GENERAL ACHA, LA PAMPA: UN ACCIDENTADO ATERRIZAJE (15 MAY 1950)


Las historias de ovnis accidentados son tan antiguas como las primeras apariciones de platos voladores. Apenas se hablo de los primeros discos en 1947, empezaron a circular en los Estados Unidos rumores de que uno de ellos se habia estrellado y lo estaban examinando secretamente.

El gran numero de platillos que al parecer sobrevolaban el planeta, llevo a pensar que tratandose de objetos solidos como cualquier aeronave terrestre seria probable que, expuestos a un fallo mecanico o humano, alguno pudiera sufrir un accidente o una averia, o simplemente ser derribado.

En 1950 el humorista de una revista de variedades Frank Scully pretendio establecerlo como un hecho real y publico el libro Behind the flying saucers (Tras los platos voladores). Convertido en un best seller sensacional, afirmaba haberse estrellado tres discos en el desierto de Nueva Mexico y que la Fuerza Aerea tenia en su poder cadaveres de humanoides pequeños de origen extraterrestre. Dos años mas tarde, el libro de Scully fue denunciado como una fabula.

La ausencia de pruebas, los datos contradictorios y faltos de base, y las fantasticas especulaciones tejidas con ellos, llevaron a considerar tales versiones como una invencion del periodismo sensacionalista o bien la proyeccion de ideas paranoicas. Pero la leyenda no fue destruida definitivamente y otros relatos semejantes le siguieron. Uno de ellos, que se encuentra entre los primeros informes sobre estrellamientos de ovnis reportados fuera del territorio norteamericano, es el que aqui nos ocuparemos.

¿UFO-CRASH EN ARGENTINA?

El hecho habria ocurrido en proximidades de General Acha, provincia de La Pampa, Argentina. La inusitada observacion se produjo cuando un arquitecto italiano viajaba en automovil por una region desolada, topandose con una nave discoidal posada a 50 m de la ruta y se atrevio a penetrar en ella, descubriendo entonces tres pequeños seres humanoides al parecer sin vida, sentados en torno a los instrumentales del aparato. Al dia siguiente, volvio con unos amigos y en su lugar hallo un cumulo de cenizas, al tiempo que divisaron sobrevolando una nave en forma de cigarro de la cual salieron dos platillos, consiguiendo tomar unas fotografias durante el vuelo


La noticia original publicada en El Universal, de Caracas, Venezuela, el sabado 7 de mayo de 1955.

La primera noticia fue publicada cinco años mas tarde en el diario El Universal, de Caracas, Venezuela, el 7 de mayo de 1955. En ella no se menciona la fecha ni el lugar (“años atras…en Bahia Blanca”), ni tampoco la identidad del testigo (“un arquitecto italiano que reside en Venezuela”), aunque da un apartado postal y se lo ve fotografiado con sus gruesos cristales oscuros -de intenso color verde- junto al “reportero especial del Este” que, en apariencias, se trata del ufologo, astronomo amateur y personaje central de la television venezolana Horacio Gonzalez Ganteaume, principal investigador del caso, fallecido en 1971.


Enrico Carotenuto Bossa entrevistado por el cronista del diario venezolano.

Curiosamente, el episodio no tuvo hasta ahora repercusion alguna en la Argentina, pero fue bastante difundido y comentado en los Estados Unidos y Europa. Inclusive, los informes del caso han sido traducidos en los años cincuenta a varios idiomas (ingles, frances, portugues) y publicados en libros y revistas del tema. Conviene citar especialmente a The APRO Bulletin (Alamogordo, N.M., august 1955), que dedica varias paginas al incidente (el testigo es presentado como el “Dr. B.”), y a Le Courrier Interplanetaire (Laussane, Suisse, nº 15, Paques 1956) editado por Alfred Nahon (m. 1983), el cual ofrece una version directa y mas detallada, pero tambien mas embellecida, señalando que se trata de Enrico Bossa. En diciembre de 1958 Coral E. Lorenzen (m. 1988), de la organizacion ufologica APRO, en un articulo publicado en la revista de Ray Palmer Flying Saucers, comenta haber hablado con el testigo y que esta en condiciones de revelar su verdadero nombre: Enrique Carotenuto Bossa, o mas apropiadamente, Enrico Carotenuto Bossa*.

Al parecer, Carotenuto Bossa era de nacionalidad italiana, ex-piloto de guerra, de profesion arquitecto y con un doctorado en ingenieria aeronautica, que se desempeñaba en una conocida compañia de Caracas.

Todas las narraciones ofrecidas durante esos años contienen contradicciones e inconsistencias. Sin embargo, es posible -como señala G. Vanquelef- que algunas de ellas se deban a omisiones o errores de traduccion de una lengua a otra, siendo la carta escrita directamente por mano de E. Carotenuto Bossa a la revista suiza la version que, suponemos, deberia tenerse mas en cuenta. La misma reproducimos a continuacion:

EL RELATO DEL TESTIGO

“En el periodo abril-mayo 1950, me encontraba en la ciudad de Bahia Blanca, capital de la provincia de La Pampa, para construir un cierto numero de casas. Tenia por costumbre, de tanto en tanto, para distraerme hacer largas excursiones con mi vehiculo en la provincia en cuestion. Estos paseos eran, en general, viajes de 300 a 400 km. de ida y otros tantos de regreso y que se (2) Gral Acha 1950 hacian en tres dias. La ruta era una ruta de verano no utilizable en el invierno (que alli comienza en mayo), en una region casi llana, desertica, con una vegetacion magra. Hay algunas piedras graniticas, y en el fondo muchas montañas de unos 1.000 m de altura. El terreno de la ruta se encontraba a alrededor de 300 m sobre el nivel del mar

“El 15 de mayo de 1950, yo efectuaba uno de esos viajes, y habia recorrido 280 km. desde Bahia Blanca; me encontraba cerca de los 68º al oeste de Greenwich y a 37º de latitud sur. Cielo claro, bastante limpio. Yo conducia solo mi coche, algo distraido y pensando en mis asuntos, cuando, de improviso, un objeto plateado sobre el suelo llamo mi atencion. No le daba mucha importancia a la cosa, que se veia a la izquierda de la ruta a una distancia de 300 m.

