LAS HUELLAS DE LOS OVNIS

El fenomeno OVNI no solo se manifiesta en la subjetividad de los relatos de testigos, para los cuales el procedimiento de evaluacion, ponderando en cada caso los pesos relativos de extrañeza y credibilidad, es muy similar –segun hemos expresado en otra oportunidad- a los clasicos metodos historiograficos de critica interna y tambien a los implementados en las investigaciones policiales y judiciales.
A este respecto, en la investigacion ufologica, como sabemos, a fin de lograr un aceptable nivel de confianza para informes basados solo en testimonios, se han formulado sistemas que permiten expresar dicho valor en terminos cuantitativos (v.g. la matriz S-?, Strangeness-Probability, de Hynek; el indice de certidumbre ? elaborado Ballester Olmos; o el indice de confiabilidad que propone Thomas Olsen).
Pero el dossier de los OVNI no se agota en simples datos anecdoticos. Para un porcentaje no desdeñable de casos, especialmente en aterrizajes y cuasi-aterrizajes los informes sobre fenomenos anomalos refieren improntas y diversas alteraciones en la consistencia del suelo, daños en la vegetacion, residuos, etc., en aquellos sitios donde habrian ocurrido tales descensos. Cuando los rastros del suelo son descubiertos casi de modo inmediato en los avistamientos diurnos y a la mañana siguiente ( en los muchos mas frecuentes avistamientos nocturnos) su valor como evidencia se incrementa considerablemente. Esta clase de datos son sin duda objetivos; las “huellas” no son ya fenomenos transitorios, y en virtud de su permanencia temporaria pueden ser estudiados de modo directo por el investigador; se conservan como prueba tangible mucho tiempo despues de que el evento OVNI ha sido denunciado.

Ted R. Phillips Jr. (Director del Center for Physical Trace Research) ha investigado personalmente varios centenares de informes y compilado el Physical traces associated with UFO sightings; a preliminary catalogue. Publicado en el año 1975, por el CUFOS (Center for UFOs studies) el catalogo reune 833 casos de esa clase.
De acuerdo a la clasificacion propuesta por Phillips, los rastros fisicos de los OVNIs en general pueden ser divididos en dos grandes grupos:

Efectos primarios
1. Anillos – rastros circulares, quemados, deprimidos o deshidratados. El perimetro
exterior muestra daños o cambios, mientras que el area central permanece inalterada.
2. Nidos –rastros ovales, generalmente deprimidos, se nota un efecto remolino.
3. Sitios circulares –rastros circulares con daños en toda area –quemada, deprimida o deshidratada.
4. Sitios irregulares –areas quemadas, deprimidas o deshidratadas sin ningun diseño particular. Muchos de los sitios irregulares son descriptos como oleosos o manchados.

Efectos secundarios
1. Improntas –comunmente referidas como marcas de aterrizaje. Las improntas han sido halladas en conjuncion con todo tipo de rastros primarios. Generalmente dispuestas conforme a un patron triangular o rectangular, en numero de tres o cuatro.
2. Daños en los arboles – los arboles cercanos a los alegados sitios de aterrizaje son frecuentemente dañados, derribados al suelo o deshidratados. Las ramas son rotas,
quemadas o deshidratadas.
3. Crateres –encontrados junto con otros efectos secundarios.
4. Pisadas –los archivos contienen un sorprendente numero de informes sobre pisadas. Generalmente descriptas como pequeñas, han sido halladas en conjuncion con la mayor parte de los tipos de rastros primarios.
5. Plantas o suelo removidos –hay numerosos informes que involucran la remocion de suelo o plantas en el alegado sitio de aterrizaje.

De acuerdo al Dr. Hynek, los anillos tienen un diametro que puede alcanzar los 30 pies o mas, pero cuyo espesor perimetral es de 1 a 3 pies. Los diametros mas frecuentemente mencionados por los testigos van de 20 a 30 pies. Los anillos mas frecuentemente mencionados por los testigos van de 20 a 30 pies. Pueden persistir por semanas o meses y el interior de el circulo permanecer esteril por una o dos estaciones.

