VILLA NUEVA, MENDOZA: A LA PERSECUCION DE UN OVNI (24 JUL 1978)

Soplaba un viento fresco y el cielo se hallaba estrellado en la apacible madrugada del 24 de julio de 1978, cuando la misma adquirio gran vivacidad para un taxista, su pasajero y varias personas mas que, alternativamente, observaron el desplazamiento de un singular fenomeno en el cielo de Mendoza.

El suceso ocurrio poco despues de las 3 de la mañana, cuando Carlos William Brandi -un joven de 19 años, empleado- telefonea al servicio radiomovil solicitando un taxi para que lo traslade desde Las Heras hasta su domicilio en Guaymallen. Aldo Modesto Nievas, chofer de 21 años de edad y cuatro de servicio en la compañia, recibe la indi­cacion de la central y acude a donde se encontraba Brandi, quien minutos mas tarde a­bordaria el vehiculo Peugeot 404 gasolero, modelo 1974.


Aldo Modesto Nievas y Carlos William Brandi en un congreso de ovnilogia en Mendoza.

A las 3,30 horas, hallandose en la interseccion del carril Godoy Cruz y la calle Mitre, en las cercanias de la estacion del Ferrocarril General Belgrano, en San Jose, vieron un objeto de luminosidad blanca que se desplazaba a unos 500 metros de altura. Nievas pregunta que podria ser, luego le resta atencion y continuan por su camino, hasta que advierten que esa luz sigue en la direccion que ellos llevaban.

Brandi le propuso entonces seguir al extraño objeto, conviniendo hacerse cargo del gasto que demandaren los kilometros demas, pero igualmente intrigado, el chofer Nievas decide detener el reloj del taxi y juntos lanzarse a la aventura sugerida por su compañero de viaje.

De inmediato la novedad le fue comunicada a la central de radiotaxis con señal de prioridad absoluta (utilizada solo en casos excepcionales), solicitando verifiquen lo observado al operador de turno Leonardo Argañaraz, quien informo de la misma a los o­tros conductores en mensaje abierto, indicandoles que se dirijan al encuentro con su colega. Prontamente se dio aviso a la policia. Mientras tanto, Nievas dejo el canal de transmision abierto y relataba todo lo que iba ocurriendo a los demas vehiculos de la compañia -unos 80- que circulaban esa noche.

El objeto, que por momentos adquiria la forma de un hongo gigante, aparecia al principio como una luz algo debil, semejante a las luces altas de un automovil, pero pasados cinco minutos, se hizo tan intensa que -segun Brandi – continuamente sacaba parte de su cuerpo fuera de la ventanilla, le dañaba la vista por algunos segundos, pero no pudiendo evitar contemplarla.

Los azorados testigos declaran que por instantes el elemento aereo se hacia inobservable -quiza por algunos arboles interpuestos, o por reducir su altura angular, en su opinion-, en particular, en el carril Godoy Cruz y su interseccion con la calle Murialdo, donde hay una estacion de servicio. Pero el ovni continuo su vuelo y siendo observado atentamente, ya no solo por los dos jovenes, sino tambien por el personal de la compañia, que subio a la torre de la central de taxis

Nievas reconoce durante la entrevista que mantuvimos aproximadamente un año despues del espectacular episodio, haber pensado que podria tratarse de un avion que efectuaba vuelos rasantes -como se dijo-, pero a medida que avanzaba, se convencia de que esa posibilidad era cada vez mas remota. Luego de andar unos kilometros y persuadido de que estaban frente a algun elemento desconocido, tuvo la ocurrencia de intentar una suerte de comunicacion con el ovni mediante guiños y cambios de luces, mientras su pa­sajero moviera con intermitencia una perilla de los indicadores del taxi, de luces ro­jas y amarilla.

Segun afirman, el aparato parecio detectarlo, adelantandose al auto y deteniendose a unos 700 metros de distancia. Al darle alcance, la luz blanca que tenia en su parte superior se extinguio y queda con cuatro luces rojas de posicion, ubicadas en su borde tambien superior. Advierten que el ovni tendria unos 10 metros de diametro y 5 o 6 de altura. Los entusiasmados testigos continuan con las señas, y el objeto reanuda su marcha en zigzag sobre el camino, despidiendo luces. “Viendo el velocimetro del auto, que marcaba 95-100 km/h, el objeto siempre iba delante nuestro -sostiene el conductor­- asi que iria a esa velocidad; incluso cuando zigzagueaba no reducia nunca su marcha”.