“A medida que me aproximaba, notaba detalles extraños, como de tragaluces y una cupula translucida. A 50 m del objeto, me detuve y observe con atencion el interior del vehiculo, y pense en los restos de un avion caido. Pero la forma extraña del objeto me hizo abandonar esta idea. Las nubes que pasaban interceptando el Sol producian sobre el objeto un efecto extraño. Pense en dejar el coche y acercarme a pie. A 10 m de distancia, me di cuenta (20) Gral Acha 1950 detalles de la nave al fin que se trataba de un “plato”. Por un efecto de mi subconsciente, me senti feliz como un niño y, con el espiritu audaz que se adquiere en esas condiciones, no dude en aproximarme y entrar al interior del objeto, cuya puerta estaba abierta.

“Antes de entrar, comence a examinar el objeto en detalle. Tenia un diametro aproximado de 10 m, estaba formado por dos partes: una abajo en forma de platillo invertido (campana), y otra, arriba, cilindrica (torre) y cubierta por una cupula. Sobre la cupula, una extraña linterna redonda. Su altura total seria de unos 4 metros. Un cierto numero de ventiluces, que no he contado, de forma rectangular, con los angulos largamente redondeados. El objeto estaba posado sobre el suelo, con una inclinacion de aproximadamente 20º, apoyado en un relieve del terreno. Habia un extravagante color cromo de un pulido magnifico en el cual se reflejaba mi imagen y la del cielo. Parecia una cosa muerta: nada de vida, ni de ruido, ni de vibraciones. Busque la puerta que estaba abierta y precisamente al pie de la torre. Pensaba tener alguna dificultad para subir al borde de la campana, pero me di cuenta que en este lugar esta ultima estaba fuertemente despulida y rugosa como papel de vidrio (n: de lija). Me di cuenta que el objeto no era nuevo, porque el borde inferior de la campana estaba un poco deteriorado y picado en algunos lugares.

“Puse los pies en el metal rugoso y como desde ese punto hasta la torre habia una distancia de dos metros sin punto de apoyo, debi ponerme en cuclillas para trepar hasta la puerta cuyas dimensiones aproximadas eran de 1,20 m por 0,90 m. Puse la cabeza en el interior sin ver gran cosa a causa de una cierta oscuridad que alli reinaba, y senti un fuerte olor de ozono y de ajo. Salte inmediatamente al interior cuyo piso estaba a una profundidad de alrededor de 60 cm. El espectaculo que vi era tan extraño que sobrepasaba la imaginacion.

b “El piso era una plataforma que me dio la sensacion de hundirse lentamente bajo mi peso. La cabina era perfectamente circular, de una altura de 2,10 m, de color oscuro. Alrededor de la pared se encontraba una serie de tragaluces, muy gruesos, guarnecidos de un material transparente, pareciendo ser de plexiglas.

“Mis ojos se estaban acostumbrando a la iluminacion, la escena que vi era horrible. En el centro de la cabina, que media alrededor de 3,50 m de diametro, se encontraba un asiento extraño ocupado por un hombre de 1,20 m a 1,40 m de altura, vestido con una combinacion gris plomo; su cabeza redonda, con ralos cabellos claros, estaba inclinada sobre su pecho. Las manos, bien formadas, de un color tabaco claro, se apoyaban nerviosamente sobre dos empuñaduras (palancas) que salian de una caja negra que se hallaba a algunos centimetros de su cuerpo. Su rostro, del mismo color que sus manos, la nariz bien formada y derecha, los labios sin bigote, las mejillas sin pelos. Los ojos eran grandes, muy dilatados y vidriosos. Las formas del cuerpo por lo que se podia adivinar eran perfectamente humanas y no se notaba ningun indicio de especie animal. Parecia un adolescente de 15 años, pero con los rasgos de un hombre. No era un enano. Toque un brazo que estaba rigido y la figura estaba fria. La combinacion (over-all) le cerraba el cuello estrechamente y lo mismo en las muñecas. Los pies estaban ligeramente apoyados sobre dos tubos fijados al piso sirviendo de apoyo. La combinacion parecia estar hecha de cuero duro y estaba inflada en los hombros, dando al piloto el aspecto de un jugador de rugby. El hombre no estaba sujetado. La butaca era de una forma adecuada a su cuerpo y de un color rojo bermellon. Estaba soportado por un eje central. La caja negra que el piloto tenia delante de el parecia un tablero de a bordo, midiendo alrededor de 1 m de altura por 0,80 m de ancho, en el cual se veian dos ‘ojos de gato’, de esos que se ve en ciertos aparatos de radio. Por debajo de este tablero y un poco mas arriba de los pies se veia una ancha banda horizontal con una aguja vertical y ciertos signos extraños que, sin duda, significaban numeros. A la derecha del piloto, un poco adelante del tablero se encontraba un disco semiopaco como una pantalla de television apagada

“El espectaculo mas impresionante era otros dos hombres identicos, que yaciendo sobre dos amplias butacas confortables, de cada lado del piloto y contra la pared, parecian igualmente muertos. Ellos no estaban atados y no se veia ninguna correa.

“Sus ojos estaban abiertos y aterrados, las bocas entreabiertas y un poco infladas. Pero, ¿por que la tercera butaca estaba vacia?. Yo la toque y constate que era de un tejido muy suave. La desaparicion del cuarto miembro de la tripulacion, evidentemente salido dejando la puerta abierta comenzo a preocuparme. Mi atencion fue atraida por dos regletas, de seccion rectangular y de 4 cm de altura, colocadas sobre el piso y yendo del centro a la periferia, donde terminaban a cada lado de la puerta. Note igualmente, encima de la caja de instrumentos de a bordo, una esfera transparente de 25 cm de diametro rodeada de un anillo plano inclinado a 40º sobre la horizontal y parecido exactamente al planeta Saturno tal como se lo ve con telescopio. ¿Era un calculador automatico de latitud o de colatitud?

“Levantando los ojos, note que la cabina no se continuaba por el techo sino que tenia en la junta con el techo un muy marcado relieve circular, con agujeros rectangulares de 60 cm de ancho y 20 cm de alto. Esta moldura perforada se repetia de la misma manera alrededor del piso. Un plafonnier (n: globo de luz, aplicado al techo) luminoso y parpadeando lentamente emitia una luz blanco-anaranjada. Pense en ese momento que la energia de la maquina estaba todavia en accion y mil ideas me pasaron por la cabeza… un panico loco se apodero de mi y fue necesario un sobresalto de sangre fria para reencontrar mi calma. Di un ultimo vistazo a la cabina y sali deslizandome sobre el borde rugoso de la campana. Apenas en el suelo, sufri un vertigo y respirando de nuevo nuestro aire, me di cuenta entonces como el aire de la cabina era pesado y penoso para respirar.