En el momento actual la base de datos del Center for Physical Trace Research. que dirige Ted Phillips supera los 4.000 incidentes, ocurridos en mas de 50 paises. De ese total, un elevado porcentaje son de escaso merito, ya sea porque no han sido investigados cabalmente, o en virtud a su bajo nivel de extrañeza.
No es nuestro proposito ofrecer aqui un listado, aunque fuera parcial, de los casos de aterrizajes OVNI con secuelas de huellas que se conocen. Solo examinaremos seis, que han sido responsablemente estudiados por organismos policiales y cientificas. Se trata de los conocidos eventos de Poncey-sur-L’Ignon, Francia, 4 de octubre de 1954; Socorro, Nueva Mexico, EE.UU., el 24 de abril de 1964;; de Trans-en Provence, Francia, el 8 de enero de 1981; Nancy, Francia, 21 de octubre de 1982.

4 de octubre, 1954; Poncey-sur-L’Ignon, Francia. 08,00 p.m.
La investigacion estuvo a cargo de la Gendarmeria de Saint-Seine, de su jefe, el capitan Millet y del comandante Viala, de Dijon. Ademas intervino personal de los servicios de aeronatica de Dijon; y varios investigadores civiles, entre ellos Charles Garreau y Aime Michel.
Segun el testimonio de la Sra. Yvette Fourneret, vecina de la aldea de Poncey-sur-L’Ignon, eran alrededor de las 08:00 p.m. y se dirigia a la ventana para cerrar los postigos, cuando al echar una mirada hacia fuera vio, a unos 20 m de su casa, un cuerpo luminoso que se balanceaba suavemente en el aire, a la derecha de un ciruelo, como si se preparar a aterrizar. El objeto tendria mas o menos de 3 m de diametro, con forma alargada, alargada, horizontal y de color anaranjado. Con su luz iluminaba debilmente las ramas y las hojas del arbol.
Asustada, la testigo tomo a su hijo y se refugio en casa de una vecina, la Sra. Boullier, cerrando cuidadosamente las puertas. En ese momento llegaron los señores Girardot y Vincent, quienes al ver a las dos mujeres atemorizadas, les preguntaron que ocurria. Al saber el motivo, tomaron sus fusiles y se dirigieron hacia el prado. No encontraron nada, pero al examinar el suelo, descubrieron una huella fresca.
Los rastros hallados en el sitio donde el OVNI estuviera posado tenian caracteristicas verdaderamente insolitas.

“Sobre una superficie de un largo de 1,50 m, de 70 cm de largo en su base y en su extremidad de 50 cm, el suelo habia sido como aspirado. Sobre la rozadura aun fresca, se agitaban gusanos blancos. La tierra arrancada estaba extendida alrededor del hoyo en terrones de 30 cm de diametro en un radio de 4 m. Sobre el borde interno del hoyo, algunos terrones pendian hacia el interior, la tierra no habia sacado de encima, de manera que mas o menos a la mitad de su profundidad, la superficie del hoyo era mas vasta que a nivel del suelo. Pero lo mas sorprendente era que la ausencia de instrumento hacia imposible explicar la extraccion de esa masa de tierra. Aun mas (y sobre todo esto jamas se pudo explicar): las raicillas y las radiculas estaban intactas sobre toda la superficie interna del hoyo; nada habia sido cortado. He aqui un detalle que sorprendio a todo el mundo: en el centro del hoyo, una planta de maiz estaba acostada, unida a la tierra del fondo por la extremidad de su raiz, las raicillas al aire, sin que se la hubiera siquiera rasguñado. En suma: todo ocurrio como si la masa de tierra extendida sobre la hierba alrededor del hoyo hubiera sido succionada por un gigantesco aspirador. La misma observacion puede hacerse sobre los terrones desparramados alrededor de la hierba: ni raices cortadas ni trazas de instrumento, ninguna quemadura. Numerosas personas trataron despues de reproducir este fenomeno, pero fue en vano”.
(Fuente: Aime Michel, Los misteriosos platillos volantes, p. 199).

Recordamos que un efecto muy similar se dio en la localidad de Pelluco, Chile, el 31 de julio de 1965. En la madrugada de esa fecha descendio un misterioso objeto que despedia potentes destellos violaceos. Se detuvo detras de una arboleda, casi a ras del suelo, durante cinco minutos y luego trepo en el cielo a gran velocidad. Al amanecer se examino el bosque y en el suelo se encontro una huella de un metro de profundidad y de unos 60 m de diametro. El suelo parecia erosionado, como si un extractor de aire hubiese aspirado el terreno en el area de aterrizaje. (Saenz, M. y Wolf, W., Los sin nombre, Santiago de Chile, Obe, 1967, p. 59).