El ignoto objeto se cruzaba de un lado a otro y volvia en direccion a la carrete­ra. Se detuvo proximo a una estacion de servicio -donde habia sido inobservado por un momento-, hasta el instante en que llegan con el taxi, para salir nuevamente a la ruta. Entra a un barrio y vuelve a salir otra vez, siempre en silencio y siguiendo el trazado vial. Al llegar a una curva se mueve en paulatino descenso a la par del vehiculo por el lado izquierdo, y se detiene despues de realizar unos 2 km de trayecto.

“Ya no eramos los unicos que viviamos tan tremenda experiencia -dice Nievas-, ya que en el barrio Santa Ana, dos personas que esperaban un omnibus fueron alertadas por nosotros para que miraran el recorrido de esa fuente luminosa. Una señora, presa de panico, se tomo de un arbol y gritaba asustada. Lo unico que nos dijo, llorando, fue que no la siguieramos, que la dejaramos…”. Infelizmente, estos testigos no pudieron ser localizados.

El ovni variaba constantemente su sentido, andando en zigzag, pero manteniendo la direccion este. Cuando Nievas y Brandi se hallaban en proximidades del autocine Broadway, tuvieron el ultimo contacto y precisamente alli fue el epilogo de una iniciativa que los llevo a seguir esa rara luminosidad, a traves de varios kilometros por un ca­rril empedrado, arbolado y con distanciadas viviendas, en una zona densamente indus­trial.

Fue en aquel punto en que se detiene el ovni, al llegar los testigos a la interseccion de los caminos que unen Corralitos con Rodeo de la Cruz, al instante en que las luces del Peugeot gasolero se apagan y la radio -que comenzo entrecortando su transmision y emitir un sonido- dejo definitivamente de funcionar, al igual que el motor del automovil, pero abruptamente, rodando apenas unos metros debido a una pendiente que le permitio al conductor arrimarlo a la banquina

En esas circunstancias el ovni comenzo a desplazarse hacia los testigos. El pasajero Brandi, sumamente alterado, atino a salir presuroso del vehiculo y correr, cayendo­se al suelo en repetidas ocasiones y refugiarse detras de una casa, la unica existente en el lugar. En cambio, al conductor Nievas no le fue posible reaccionar, manteniendose durante unos minutos en estatica posicion frente al volante afectado de una para1isis en las piernas, hasta que logro con cierto esfuerzo salir del taxi al encuentro del otro joven que estaba escondido a unos 35 metros, junto a un canal.

Resulta ilustrativo reproducir la respuesta de Aldo Nievas sobre las causas de su momentanea paralisis: “Fue por la emocion de lo que estaba viendo, por lo que se esta­ba produciendo que no me dejaba. Las piernas practicamente las sentia, pero no las podia mover. Cuando baje del auto y volvi a ver que la nave seguia, que todavia no se habia alejado, ya despues perdi, digamos…, me tomo una crisis de nervios, de desesperacion, de no poder decir nada, de no poder comunicarle a los demas lo que estaba vien­do, de no poder… Yo nunca imagine que me iba a pasar algo asi; pero siempre crei en la existencia de esos aparatos, pues los adelantos de la ciencia me daban la pauta de que verdaderamente existian…”.

UNAS SILUETAS DE SEMEJANZA HUMANA

El objeto se habia acercado cada vez mas, hasta una distancia de 100 m y a una altitud de 80 metros. Entonces Nievas podia observar que tenia unos grandes ventanales, a traves de los cuales logro distinguir durante unos 5 minutos unas siluetas de semejanza humana, muy altas y esbeltas (“No se si era por los vidrios del aparato que distorsionaba la imagen de las figuras, pero no veia nada mas, hasta que pude reaccio­nar”).

Los ocupantes del ovni fueron descriptos en detalle de la siguiente manera: “En la cabeza parecian llevar una capucha, como la usada por los buzos, pero mas alargada. Eran 4 sombras iguales, con trajes pegados al cuerpo, altos y delgados, anchos de torax, brazos y piernas largas, pero bien conformados. Se apreciaba que una de las figuras estaba frente a un tablero, era el que controlaba la nave, que se mantenia inmovil en el aire sin ha­cer ningun ruido, y cuyo interior estaba iluminado por una tenue luminosidad blanca. Las figuras adentro pude ver las cuando se acerco la nave -agrega Nievas-, se desplazaban rapido, una detras de otra. En esos momentos habia quedado paralizado. Queria saber mas, Pero a los ocupantes los veia nitidamente. Veia los ventanales, veia a la gente que caminaba adentro. Pensaba que me iban a hacer daño, que se venian contra el auto, que algo me iba a pasar: eso es lo que sentia, pero nunca pense que estaba muy preparado para tener una comunicacion. Algo. Senti entonces mucho miedo, aunque cuando sali y corri hacia atras continue observandolos. Mi impre­sion era como si estuviera en una sala de operaciones, y estan los practicantes arriba que lo ven, andando de un lado a otro; eso era lo que ellos hacian, mirando por encima del automovil”

Despues de efectuar su maximo acercamiento a los testigos, el ovni retorno a su posicion original -hacia el oeste-, aprovechando los aterrorizados Nievas y Brandi para regresar al auto, el que imprevistamente arranco solo y sin problemas, a la par de restablecerse sus luces, pero con tanta violencia, que se rompio la lamparilla del interior y las de la radio, señala el chofer.