“Furioso por no haber llevado conmigo mi maquina fotografica, pense en ir rapidamente a General Acha, localidad situada a cerca de 200 km. del lugar, para buscar algunos amigos ingenieros que alli se encontraban. Me apure hacia mi coche y constate que, contrariamente a lo habitual, el motor arranco con mucha dificultad, funcionando apenas y dando la impresion que las baterias estaban descargadas a pesar de que estaba seguro que ese no era el caso. Una vez en marcha, todo comenzo poco a poco a volver a la normalidad a medida que me alejaba del aparato

“Llegado a General Acha, me puse en contacto con mis amigos, a los cuales les conte la aventura. Despues de haber sido convencidos con mucha dificultad, aceptaron acompañarme y nos decidimos a partir el dia siguiente a la mañana temprano, porque era ya demasiado tarde para llegar de dia. Partimos entonces al alba llevando una maquina Kodak Retina 2 con telemetro, pero, a causa de una violenta tormenta llegamos al lugar a las 12,45 horas. El cielo estaba cubierto a medias con cumulos-nimbos sobre las montañas. Buscamos el aparato y no pudimos encontrarlo.

“Las expresiones ironicas comenzaban a mostrarse en el rostro de mis amigos, cuando llamo nuestra atencion un monton de cenizas de aproximadamente 2 m de altura y 5 m de diametro que se hallaba exactamente en el lugar donde habia visto el platillo. Las cenizas tenian un color rojo plateado y humeaban ligeramente. Puse la mano y note que la temperatura era de unos 40º C.


Una de las dos fotografias tomadas por los testigos. Aqui la reproducida por el diario caraqueño.

“En este momento uno de nosotros levanto los ojos al cielo y observo un plato identico al que yo habia visto, que nos sobrevolaba a una altura estimada en 600 m. Saque inmediatamente una foto, en el momento preciso en que tomo altura. Sobre la nave se veia otro objeto en vuelo identico al primero. Y todavia mas arriba, se veia un cigarro inmovil a una cierta distancia de nosotros. Los dos platos se dirigieron hacia el cigarro en subida oblicua, inclinados hacia adelante en el sentido de su desplazamiento. En el transcurso de su aceleracion los platos pasaron del color plata al color rosa. En algunos segundos los dos platos se reunieron con el cigarro, en el cual ellos desaparecieron e inmediatamente el cigarro arranco a una velocidad fulminante que nosotros estimamos en 12.000 km./h.

“Caracas, 1º de noviembre de 1955.

Enrico Bossa”.

El articulo aparecido en Le Courrier Interplanetaire, en abril de 1956, finaliza con una nota al pie indicando que el autor de este informe, el arquitecto italiano de 44 años que firma como Enrico Bossa, pidio en esa ocasion no dar su nombre principal (Carotenuto) porque su vida ha sido muy dura en Argentina y Venezuela, y ha perdido uno de sus empleos “por haber creido en los platos voladores” (sic).

Segun las otras versiones, durante una entrevista personal que mantuvieron el “Dr. B.” con Gonzalez Ganteaume, durante algunas semanas el testigo presento un estado febril o de alta temperatura y su piel estaba cubierta con ampollas. Aun cuando dice haber consultado a varios especialistas, ninguno fue capaz de formular un diagnostico, ni aliviarlo, y esos sintomas se fueron despues de un tiempo. Tambien, habiendo usado anteojos al entrar al disco, le aparecio alrededor de los ojos, en el contorno de las lentes, una marca roja. Un medico lo habria testeado con un contador para determinar si estuvo expuesto a radiacion, pero no encontro vestigio alguno. No obstante -continua- eran visibles en su piel manchas verdosas, las cuales desaparecieron con la aplicacion de un medicamento

* En la decada del setenta, Leonard H. Stringfield, un veterano investigador de Cincinnati dedicado a reunir pruebas de que el gobierno norteamericano tiene ovnis y ocupantes en su poder, fallecido en 1994, publica en su libro Situation Red: The UFO Siege (eds. 1977, 1978) que el testigo se llamaba Enrique Caretenuto Botta, pero -acostumbrado a proteger la identidad de los testigos- hizo una variacion del verdadero, sin mencionar que se trataba de un seudonimo, trayendo cierta confusion. Ademas, su version basada en los informes que le habrian proporcionado H. Gonzalez Ganteaume y el mismo testigo, en una carta de 1955 (ambos documentos extraviados en vida del ufologo) no deja tampoco de introducir errores, imprecisiones y discrepancias.

LA REVISIoN DEL CASO

El informe es realmente interesante, no solo por su antigua data, sino tambien por el gran parecido hasta en los menores detalles a muchos otros casos reportados. Estos motivos han conducido a nuestro minucioso colaborador Richard W. Heiden, de Wisconsin, a rastrear desde 1981 todas las referencias posibles y reunir las noticias publicadas sobre el episodio argentino. Muchas de ellas han servido para este articulo. Algunos años despues, el polemista ufologo Willy Smith, de Florida, expuso ciertas contradicciones y detalles extravagantes del caso, proponiendo su estudio y discusion. En fecha mas reciente, diciembre de 1996, Bruno A. Molon, de Indiana, junto a otros, vuelve a desarrollar y comentar el caso en un articulo para el MUFON UFO Journal, pero su unica fuente parece haber sido una conversacion con Stringfield.

Teniendo en cuenta que no existen referencias provenientes de Argentina, donde el incidente tuvo lugar, nos propusimos reexaminar el caso, conocer sus detalles e intentar aportar datos que sirvan para formarnos una opinion mas firme sobre el asunto.

Ha sido preciso cotejar en primer lugar las diferentes versiones, las cuales practicamente se reducen a las de Lorenzen, Stringfield (ambas, en parte, por via de Gonzalez Ganteaume), y Flachaire (por via directa de Caratenuto Bossa). Desde luego, se dispone de otras fuentes, ofreciendo versiones ligeramente distintas, pero es probable que se hayan basado en aquellas (v.g.: F. Aniceto Lugo, H. Rocha). Todos estos investigadores tenian una opinion favorable respecto al caso, aunque no han cerciorado los datos mas obvios, y defendian fervorosamente la idea que eramos visitados por una civilizacion extraterrestre[1]. Solo el periodista londinense David Wightman, de la revista inglesa Uranus, parece haber advertido en aquella epoca las aparentes discrepancias del relato y ha señalado que el caso flaquea o es poco verosimil en algunos puntos.