24 de abril, 1964; Socorro, Nueva Mexico, EE-UU. 05:45 p.m.
La tarde del 24 de abril de 1964, el sargento Lonnie Zamora, del Departamento d Policia de Socorro (Nueva Mexico) patrullaba con su automovil la ruta nacional nº85, proximo a aquella ciudad, en mision de rutina. En esa circunstancia, Zamora vio hacia el sudsudoeste, una especie de “llama” azulada, de forma conica, que descendia lentamente del cielo, a unos 700 m; al mismo tiempo oyo un fuerte estruendo. Pensando que un antiguo deposito de dinamita existente en esa zona habia hecho explosion, el policia guio su coche de patrulla por un camino secundario que conducia a ese lugar. Al cabo de pocos minutos, llego a la cima de una pequeña colina desde donde pudo observar, fuera del camino y a unos 150 o 200 m de distancia, en una hondonada, lo que parecia ser un auto blanco volcado; junto al mismo se hallaban dos figuras humanas de pequeña estatura, cubiertas enteramente con “overoles blancos”. Estaba de pie, entre un gran arbusto y el aparato .Una de ellas advirtio el auto policial y dio la impresion de sobresaltarse. Antes de acercarse mas para investigar lo que penso podria ser un accidente, el suboficial se comunico por radio con la Jefatura de Socorro, informando lo que acontecia. Zamora descendio entonces de su vehiculo y camino hacia el objeto. A no mas de 15 m de distancia pudo observarlo claramente. No se trataba de un automovil; su forma era oval, de 3,5 a 4,5 m de longitud, con aspecto metalico y color aluminio. Estaba firmemente instalado sobre cuatro patas de desigual longitud. No se advertian puertas ni ventanas, pero si varias marcas rojas, semejantes a una insignia, en su costado. Las dos pequeñas figuras –“del tamaño de un niño”- habian desaparecido.
De repente, el artefacto comenzo a proyectar por el centro de su parte inferior llamas azuladas, al tiempo que producia un ruido muy intenso. Convencido de que la explosion era inminente, el policia corrio hasta su auto para guarecerse detras de el. Luego de algunos segundos levanto la cabeza: el ruido habia cesado; el objeto seguia todavia alli, en movimiento suspendido en el aire a solo 3 o 5 m del suelo, sin arrojar ya ninguna llamarada, y en completo silencio. Asi se desplazo hasta un kilometro y medio de donde Zamora se encontraba. Entonces, bruscamente, ascendio un angulo muy pronunciado y se alejo a gran velocidad rumbo al sudoeste siguiendo el perfil de las colinas hasta perderse de vista sobre las montañas vecinas (Mile Canyon Mountain).
Instantes despues, arribo al lugar el sargento Sam Chavez, superior directo de Zamora, que habia escuchado por radio el informe de este ultimo. Ambos policias bajaron hasta el fondo del barranco donde el extraño artefacto estuviera posado. En los mismos sitios en que Zamora afirmo que las atas metalicas del objeto habian descansado, encontraron cuatro huellas ovaladas y ademas, en el lugar de aterrizaje la vegetacion mostraba evidentes trazas de calcinacion.
Todos estos hallazgos fueron plenamente ratificados por oficiales del FBI y de la Fuerza Aerea Norteamericana que arribaron al escenario de los sucesos en dias sucesivos.
La investigacion de este caso ha sido quizas una de las mas completas de las efectuadas en Estados Unidos, hasta ahora. Intervinieron en ella el Project Blue Book, cuyo consultor cientifico, el Dr. J. Allen Hynek, viajo especialmente a Socorro en tres ocasiones, el FBI y dos importantes comisiones privadas de ese pais, NICAP y APRO.
El Dr. Hynek, en su primera visita al lugar, varios dias mas tarde, verifico la existencia de las marcas de aterrizaje y las plantas quemadas. En el curso de una larga entrevista, el sargento Chavez le confirmo haber observado las marcas y las malezas quemadas, todavia humeando, en el momento que se encontro con Zamora en el lugar del suceso.