De pronto, el objeto volvio a detenerse en el aire y cuando varios testigos esta­ban mirandolo desde lugares algo mas distantes, advirtieron que produjo un fogonazo blanco y una sorda y no muy intensa detonacion (“un boom, o algo asi”), perdiendose de vista.

SHOCK NERVIOSO

Aunque algo aturdido, fue en el instante de la explosion en que Nievas dice haber perdido casi completamente el sentido. “Estaba caminando ahi -nos refiere con dificultad- y me iba hacia el auto desvaneciendo. Hubo un momento en que despego, con la explosion que hizo, yo quise volver al auto, y ahi no esperaron (los compañeros) y me llevaron al hospital. No se por que perdi la conciencia. Iba camino al auto… me dijeron que habia pegado contra el auto, pero yo no senti nada, no tenia golpe alguno despues. Mas tarde desperte en el Hospital Central de Mendoza, donde me habian aplicado calmantes y sujetado. Me hallaba en un estado permanente de sobresaltos en la ca­ma, recordaba todo lo que habia pasado. Les dije a los medicos que no me iban a dejar internado, pero me respondieron que asi debia ser, pues estaba muy alterado. Mi insistencia fue vana y debi permanecer hasta pasadas las 10,30 horas”.

En otro pasaje de su exposicion nos aclara: “Cuando vuelvo al auto senti una reaccion y me apodero un estado de nervios, desvaneciendome. Me contaron que detras de mi venian los muchachos, pero no podian ver bien la nave, sino simplemente la luz. Y vieron que despues se vino para el centro de Mendoza y que tras una explosion desaparecio”.

Los empleados del radiotaxi que lo acompañaron al hospital y que presenciaron una luz han sido, entre otros, J. Sanchez, Freire y J. Gonzalez. No obstante, en su busqueda iban varios taxis -tres de ellos fueron quienes los encontraron- y un auto particular con dos personas en su interior y un trabajador municipal que tambien fue testigo. Sin embargo, las familias Lisanti y Sotile, que viven en carril Godoy Cruz 7968, kilometro 14, afirmaron no haber escuchado nada anormal, a excepcion de los persistentes ladridos de su perra boxer, pasadas las 4 de la mañana. A esa hora, Brandi habia transitado por alli en su carrera desesperada buscando refugio. Visiblemente aturdido, Nievas no recuerda haber visto animales y Brandi señala que al retornar durante el dia al lugar donde habia estado escondido, el animal no lo dejaba entrar a la finca.

Al abandonar el taxi, Brandi habia extraviado su reloj pulsera, hallandolo enton­ces detenido a las 4,11 horas, en el lugar de los hechos. Al parecer, el reloj que llevaba Nievas tambien quedo detenido, a las 4,04, cuando se produjo el paro del mo­tor y el circuito electrico.

Como consecuencia de lo sucedido, Aldo Nievas continuo en constante estado nervioso durante varias semanas, al igual que su eventual compañero de viaje, viendose obligado a abandonar momentaneamente su oficio de chofer, y de manera definitiva el de taxista.

EL COMUNICADO DE LA IV BRIGADA AeREA

A pesar del espectacular relato de Aldo Nievas y Carlos Brandi, los comentarios suscitados por la version del ovni avistado en la ciudad de Mendoza y sus alrededores, quedarian desvirtuados por un comunicado de la IV Brigada Aerea, con asiento en El Plu­merillo, al revelar que las luces detectadas esa madrugada correspondieron a varios aviones militares que realizaban un ejercicio de vuelo. El comunicado expresa textualmente lo siguiente:

“Lo avistado en la madrugada de hoy (lunes 24) son aviones de la unidad que efectuaban ejercicios nocturnos, y las luces detectadas por la poblacion corresponden a los reflectores de las maquinas que se utilizan para los aterrizajes. Esos reflectores son usados para tomar las cabeceras de pistas y, en el caso aludido, la cabecera norte de la pista de El Plumerillo, que precisamente enfrenta a la zona donde los aviones fueron avistados por los testigos”.