A riesgo de cierto arbitrio, hemos concedido una prerrogativa al reproducir la carta dirigida por el testigo a la publicacion suiza (traducida y presentada a sus lectores por M. Flachaire), confrontando con las otras versiones apenas fragmentos significativos, sin abundar en detalles. No obstante, al margen de gruesos errores, las contradicciones no provienen unicamente de ese cotejo, sino que aparecen en su propio contenido. Llamativamente, todas muestran la misma debilidad.

Sobre el testigo

Se ha dicho que el arquitecto italiano gozaba de una buena condicion social y reputacion profesional, y un caracter serio y tranquilo. Pero, en realidad, a pesar de nuestros esfuerzos por conocer acerca de el y de su vida, poco se ha sabido hasta la fecha. Inclusive, se llego a sospechar erroneamente que seria un personaje imaginario, inventado, solo conocido por las cartas recibidas, una conversacion telefonica y la informacion dada por el ufologo venezolano H. Gonzalez.

Para mas, desde el anonimato inicial su nombre suscito siempre confusiones, entre erratas y seudonimos (Botta, Bessa, Bossa o Botha, segun las referencias). Tambien parece evidente que, a pesar de haber ocurrido el incidente en Argentina en 1950, el testigo estaba residiendo en el exterior en la epoca en que su historia se hizo publica.

En efecto, en 1953 se fue a radicar a Venezuela. A consecuencia de un caso de humanoides en las afueras de Caracas ocurrido a fines de 1954, toma contacto con Gonzalez Ganteaume y narra su historia, siendo entonces LeonardStringfield publicada por El Universal, de Caracas. En una carta escrita en “mal ingles” y dirigida a Leonard Stringfield, del 25 de octubre de 1955 (infelizmente extraviada en vida del veterano ufologo norteamericano), le habria confiado: “debido a mi entrenamiento tecnico, y a los hechos del incidente argentino, me he dedicado al estudio serio” (sic) del tema. El 1º de noviembre de ese mismo año, Carotenuto Bossa escribe a la revista suiza Le Courrier Interplanetaire un extenso informe relatando su extraordinaria experiencia. En 1956 comparecio ante la “Assemblee Mondialiste Interplanetaire”, celebrada en Paris. Y en noviembre de 1957, habria estado en Texas por motivos de negocios, desde donde telefoneo a Coral Lorenzen.

El ufologo Cristian Vogt nos ha comentado que, en los años sesenta, encontrandose en Caracas se dirigio a la representacion diplomatica de Suiza, ubicada en un edificio de oficinas y descubrio por azar que alli estaba la residencia de E. Carotenuto Bossa. En esa oportunidad aprovecho para conocerlo, pero su esposa le informo que su marido se hallaba ocasionalmente en Puerto Rico. Años despues, Vogt regreso a Caracas y vuelto al edificio, observo que ya no figuraba mas el nombre del arquitecto, despreocupandose por localizarlo. Con posterioridad, nada se supo de el.

Orientada nuestra busqueda de datos acerca de su paso o estadia en Argentina, habida cuenta que -segun manifesto Carotenuto- estuvo dedicado a un proyecto de construccion de viviendas, tras una minuciosa investigacion (focalizada en los padrones municipales, diarios y revistas locales, y la consulta a viejos moradores, constructores e historiadores de la zona) comprobamos que no se conservan registros ni se tiene memoria de la presencia del arquitecto E. Carotenuto Bossa en General Acha, donde supuestamente habria estado trabajando. Tampoco en localidades vecinas. Ello resulta significativo pues, como se nos indico, su estancia en esas pequeñas poblaciones no habria pasado desapercibida ni olvidada. A su vez, requerida informacion a los Consejos Profesionales de Arquitectura e Ingenieria de las provincias de Buenos Aires y de La Pampa, la consulta en los padrones tambien arrojo resultado negativo.

En un lugar de las pampas

Sin embargo, suponiendo que se trataba de un hombre culto, conocedor de la zona (puesto que habria estado trabajando durante un tiempo mas o menos prolongado), su descripcion del lugar deberia ajustarse a la realidad y no habria dudas que, al menos, alli estuvo por esos años.

Recorriendo el texto de su carta hallamos datos aparentemente contradictorios relacionados con la geografia politica y fisica de la region:

a) En primer lugar, señala que se encontraba “en la ciudad de Bahia Blanca, capital de la provincia de La Pampa”, lo cual es doblemente incorrecto. La provincializacion del territorio nacional se efectua recien en 1951 (La Pampa era por entonces Gobernacion); y la capital es Santa Rosa, y no Bahia Blanca, que pertenece a la provincia de Buenos Aires[2].

b) Luego nos dice que empleo “una ruta de verano, no utilizable en invierno”. Sorteando la dificultad de establecer que otros caminos pudiere haber utilizado, no parece necesario emplear rutas alternativas u opcionales por cambios de temporada (la invernal comienza en junio). Ademas, llama la atencion que omita datos esenciales, tales como especificar cual era la ruta, camino o senda, y la hora precisa del encuentro.

c) Siguiendo el texto, indica que “hay algunas piedras graniticas, y en el fondo muchas montañas de unos 1.000 m de altura”. Muy diferente al paisaje descrito, la gobernacion o actual provincia de La Pampa se incluye en la prolongacion de la llanura pampeana. Ofrece un relieve basicamente llano, en el que se alternan algunas formaciones medanosas, depresiones o bajos salinos, y suaves elevaciones. En la zona oriental se encuentran los valles y algunas lagunas con depositos de sal y sulfatos. Los unicos afloramientos rocosos de La Pampa apenas superan los 500 m, y son de caracter basaltico (6) Gral Acha 1950 (vale decir que no hay granito, ni alturas de 1.000 m). El sistema montañoso mas cercano es el de Ventania, en la provincia de Buenos Aires, bastante lejos de alli para ser visto

d) Corotenuto Bossa dice que el incidente ocurrio cuando se encontraba “cerca de los 68º al oeste de Greenwich y a 37º de latitud sur”, despues de haber “recorrido 280 km. desde Bahia Blanca”, y hallandose la localidad de General Acha a “cerca de 200 km. del lugar”. Ateniendonos a estos datos, resultan totalmente inconciliables.