La investigacion revelo que el artefacto, habia aterrizado en un terreno desnivelado, instalado firmemente sobre 4 patas de desigual longitud, de tal manera de colocar su centro de gravedad en la mejor posicion. Tal sistema de aterrizaje, obviamente, seria ideal para un modulo lunar, y se conjeturo que el objeto podria haber sido un dispositivo experimental de construccion norteamericana. Pero se desecho esa posibilidad, pues se determino que en ese lugar y en esa fecha no hubo ensayo con vehiculos espaciales. Por otra parte, el analisis espectroscopico de las areas calcinadas, dio resultados negativos y, ademas, el modo de propulsion parecia ser muy diferente al de cualquier aparato de factura terrestre.
Las 4 huellas eran muy parecidas: 2 de ellas tenian una profundidad de 5 cm en el centro, con un reborde de tierra de tambien 5 cm. La tierra habia sido empujada desde el centro del cuadrilatero. La cuarta huella solo tenia 2,5 cm de profundidad, pero era borrosa, como si lo que la hubiese causado se hubiese balanceado lateralmente antes de elevarse y por tanto su menor profundidad no debe considerarse que indicara menos peso. Los objetos que causaron esta huellas sostenian un gran peso, o bien chocaron con mucha fuerza contra el suelo, que alli es muy consistente. Debemos suponer que la fuerza ejercida equivalia a un suave descenso de 1 tonelada por lo menos, sobre cada huella.
Las huellas no parecian producidas por un objeto que hubiera golpeado el suelo con gran fuerza, ni tampoco habian sido excavadas, sino que eran el resultado de una fuerte
presion ejercida desde arriba. Como un objeto muy pesado que despues de aterrizar con lentitud se hubiese quedado inmovil La tierra desalojada en torno de las huellas estaba humeda y “fresca” a diferencia del terreno seco de la superficie.
Medidas tomadas en el lugar mostraban que las diagonales formadas por las 4 marcas de aterrizaje la intersectaban casi exactamente en angulos rectos. El centro del circulo asi formado virtualmente coincidia con la principal marca de quemadura en el suelo, una de las dos que al parecer se produjeron por una fuerza ejercida de arriba hacia abajo. Una quemadura de este tipo hizo pensar en el momento inicial del aterrizaje o bien en el momento del despegue: en ambos casos, la zona abrasada se hallaria directamente bajo el centro de gravedad de un objeto que llegase o partiese verticalmente; y recordemos que segun el relato de Zamora, el movimiento de partida del artefacto, se inicio con un ascenso vertical. Se observaron tambien otras 3 zonas chamuscadas y un gran arbusto situado casi en el centro del cuadrilatero formado por los brazos, aparecia “seccionado” por la mitad “como si lo hubiese rebanado una hoja de fuego”.
Aparte de las huellas dejadas supuestamente por los “brazos” habia otras diferentes:. Cerca de la huella que parecia mas “desplazada” se notaban como “pisadas”, que parecian haber sido producidas –en opinion de algunos investigadores- por una persona o grupo de personas con calzado o pies relativamente pequeños. Ademas, dentro del cuadrilatero se percibian 4 hendiduras superficiales en el terreno, de forma mas o menos circular o eliptica;
se conjeturo que las mismas fueran rastros de una hipotetica escala tendida desde una parte del objeto hasta el suelo.
Fue consenso unanime de los investigadores que participaron en el estudio del caso, que el Sargento Zamora habia visto realmente algo inusual. Las conclusiones del Project Blue Book clasifican el suceso como “no identificado”.
Fuentes:. Stanford, R. El escandalo del OVNI. Barcelona, Pomaire, 1978. Story, R. The enciclopedia of UFOs, p. 341, Los Humanoides Barcelona Pomaire, 1967, p. 179.