Como es sabido, resulta excepcional que los organismos militares salgan al cruce de versiones acerca de la presunta aparicion de ovnis en nuestro cielo, aun cuando se hallan involucrados elementos de sus propias fuerzas. La respuesta en este caso quiza se deba a la proverbial cantidad de testigos que avistaron extrañas luces durante esa madrugada en la ciudad de Mendoza. Y, a no dudarlo, a la actitud decididamente receptiva de sus autoridades que -pese para algunos- ofrecieron una explicacion.

La misma, en terminos generales, es satisfactoria. Sin embargo, es preciso notar ciertas diferencias -no insoslayables, y habituales- con el fenomeno aqui descrito. Entre los aspectos mas estables del testimonio (es decir, menos propensos a deformaciones) surge que durante los casi 40 minutos de observacion, se hace referencia a un unico ovni, y no a varios como indica el comunicado; ademas, su caracter silen­cioso, el comportamiento por veces erratico, y el aspecto desusado que mostraba en las fases mas proximas el fenomeno. Hallandose los aviones en el sector y durante tan prolongado periodo (lo cual no ha sido precisado), llama la atencion que los dos testigos no hayan advertido la presencia de tales aparatos. ¿No fueron notados, con­fundieron un avion, o acaso las aeronaves se hallaban en otra region mas distante como para ser vistas? De aceptar fielmente el testimonio de los jovenes testigos, en cuanto a los rasgos mas estables, aparecen discordancias notorias.

Esto nos impulsa a ahondar en la investigacion. En tal sentido, nuestras sospe­chas sobre la fiabilidad de lo descrito, especialmente por Nievas, se orientan en direccion de la sugestiva riqueza de detalles aportados por este, testigo principal del episodio. Es decir, en aquellos datos que pueden suponerse los mejores indicios de su naturaleza anomala o desconocida, sostenida en una imagen no reconocida por los demas testigos (pese a creer que las condiciones de observacion le hayan sido mas favorables). ¿Trato acaso de engañarnos? Intentaremos dilucidar este interrogante.

ANALISIS DE LOS TESTIMONIOS

La primera hipotesis es que la experiencia previa, el concepto ya establecido de la forma clasica de un ovni, hizo que el testigo viera la forma que su expe­riencia le dictara. Nievas ha visto un fenomeno no identificado y es alli donde han reaccionado sus mecanismos psicologicos. Interpretado de esta manera, el concepto global de lo observado resulta una creacion de la conciencia, y no de la realidad percibida. De ahi que, como cada consciencia es individual, no todos vemos lo mismo. Cada cual conformara dentro de si aquello percibido (seleccionando y añadiendo elementos), de acuerdo a sus experiencias, intereses, formacion, personalidad, y circunstancias. Un factor condicionante que pudiere haber operado en la conciencia de los testigos, es que -segun versiones periodisticas-, “a esa hora ya habia cobrado conocimiento de que algunos colegas habian informado a la central de radiota­xis que raras luminosidades eran avistadas en el cielo mendocino”. Esta noticia que parece haber sido conocida por Nievas y Brandi antes de su propia experiencia, facilito la disposicion de enfrentarse a la rara luminosidad, con la categoria de ovni. La conviccion previa de que los mismos son naves extraterrestres le denotaria que lo observado momentos despues estaba efectivamente tripulado.

Con esa creencia, la vivida impresion sufrida al sentirse virtualmente atrapado (al pasar de improviso, de seguidor a perseguido al bloquear su actividad motora, desde su automovil hasta sus piernas, etc.) le hizo perder por un instante su conciencia racional, dejando emerger sus contenidos psiquicos latentes, fuertemente emocionales (no tiene una clara idea donde se encuentra, pierde relacion con el medio -no escucha el ladrido de la perra, despues no hallaria a su acompañante-, mostrando un evidente cuadro confusional); desencadenando una fuerte crisis nerviosa con la perdida de sus sentidos. En ese estado, Aldo Modesto Nievas se constituye en el unico testigo que afirma haber distinguido a un centenar de metros abundantes detalles del interior del objeto.

La segunda hipotesis probable es que la version de los ocupantes sostenida por Aldo Nievas, fue agregada deliberadamente al relato original (referido solo al obje­to), con el proposito de reforzar el caracter anomalo del fenomeno avistado, una vez abierta la duda por el comunicado tranquilizador de la aeronautica.

En otras palabras, los testigos habrian observado un fenomeno inusual, pero al ser puesta en juicio la naturaleza del mismo, Nievas incluyo elementos mas fantasti­cos dentro de su propia vision persuadido de que mantendria asi la condicion anomala que habria experimentado, y no caer en ridiculo.

