosas elucubraciones que intentaban encontrarle una respuesta al fen√≥meno clim√°tico.
Todo indicaba que ser√≠¬≠a un s√°bado como cualquier otro. Envuelta en el calor de la primavera -que parec√≠¬≠a multiplicarse en el asfalto-, una multitud recorr√≠¬≠a las calles del centro. Sorpresivamente, una especie de murmullo sordo comenz√≥ a deslizarse entre los caminantes y todos los pies se detuvieron. "Ay, Dios, Ay Dios! ¬ŅQu√© es eso? ¬ŅQu√© est√° pasando?"¬Ě, exclam√≥ Rosa D√≠¬≠az. Y las palabras de la mujer, que cargaba bolsas de supermercado, parecieron romper el hechizo que hab√≠¬≠a paralizado a quienes caminaban en las veredas.
"Esto es una se√Īal de Dios. En la Biblia hablan de la aparici√≥n de aureolas en el cielo. Ya se cayeron las Torres Gemelas; el a√Īo pasado hubo maremotos y ahora estamos viendo un anillo alrededor del Sol. Estoy convencida de que esto es una se√Īal divina", asegur√≥ Katy Santucho, quien sal√≠¬≠a de un comercio con sus dos hijos.

Como el de una tormenta
Los punzantes rayos del Sol parec√≠¬≠an no lastimar los ojos de Roberto Brito. El hombre, de 68 a√Īos, no dejaba de mirar hacia el cielo y de indicarles a quienes pasaban junto a √©l que el astro estaba rodeado por un arco iris circular. "Viaj√© por todos lados. Pero es la primera vez que veo algo as√≠¬≠ ¬ŅMiedo? No, no siento miedo, pero s√≠¬≠ me da mucha impresi√≥n"¬Ě, explic√≥ sin dejar de observar que el espacio de firmamento que se estaba entre los bordes del anillo y el Sol era oscuro, como el de una tormenta.
"Dicen que cuando aparecen cosas as√≠¬≠ en el cielo es porque se est√°n por venir los vientos"¬Ě, explicaba Miguel Sanprieto a quienes se deten√≠¬≠an a escucharlo. A pocos metros de donde este caminante buscaba razones para el fen√≥meno, Alfredo Avila intentaba tranquilizar con una sonrisa a su mujer L√≠¬≠a, quien aseguraba que la inmensa e imponente aureola le generaba temor. De a poco, el hechizo que paralizaba el centro se fue esfumando, de la misma forma en la que, a las 13.30, el halo liber√≥ al Sol.

Santiago del Estero | Domingo 27 de Noviembre de 2005

Un fen√≥meno en el cielo sorprendi√≥ a los santiague√Īos -Por Oscar Gerez
Entre malos augurios y cristales de hielo...
(Pasando por una avanzada de extraterrestres en Santiago)
"...Va a ser un mal a√Īo..."¬Ě, dijo la se√Īora que cargaba en sus manos dos fam√©licas bolsas de supermercado, mientras miraba al cielo.
Eran las 11.15 de la ma√Īana y en cada vereda del centro, en cada patio de cualquier barrio de la ciudad, las gentes hac√≠¬≠an visera con las manos para mirar alrededor del sol ciego de noviembre.
"¬ŅEh, han visto el sol? ¬ŅQu√© est√° pasando?"¬Ě, preguntaban voces entre sorprendidas y temerosas en los n√ļmeros telef√≥nicos de EL LIBERAL.
"Parece que nos invaden los extraterrestres, claro, vienen primero en la nave nodriza, bien debajo del sol, y cuando menos nos demos cuenta ya van a estar entre nosotros"¬Ě, fantaseaba un observador fiel lector de este diario.
Y enseguida otro llamado: "Nada bueno muchachos, la gente del campo sabe que cuando el sol se pone as√≠¬≠, es porque nada bueno se viene para nosotros..."¬Ě.
Los fotógrafos del diario, los periodistas y muchos de los mortales que aquí­ trabajan, salieron ayer a la terraza de la sala de redacción para mirar al cielo, hacia el Este todaví­a, aunque bastante encima de nuestra posición.
Un perfecto cí­rculo formado por una franja espesa -parecí­a espesa- con gran parte de los colores del arcoiris, adornaba hermosa y temiblemente al laborioso sol de Santiago. El mediodí­a era entonces un espectáculo en el cielo y en la Tierra, porque ahí­, abajo, la noticia visible del anillo solar corrí­a sin pausa y con mucha prisa.
A no pocos se les escapó una persignación (por la dudas) mientras trataba de encontrar alguna manera de explicar el fenómeno. La sorpresa tuvo su punto culminante cuando hacia las 12, el cí­rculo seguí­a allí­ y el calor y la espléndida luminosidad de la hora, permití­a verlo en todo su misterio.
Pero, como en muchas otras tramas de la vida, todas las creencias cotidianas, de entrecasa, superpobladas de mentiras verdaderas y de verdades mentirosas, estallaron primero ante las explicaciones cientí­ficas, y se esfumaron después, a la espera de que alguien crea en ellas, para el nacimiento de la resistencia cultural.
"A veces parece que vemos el sol tras una enorme lente. Sin embargo, en este caso hay millones de lentes: cristales de hielo. Al congelarse el agua en la alta atm√≥sfera pueden formarse peque√Īos cristalitos de hielo planos y de seis caras. Mientras estos cristales descienden, est√°n casi todo el tiempo con sus caras paralelas al suelo. Y es posible que alg√ļn observador cruce el plano que forman los cristales con el suelo, durante la salida o la puesta de sol. En este alineamiento, cada cristal act√ļa como una lente en miniatura, desviando la luz solar que llega a nuestros ojos. La espectacular vista de la aureola solar, fue creada por la luz solar reflejada por esos cristales de hielo atmosf√©rico en las nubes"¬Ě.
Tal la explicación de la ciencia. Bueno, ya está, ni mal augurio ni extraterrestres, ni fin del mundo. Sólo un fenómeno atmosférico con cristalitos, reflejos y luces naturales...
Medio frustrante la realidad. Mucho m√°s excitante la creencia popular.
Cada uno es due√Īo de quedarse con la prosa o con el verso. S√≥lo una √ļltima cosa: el buen o el mal a√Īo, no dependen del Sol, de los cristales, de los extraterrestres o de los perfectos c√≠¬≠rculos del cielo, depende de nosotros, de nuestro trabajo y de nuestras esperanzas y nuestros reales deseos de superaci√≥n

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