Nancy, Meurthe-y-Moselle (Francia) caso llamado “del Amaranto”, 21 de octubre de 1982. 12:35.
En esa fecha, el Sr. Henri, de 30 años, biologo molecular, que regresaba de su trabajo, y se hallaba enfrente de su jardin, vio venir del Suroeste un artefacto volador brillante que inicialmente interpreto como un avion. El testigo preciso que no habia ninguna nube, que el no tenia el sol enfrente y que la visibilidad era excelente: La velocidad de descenso del artefacto no era muy grande y penso que iba a pasar por arriba de su casa. En un momento dado se dio cuenta de que la trayectoria del artefacto se dirigia hacia el, aun alejado a 3 o 4 m. El artefacto, se detuvo y permanecio suspendido a 1 m del suelo, durante cerca de 20 minutos.
El testigo preciso que habia visto su reloj, por lo que estaba absolutamente seguro de la duracion del vuelo estacionario del artefacto. Lo describe como de forma ovoide, de aproximadamente 1,50 m de diametro y 80 cm de espesor; la mitad inferior de aspecto metalizado, parecido al berilio pulido, la mitad superior de color azul verdoso en su centro. Al parecer no emitia ningun sonido, destello o fulgor, ni frio ni calor, ni tampoco magnetismo o electromagnetismo. Al cabo de 20 minutos, se elevo bruscamente en vertical constante, trayectoria que mantuvo hasta que se perdio de vista. La marcha del artefacto era muy rapida, como bajo el efecto de una fuerte aspiracion.
El testigo especifico, para finalizar, que no habia ningun rastro o marca en el suelo; la hierba no estaba carbonizada ni aplastada, pero el preciso que en momento de la partida, la hierba se enderezo para retomar enseguida su posicion normal.
El testimonio fue grabado por la policia estatal (brigada de gendarmeria de V3) menos de 5 horas despues de la observacion. Se comprobo tambien que en un arbusto de amaranto situado cerca del objeto las hojas se deshidrataron completamente en sus extremos, como si hubieran sido sometidas a intensos campos electricos, y que los frutos parecian estar cocinados. En cambio, plantas similares mas alejadas estaban en condiciones
normales. De estudios bioquimicos posteriores realizados en el Centro de Fisiologia Vegetal, de la Universidad Paul Sabatier, Toulouse, se dedujo que el campo electrico, probable origen del enderezamiento de la hierba, debia haber pasado de los 30 kv/m; y que los efectos observados en el amaranto fueron probablemente el resultado de un campo electrico que, a nivel de la planta, debio haber pasado los 200 kv/m.
(Fuente: GEPAN, enquete 86/06, “L’Amarante”, Note technique nº 17, Toulouse, 21 de mars 1983).