Conviene señalar que Carlos W. Brandi atestiguo que al detenerse el objeto, los operadores de la central de taxis se comunicaron con la Fuerza Aerea avisando de lo ocurrido, pero en respuesta se les dijo que se trataba de aviones que efectuaban vue­los rasantes. Inclusive, el fotografo Alfredo Yanzon, del diario Mendoza, registro a las 4 horas desde la terraza de un edificio ubicado en la calle Rodriguez, la presencia de varias luces atribuidas a dichos aviones, y reproducidas junto a los testimo­nios de los jovenes. No obstante lo dicho por Brandi, el chofer Nievas omite en cam­bio, en todas sus extensas declaraciones, estos datos de gran importancia y no deja de comentar -salvando cualquier duda- que “al principio crei que se trataba de un avion, ya que en la zona es muy frecuente ver maquinas haciendo maniobras a escasa altura para tomar la cabecera de la pista del aeropuerto de El Plumerillo, pero a medida que avanzaba ese objeto hacia el este, me convencia que dicha posibilidad era cada vez mas improbable”.

Las declaraciones de Nievas y Brandi fueron publicadas con amplitud en los dias siguientes, acompañadas por lo general del comunicado de la IV Brigada Aerea. Lo que llama la atencion es que no se hace referencia alguna sobre los ocupantes vistos en detalle por el conductor Nievas, dato que no hu­biera escapado al periodismo (1), indicando por el contrario que el ovni tenia la forma de hongo y que apenas “creiamos ver que en su parte inferior tenia ventanillas o algo similar” (Mendoza, 25 jul 1978).

Nada mas sostendria Nievas. Luego del comunicado la situacion cambia y en adelante dice haber distinguido en el interior del objeto y a traves de unos ventanales, un tablero de control y cuatro esbeltas figuras vestidas con un ajustado buzo negro, moviendose de un lado a otro (!).

Pese a ser un rasgo muy singular para no ser mencionado, pensamos que podria tratarse de una simple omision si no fuera por la cadena de indicios que surgen de nues­tra investigacion testimonial, avalando esta hipotesis. Parece significativo que en nuestra requisitoria Aldo Nievas haya declarado lo siguiente: “Brandi detras de la casa pudo observar tambien a las figuras porque el ventanal del objeto era redondo y noto inclusive que las mismas giraban en el aparato”. Sin embargo, su acompañante Car­los Brandi ha asegurado que “el objeto parecia estar rodeado de enormes ventanas que hacian las veces de paredes, separadas en tramos y por superficies vidriosas. A traves de esas ventanas, llegaba a divisar apenas una especie de humo, como si fuera una botella llena de humo”, negando haber podido apreciar mas detalles, como seria la presen­cia de ocupantes.

Otro de los hechos discordantes se advierte al cotejar su primer testimonio publico y el emanado en nuestra encuesta, lo cual pasa a vigorizar la hipotesis del refuerzo de prueba (en rigor, es una pseudo-prueba, pues la version de los humanoides seria un argumento a favor del caracter extraño del fenomeno, pero no de su presumible autenticidad) empleado por el testigo principal, quien indico que la radio volvio a funcionar tras alejarse el ovni, restableciendose la comunicacion. En cambio, con posterioridad, nos expreso que las lamparas del equipo se partieron subitamente al restablecerse la corriente, debiendo ser reparado por completo.

El episodio presenta otros aspectos indefinidos, como las circunstancias en que el chofer se desmayo y ocurrio la detonacion, la falta de identidad de las presuntas tres personas que aguardaban un omnibus en el trayecto del taxi, etc.

Despues de todo, es en el estado de shock profundo que entra Aldo Modesto Nievas -proximo al desmayo-, la circunstancia precisa en que afirma haber observado con bastante nitidez y detalle lo que ocurria en el interior del ovni. En tales condiciones y de acuerdo a lo que se desprende del examen del caso, resulta muy improbable admitir la version de los ocupantes, conforme a la realidad descripta.

REFERENCIAS

(1) Mendoza, Mendoza, 25 julio 1978; La Nacion, Buenos Aires, 25 julio 1978; La Razon, Buenos Aires, 25 ju­lio 1978; La Prensa, Buenos Aires, 26 julio 1978; La Semana, rev., Buenos Aires, n° 92, 2 agosto 1978, Cuarta Dimension Anuario 1982, Buenos Aires, ps.76178; UFO Press, Buenos Aires, IV, n° 13, octubre 1979, ps.15/16

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