Dichas coordenadas estan lejos de cualquier ruta, al oeste de la provincia, y a mucha mayor distancia de las localidades citadas (a mas de 500 km. de Bahia Blanca y a casi 300 km. de Grl. Acha, medidas en linea recta), las cuales estan distanciadas entre si -segun cartografia de la epoca- unos 264 km., siguiendo la principal ruta pampeana, la nacional nº 35.

La version que nos ofrece L. Stringfield es discrepante. El episodio habria ocurrido a 64º longitud oeste de Greenwich y a 37º 45’ latitud sur, indicando que el testigo se hallaba conduciendo a unas 75 millas (120,7 km.) de su (7) Gral Acha 1950 hotel. Localizado relativamente proximo a la ruta nº 35 y a General Acha, tambien encontramos dificultades insoslayables, pues las distancias tampoco concuerdan

Ajustandonos a esas coordenadas, se hallaria en una division de tierras, sobre un desolado camino de tosca (actual ruta provincial nº 20, “Dr. I. Amit”) que une Alpachiri y la nacional nº 35. Lugar donde se encuentra emplazada la escuela pampeana nº 190, unica edificacion existente a orillas del camino en mas de cincuenta kilometros.

En cambio, si el automovil (posiblemente un Fort A modelo 1930) se desplazaba por la ruta nº 35, pudiere quizas estar situado entre las localidades de Epu Pel y Bernasconi. Pero esta composicion es conjetural y, como se advierte, en ambos casos las coordenadas son inconsistentes.

Probable localizacion

Expuestos a un posible error de calculo de las coordenadas por parte del testigo, adoptamos el criterio de reconstruir el presunto itinerario conforme a las distancias y relieve descrito.

Tratandose de una region provista de una limitada red caminera, las vias alternativas que condujeran a Carotenuto Bossa desde Bahia Blanca hasta General Acha, ofrecian pocas opciones. Desde luego, el modo mas directo es mediante la ruta nacional nº 35. Pero Carotenuto dice haberse dirigido por “una ruta de verano”, quiza refiriendose a los atractivos turisticos y no a las dificultades de transito, siendo probable que haya reiniciado el periplo por la ruta nacional nº 33.

Supuesto asi, habria salido de Bahia Blanca hacia el norte (Gral. Acha se localiza al N.O.) por la ruta nac. nº 33, hasta A. Alsina (Est. Carhue), paralelo a las vias del Ferrocarril Sud (actual F.C.G. Roca), siendo notoria la presencia en ese tramo del sistema montañoso de Ventania, de 170 km. de longitud y alturas que alcanzan los 1.000 m, constituido por dos cordones bien definidos, sobresaliendo el granito entre las rocas de aplicacion. Luego, dejando atras el bello paisaje serrano, debio tomar al oeste por la ruta bonaerense nº 60, traspuesto el limite provincial -ahora ruta pampeana nº 18- pasando por Rivera y Macachin hasta Atreuco, despues virado al sur por la ruta 3 (ex 2) hasta el empalme con la ruta nac. nº 35 en Abramo, y llegando por esta a su destino final, General Acha. Una localidad de 5.000 habitantes situada a 216 (9) Gral Acha 1950 m. sobre el nivel del mar

Sin admitir demasiadas variantes, una vez trazado el mencionado itinerario sobre la vieja cartografia, hallamos que a unos 280 km de Bahia Blanca se encuentra la localidad de Macachin, proximidades de la Estacion Hidalgo, siendo su ubicacion aproximada longitud 63º 65’ O y latitud 37º 15’ S[3]. Y a unos 200 km mas adelante de este pueblo pampeano, siguiendo el antiguo camino, se llega a General Acha.

A pesar de la pobreza de datos, la vision que habria tenido Carotenuto Bossa, a la izquierda de la ruta, resulta concordante en algunos aspectos, aunque omita mencionar datos esenciales. Por ejemplo, el nombre del camino por el que transitaba, el de la localidad mas cercana, y accidentes geograficos obvios, como la existencia de vias ferroviarias a metros de alli. Por el contrario, indica que desde el lugar del siniestro veia montañas, cuando lo unico que existe en esa amplia region pampeana son montecillos de arena formados por la accion del viento.

Precisar el lugar donde habrian ocurrido los hechos narrados, no implica (10) Gral Acha 1950 establecer su autenticidad. En todo caso, apenas pueda tornar posible que Carotenuto haya conocido la zona de la cual nos habla, sin soslayar todas sus desprolijidades, omisiones y contradicciones.

El dia del encuentro

La fecha es tambien discrepante de acuerdo a las distintas versiones. Segun C. Lorenzen el fantastico incidente se produjo un dia de abril de 1950, para L. Stringfield tuvo lugar el 10 de mayo, mientras que M. Flachaire, en Le Courrier Interplanetaire, lo situa el lunes 15 de mayo de 1950.

Desestimando el impreciso dato de Lorenzen como una posible errata, la fecha correcta debia ser aquella que se ajustara a las condiciones del tiempo descritas por el testigo. Recuerdese que al dia siguiente del hallazgo de Carotenuto -cuando decidio regresar a la mañana temprano- se desato “una violenta tormenta” que demoro su llegada hasta pasado el mediodia, arribando en momentos en que “el cielo estaba cubierto a medias”.

Al respecto, los diarios informaron que la lluvia iniciada el 14 de mayo abarco una extensa zona del pais y en menor escala el territorio pampeano. Cercana a la medianoche del 15 (fecha del hallazgo), “con intermitencias, comenzo a (11) Gral Acha 1950 llover y al promediar la mañana (del 16), en algunos puntos cesaba la lluvia y comenzaba a aclarar el cielo” (Zona Norte, Grl. Pico, 15 y 16 mayo 1950, p. 1).

El cuadro era general en todo el territorio, inestable y lluvioso. La precipitacion se extendia al oeste bonaerense. A las nueve de la mañana (hora en que Carotenuto debia estar circulando hacia el lugar del estrellamiento) General Acha y Macachin registraban 3 mm. de lluvia caida, aunque los niveles a esa hora alcanzaron en otras 26 mm. (La Reforma, Grl. Pico, 16 mayo 1950, p. 3).

En consecuencia, tomando las fechas contenidas en los relatos de Carotenuto y ateniendose a las condiciones meteorologicas señaladas, solo resulta aceptable el lunes 15 de mayo de 1950.

[1] Gonzalez Ganteaume murio aferrado a la idea de que las nuevas generaciones recibiran la sorpresa de poder confirmar el hecho de que “seres inteligentes procedentes de otros planetas vigilan la Tierra” desde sus platillos voladores. Lorenzen no hallo motivos para desconfiar que el hombre tuvo una extraordinaria experiencia. Stringfield fundo la sugerente Civilian Research Interplanetary Flying Objects, CRIFO. El editor de Le Courrier Interplanetaire, Alfred Nahon, habia fundado la Association Mondialiste Interplanetaire destinada a prepararnos para futuros contactos con los visitantes celestes, provocada por nuestras irreflexivas experiencias atomicas, estimando que el gran numero de platos voladores que han sobrevolado la Tierra, muestran que es inminente el contacto con una civilizacion extraterrestre

[2] Comentado a modo de curiosidad, en esas fechas un movimiento instalo en Bahia Blanca el debate para que esa ciudad sea capital de una nueva provincia, la que estaria constituida por el territorio de Rio Negro y parte de La Pampa (La Reforma, Gral. Pico, 7 y 14 julio 1950). La idea no prospero, pero con su provincializacion, La Pampa paso a denominarse durante algunos años Provincia Eva Peron.

[3] Macachin (alt. 140 m) es una estacion del F.C. Sud en el ramal de Rivera a Doblas, en cuya proximidad se ha formado un pueblo que lleva el mismo nombre y es cabecera del departamento de Atreuco. Se trata de una region agricola ganadera, aunque especialmente se explota la sal en el paraje llamado Salinas Grandes (estacion Hidalgo, del F. C. Sud).

Es pertinente señalar que una de las alternativas para llegar a General Acha consistia en recorrer 192 km. por las rutas 18, 3 y 35 (pasando por Abramo), y otra era haciendolo por las rutas 18, 35 y 152, un camino arenoso pero mas frecuentado, pues permitia reducir la distancia a 112 km. (unas 70 millas).

“Los famosos platos voladores se acercan a La Pampa”

La compulsa de los diarios de La Pampa no permitio obtener informacion relacionada con el extraordinario evento. Diariamente, los periodicos publicaban una seccion donde se informaba sobre el hallazgo de las piezas mas insignificantes e inverosimiles, tales como una manija de automovil o el aro de una rueda, pero del plato volador: nada.

Haciendose eco de la ola producida en los Estados Unidos, el año 1950 fue en Argentina bastante prolifero en avistamientos, debido en gran medida a la notoria presencia de Venus, visto incluso en pleno dia durante los primeros meses. En La Pampa hallamos en ese periodo tres informes:

Bajo el titulo que encabeza esta seccion se conocio un caso producido en la mañana del 30 de marzo en el paraje Colonia Devoto, cercanias de Quehue, Dpto. Utracan, cuando varias personas vieron suspendido durante unos minutos un disco de gran brillo, que se alejo velozmente rumbo al noroeste (La Moderna, Gral. Acha, nº 189-190, marzo-abril 1950, p. 15). En la misma jornada, por la noche, en Ceballos, Dpto. Chapeleufu, un cuerpo extraño en el cielo provoco curiosidad en gran numero de vecinos (Zona Norte, Grl. Pico, 1º abril 1950, p. 2). Y el 14 de abril, en Telen, Dpto. Loventue, los propietarios de una estancia angel y Salvador Erastorza aseguraron haber visto un plato volador (Zona Norte, Gral. Pico, 24-25 abril 1950, ps. 3, 1). Informes que, en apariencias, no han tenido incidencia ni conexion alguna con el episodio de Carotenuto.

Pero por esas fechas se recuerda el resonado episodio del estanciero Wilfredo Arevalo en Lago Argentino, quien habria observado el 18 de marzo un plato volador con sus ocupantes (La Razon, Buenos Aires, 13 abril 1950, p. 3). A pesar, nuestra investigacion del singular caso revelo que ha consistido en una probable invencion periodistica.

Donde hubo platillo…

Despues que el testigo tuvo su experiencia, penso en ir rapidamente a buscar a sus amigos ingenieros. Aun cuando Carotenuto Bossa es una persona instruida y observa que se trataba de un accidente aeronautico (presuntamente extraterreno, pero aeronave al fin), resulta inaudito no habersele ocurrido informar de inmediato a las autoridades sanitarias o policiales sobre el siniestro. En Gral. Acha se hallaban tres medicos en el Hospital Santo Tomas, siendo su director el Dr. angel Barni, y la comisaria policial a cargo de Jose A. Chacon. En cambio, abandona el lugar (con o sin dificultades en el arranque de su automovil, segun las fuentes), y deja pasar las horas -pues la noche se avecinaba- esperando la luz del alba.

Al volver al dia siguiente, y tras un sondeo por el lugar, Carotenuto y sus anonimos amigos encuentran “un monton de cenizas -color rojo plateado- de aproximadamente 2 m de altura y 5 m de diametro que se hallaba exactamente en el lugar donde habia visto el platillo”. Algunas versiones agregan que al tocar o recoger la sustancia, las manos de uno de los hombres se habrian tornado de indeleble coloracion purperina, rojiza, por varios dias.

Sin embargo, no ha llegado a nuestro conocimiento -como indica el mismo Stringfield- que Carotenuto haya presentado alguna evidencia material, o por lo menos una muestra de las cenizas como prueba de su descubrimiento. Algo que llama la atencion, ateniendose a la formacion tecnica del testigo y sus acompañantes.

Acerca del origen de esas presuntas “cenizas” de color rojo plateado pudiere sugerirse, con cierta imaginacion, que se trata de los restos calcinados del plato volador. Curiosamente, observamos que en las inmediaciones se encuentran las Salinas Grandes de Hidalgo, una de las principales fuentes salineras del pais, cuya cristalizacion produce en la superficie (periodo de afloracion) un intenso y singular color rosa, por el desove de ciertas aves de la zona. ¿No seran acaso aquellas “cenizas” rojo plateadas descritas por Carotenuto coloreadas sales de sodio?. Dificil de admitir, la pregunta sigue en pie y posiblemente nunca pueda ser respondida, sin muestras de las intrigantes “cenizas” para examinar. Ni siquiera las fotografias que habria tomado de ellas, nunca divulgadas.

Las fotografias

Enrico Carotenuto Bossa ha sostenido -segun Gonzalez Ganteaume- que al dia siguiente, cuando inspeccionaba el terreno junto a sus dos amigos, uno de ellos miro hacia arriba y diviso tres objetos. Uno tenia forma de ‘cigarro’ y estaba situado a gran altura, y los otros dos eran discoidales y mas pequeños. Uno de los discos, de cerca de 10 m de diametro, estuvo dando vueltas alrededor de los testigos, a unos 600 m de altura. Fue entonces cuando Carotenuto, provisto con una camara Kodak Retina 2 con telemetro, comenzo apresuradamente a fotografiarle.

En total logro 5 o 6 impresiones, aunque -segun refiere- solo dos de ellas muestran el objeto con algun grado de nitidez. Al parecer, ninguna tomando referencias del paisaje.

Carotenuto dijo que el y sus compañeros debieron haber sido observados, pues los dos platos se dispararon hacia arriba y se unieron, como sumergidos, con el objeto de forma de ‘cigarro’. Despues de haber recorrido una corta distancia, se torno de color sangre, hizo un giro de 90º (u 80º) y (16) Gral Acha 1950 desaparecio en el espacio en pocos segundos, ascendiendo verticalmente. Carotenuto estimo la velocidad en aproximadamente 12.000 km./h

El investigador venezolano envio un negativo y dos reproducciones de las fotos a la organizacion APRO. Examinado el material en 1955, dictamino que la fotografia era “genuina”. Sin embargo, cuando en junio de 1983 el ufologo Richard Heiden visito al director de la misma, L. Jim Lorenzen (fallecido en 1986), le comento que a el no le habia parecido muy buena fotografia, por tener una textura de fondo. Vale decir que se habria puesto tela o tapete detras del modelo, o bien que la fotografia que vio fue copiada de otra reproduccion mate.

La imagen es sorprendentemente identica, tanto por la forma como su perspectiva, a los famosos platos fotografiados por el legendario contactado George Adamski, en particular, con la nave venusina fotografiada en la mañana del 13 de diciembre de 1952, en Palomar Gardens, California (al parecer, una maqueta construida con un artefacto electrico casero y pelotitas de ping-pong). Como se recordara, Adamski sostenia haber protagonizado (17) Gral Acha 1950 uno de los episodios mas comentados en la historia de los platos voladores: el encuentro con un hombre oriundo de Venus

El contexto ufologico

Habiendole señalado el parecido con la nave vista por G. Adamski, Carotenuto Bossa decia no acreditar en su historia, porque los seres que el vio estaban muy lejos de ser individuos altos, elegantes y rubios.

Sin embargo, las “coincidencias” van todavia mas alla. La vision de la aeronave del espacio de forma de cigarro (nave nodriza) ingresando o expulsando platos voladores es la misma que aparece en una serie de fotografias tomadas por Adamski el 5 de marzo de 1951. Y hasta el desertico paisaje pampeano parece evocar al de California, donde habria tenido lugar el 20 de noviembre de 1952 el celebradisimo encuentro de Adamski. El paladin de esta corriente contactista murio en 1965 sin haber aportado -durante sus 13 años de contactos- una prueba fisica que avalase sus mentados encuentros y viajes interplanetarios con seres de Venus, Marte y Saturno.

Aquellas imagenes fotograficas estan reunidas en un libro que causo sensacion, escrito por Adamski y Desmond Leslie, titulado Flying Saucers Have Landed (Los platos voladores han aterrizado), publicado en setiembre de 1953. Año en que el arquitecto italiano se fue a radicar a Venezuela. Por entonces, los diarios de Caracas -como El Nacional- reprodujeron la impresionante narracion y las fotografias de Adamski.

En ese año, ademas, se estrenan varios filmes clasicos de ciencia-ficcion, destacando It came from outer space (Venidos del espacio sideral), de Jack Arnold, donde se recrea el estrellamiento de un platillo y el hallazgo de su tripulante. El motivo argumental no era ajeno a los comentarios de la epoca.

En 1950 Frank Scully publico su libro Behind the Flying Saucers (Tras los platos voladores), donde explicaba que habia conocido a un magnate tejano del petroleo llamado Silas Newton que le hablo de un colega suyo, al que llamaba “doctor Gee” y que, segun el, sabia de fuente fidedigna que habia tres platos voladores bajo custodia militar estadounidense, en cuyo interior fueron hallados dieciseis ocupantes muertos, que median como un metro de altura[1]

Las historias resultan sospechosamente parecidas a la de Carotenuto Bossa, especialmente en lo que se refiere a las naves caidas y a los pequeños humanoides, aunque recien a mediados de noviembre de 1954 la prensa sudamericana se hizo gran eco del formidable relato.

Inmediatamente despues, entre el 28 de noviembre y el 19 de diciembre de 1954, se produce en Venezuela una proliferacion de informes sobre platillos y seres de baja estatura. Segun Lorenzen, fue en el momento en que los diarios de Caracas dieron amplia cobertura a estas noticias, cuando Carotenuto Bossa decide contactarse con Gonzalez Ganteaume y El Universal para narrar su experiencia, mantenida hasta entonces en absoluto silencio.

Desde luego que Carotenuto no pudo haber leido los libros de Adamski y de Scully antes de su experiencia, ocurrida en mayo de 1950. En ellos se encuentran descripciones detalladas de los platos voladores, de sus aterrizajes y de los ocupantes. Pero el caso del italiano no fue conocido sino hasta despues que se difundieran ampliamente las obras citadas. Tampoco aporta pruebas de que su version haya sido conocida por otras personas con anterioridad. Incluso, sus dos amigos permanecen en el anonimato.

CONCLUSIoN

Con frecuencia, las apariciones de estos fenomenos son inesperadas, imprecisas y no dejan ningun rastro material. Este caso no escapa a la regla. “Salvo raras excepciones -dice R. Clerquin-, los relatos de los testigos no tienen en comun mas que su falta de claridad y la impresion de irrealidad que de tales relatos se saca”. Las informaciones utilizadas aqui han sido, en su mayor parte, fragmentos de entrevistas y transcripciones de cartas del testigo a ufologos que no irian a dudar de su experiencia.

Todas estas fuentes son de poca confianza, pues el control y la objetividad no estan asegurados. De hecho, los investigadores han defendido enfaticamente el caso sin mediar siquiera una prolija y rigurosa exposicion. Menos todavia un analisis critico, amparado en la buena fe que les inspiraba ese “hombre culto y de buenos modales”, segun Gonzalez Ganteaume. Indudablemente, sin prescindir en lo mas minimo de las pasiones, los prejuicios y los intereses.

Es evidente que el relato presenta muchas lagunas, deliberadas omisiones e imprecisiones, en tiempo y lugar. La abundancia de detalles minusculos contrasta con la pobreza de datos esenciales. Incluyendo tambien versiones del mismo hecho contradictorias e inconciliables.

Aun cuando no hemos hallado a la fecha datos sobre la presencia del (1d) Gral Acha 1950 protagonista en el territorio de La Pampa, es probable que alguna vez haya estado en el lugar, pero de alli a asegurar que lo relatado es veridico es mucho por decir.

La falta de evidencias que sirvan para su probanza, tales como fotografias de primera generacion, muestras de las cenizas u otros testimonios que avalen sus manifestaciones, jamas reportados, no favorecen la credibilidad del relato. Por el contrario, despiertan algunas sospechas. Ubicandose el lugar del accidente cerca de la ruta y aun considerando que la region esta poco habitada, parece increible pensar que nadie ha pasado por alli durante largas horas. Ademas, no hay quien haya visto siquiera el sobrevuelo de los platos en pleno dia, ni hallado los supuestos restos calcinados.

La semejanza con la astronave adamskiana y con los hechos descritos por F. Scully merece cierta atencion. Precisamente, el caso de Carotenuto Bossa viene a combinar la imagen mas popular del platillo (creacion de Adamski y emulada en otros fraudes) y uno de los relatos ufologicos mas rimbombantes de los años cincuenta. Ambos no demorarian en convertirse en material para dos de los libros mas vendidos. Sin embargo, Carotenuto pretende situar el incidente de las pampas argentinas en mayo de 1950, esto es, antes que se conocieran las proclamaciones de Adamski y las denuncias de Scully. Pero no aporta la minima evidencia de que su experiencia haya sido revelada antes de 1954, mientras aquellas eran difundidas mundialmente.

Seria licito pensar, pues, que Enrico Carotenuto Bossa pudo haberse inspirado en la novelesca literatura platillista de los citados autores, recreando las imagenes y narraciones fantasticas. Puede que la verdad ultima del caso jamas sea escrita, sino, entre los sucesos que tienen mas de maravilloso que de historico o real.-

© 1998, Roberto Banchs

Referencias sobre el caso, citadas en el articulo:

El Universal, Caracas, Venezuela, 7 mayo 1955.

The APRO Bulletin, Alamogordo, New Mexico, august 1955, ps. 1/3.

M. Flachaire, “Un atterrissage d’astronef en Argentine”, en: Le Courrier Interplanetaire, Lausanne, Suiza, nº 15, Pascua 1956, p. 2.

Lorenzen, Coral E. “The reality of the little men”, en: Flying Saucers, Amherst, Wis., december 1958, ps. 26/34.

Rocha, Hugo. Outros mundos, outras humanidades. Editora Educacao Nacional, Porto, Portugal, 1958, ps. 305/310.

Stringfield, Leonard H. Situation red: The UFO siege. Sphere Books Ltd., London, 1978, ps. 93/96.

Aniceto Lugo, Francisco. Los visitantes del espacio. Ed. Orion, 4ta. edic., Mexico, 1978, ps. 133/140.

Flying Saucer Review, Maidstone, Kent, Inglaterra, 26:6 (1983), p. 24.

Smith, Willy, “L’ affaire Botta”, en: Lumieres dans la Nuit, Sommière, Francia, nº 265-266, juillet-aout 1986, ps. 28/29.

Molon, Bruno, R. Elkin and J. Blondet, “The Argentina encounter”, en: MUFON UFO Journal, Seguin, Tx., nº 344, december 1996, ps. 15/17.

Bibliografia tematica consultada:

Scully, Frank. Behind the flying saucer. Henry Holt and Co., New York, 1950.

Leslie, Desmond & George Adamski. Flying saucers have landed. T. Werner Laurie Ltd., London, 5th. impr., November 1953.

Vogt, Cristian. El misterio de los platos voladores. Edit. La Mandragora, Buenos Aires, 1956.

Evans, Hilary and Dennis Stacy, edit. UFOs: 1947-1997, From Arnold to the Abductees: Fifty years of flying saucers. John Brown Publishing Ltd., London, 1997.

Otras fuentes:

A fin de reconstruir la situacion geografica del territorio (fisica y vial), hemos consultado numerosos atlas de la Rep. Argentina de aquella epoca, provenientes de la Direccion Nacional de Vialidad, Instituto Geografico Militar y Automovil Club Argentino, entre otros. Asimismo, recurrimos a la Biblioteca Nacional en Buenos Aires para la compulsa de diarios y revistas, al Archivo Historico de la Direccion de Cultura de La Pampa en Santa Rosa para la variada documentacion historica, a las Municipalidades de General Acha y Macachin para el registro de obras y catastro, y a diversas bibliotecas populares de la provincia.

Debemos mencionar tambien a quienes brindaron valiosa informacion desde un amplio conocimiento historico y geografico del lugar. Entre ellos, los Sres. Nestor Ayola y Amado Rodriguez (Macachin), Raul Suarez (General Acha), y Walter Cazenave (Santa Rosa).

Una mencion aparte merece el ufologo Richard W. Heiden, de Wisconsin, quien ha contribuido en la compilacion de articulos y otras referencias sobre el caso. –

Nota: Si alguno de nuestros lectores dispone de una copia de la fotografia lograda por Carotenuto Bossa de mejor calidad, asi como de informacion complementaria sobre el caso, el autor agradecera que le sean enviadas.
[1] No se aportaba ninguna prueba, pero fueron vendidos mas de 60.000 ejemplares del libro de Scully, quien tomo por buena la historia que le contaron dos veteranos estafadores. Dos años mas tarde, J. P. Cahn condujo una investigacion exhaustiva, publicada en la revista True (setiembre 1952), desenmascarando al “doctor Gee” como Leo Gebauer, quien se hacia pasar por un cientifico del gobierno norteamericano, experto en magnetismo, y a Silas Newton, por un acaudalado petrolero texano. Revelando los historiales penales de Newton y Gebauer, señalo que los propositos del asunto consistian en un artilugio para descubrir petroleo, siendo uno de sus frutos mas tempranos -como ardid para atraer potenciales inversores- un aparato magnetico de origen extraterrestre. Para Karl T. Pflock, todavia existen aquellos que toman esta historia seriamente para no mencionar que existen varias transmutaciones de la misma (cit.: MUFON UFO Journal, july 1997, nº 351, p. 16)

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