8 de enero, 1981; Trans-en-Provence, Francia. 05:45 p.m.
Renato Nicolai, de 52 años, realizaba trabajos de albañileria en una sobreelevada terraza del jardin, al costado de su casa, cuando a las 05:00 p.m. oyo un suave sonido, semejante a un leve silbido (“como un viento soplando moderadamente fuerte”). Volviendose hacia esa direccion, el testigo observo, a la altura de dos grandes coniferas en el borde de su propiedad, una “maquina” de color oscuro que descendio y aterrizo, (“cayo como una piedra”) a unos 50 u 80 de distancia. El testigo se aproximo con cautela a unos 30 m para observar el extraño fenomeno, al que describio como un artefacto formado por un reborde liso, de unos 15 o 20 cm de largo que formaba una especie de anillo alrededor de la masa metalica. Estaba posado muy cerca de un muro de piedras y el testigo no distinguio antenas, ventanas ni la menor traza de aberturas. El aspecto de la superficie, metalica y oscura, parecia plomo. El objeto, despues de permanecer unos pocos segundos en el suelo, se elevo verticalmente, continuaba emitiendo un bajo silbido y desaparecio a enorme velocidad, hacia el bosque de Trans, es decir hacia el nordeste, pasando exactamente entre los dos altos arboles, en el exacto lugar desde el cual habia parecido “caer”.
Mientras el artefacto se alejaba, Nicolai vio en su parte inferior cuatro aberturas pero ninguna indicacion de escapes o llamas; solo levanto un poco de polvo. La duracion total del avistamiento fue de 30-40 segundos. Mas tarde, Nicolai salio a inspeccionar el sitio de aterrizaje, y descubrio en el suelo un circulo de 2 m de diametro. En ciertos lugares a lo largo de la circunferencia del circulo habia rastros como abrasiones. Al dia siguiente, la esposa de Nicolai confirmo el hallazgo.
La Gendarmeria de Draguinan, alertada por vecinos del testigo, arribo al dia siguiente para investigar el informe y, siguiendo las instrucciones de GEPAN/SEPRA, recogio muestras del suelo y de la vegetacion, al igual de muestras de control en zonas fuera de las huellas. Los gendarmes encontraron dos circulos concentricos, uno de 2,2 m de diametro y el otro de 2,4 m. Estos dos circulos dejaban una corona de 10 cm de ancho, en esa area hallaron tambien dos secciones, diametralmente opuestas, cada una de 80 cm de largo, que presentaban estriaciones negras similares a rastros de abrasion.
Finalmente, GEPAN (Grupo de estudios de fenomenos aeroespaciales no identificados), unidad de la agencia espacial francesa CBES organizada para investigar los informes sobre OVNIs, fue llamada por la Gendarmeria. Cuarenta dias despues del aterrizaje, los cientificos y tecnicos examinaron el lugar, recolectando muestras de suelo y vegetacion a fin de su posterior estudio en varios laboratorios equipados para analisis fisicos. Esta tarea investigadora tambien incluyo una evaluacion de confiabilidad del testigo, la determinacion de las condiciones atmosfericas existentes al momento del encuentro OVNI, y el trafico aereo en el dia en cuestion.
El informe final de GEPAN, titulado Nota Tecnica nº16, arribo a las siguientes conclusiones:
Los rastros visibles como estriaciones parecian haber sido ocasionados por una combinacion de efectos mecanicos y termicos. El examen visual y microscopico revelo que, aparte de las estriaciones, el suelo en el lugar del aterrizaje habia sido fuertemente compactado, formando una costra hasta un espesor de 6-7 mm; no podia haber sido calentada a mas de 600 grados C, dado que la estructura del carbonato de calcio no fue afectada y tampoco habia rastros de compuestos organicos tales los que podrian esperarse de ser causados por combustion.
Se calculo que para producir esa compresion hubiera sido necesario un objeto estacionario de unos 700 kg (o podrian haber sido hechas por un objeto de menor masa si el mismo se estuviera moviendo a pocos metros por segundo en el momento del impacto contra el suelo).
Los analisis bioquimicos fueron realizados por el profesor Michel C.L. Bounias, del Laboratorio de Bioqimica, de la Universidad de Avignon. El principal procedimiento para el analisis fue la determinacion del cromatograma de los pigmentos, el cual proporciona informacion para un numero de componentes bioquimicos (tales como clorofila, beta caroteno y violaxantina, entre otros).
En las muestras tomadas en la periferia de la huella, se detectaron cambios bioquimicos que mostraban una fuerte correlacion con la distancia al centro de la huella, en proporcion inversa: el contenido de clorofila de las hojas de alfalfa se redujo en 30%, el de beta caroteno, en 50-57 % y el de violaxantina en 80%. Ademas el contenido de glucidos y aminoacidos de las hojas de alfalfa muy jovenes, habian cambiado acercandose a los valores del contenido caracteristico de las hojas viejas, exhibiendo “signos de una prematura senectud”.
Especulando con la causa probable para estos efectos, el Dr. Bounias, rechazo la hipotesis de que pudieran obedecer a una accion deliberada con venenos quimicos, y tampoco encontro evidencias que pudieran indicar una radiacion nuclear. Si, en cambio, algunas modificaciones podrian ser causadas por una poderosa radiacion de microondas. Aunque ciertas otras caracteristicas de los daños en la vegetacion no podian ser explicadas de ese modo.

Siete años mas tarde, el Dr. Jacques Vallee efectuo una nueva investigacion en el lugar del caso Trans-en-Provence. Muestras del suelo obtenidas en el tiempo de la investigacion inicial fueron analizadas en un laboratorio norteamericano. Los resultados de la entrevista con el testigo y su esposa, y el examen de las muestras tomadas en la superficie y debajo de ella apoyaron los hallazgos del equipo del CNES y la veracidad del testimonio de Nicolai. En particular, se encontro que la muestra de superficie solo diferia de la mas profunda por la presencia de material biologico (plantas e insectos) en la superficie. Calcio y silicon eran los elementos dominantes en todos los campos examinados, con aluminio y hierro tambien presentes. En cambio, no se encontro ninguna indicacion de polvo de cemento, aceite o contaminantes quimicos que podrian hacer sospechar la presencia de tractores u otros vehiculos industriales en el lugar.
(Fuentes: GEPAN, Note technique nº 16, analyse d’une trace, march 1, 1983; Velasco, Jean Jacques, MUFON 1987 Internationl UFO symposium proceedings, 1987, pp. 51-67 y tambien en el Journal of scientific exploration, vol. 4, nº 1, pag.27; Sturrock, P.A. Physical evidence related to UFO reports, seccion 10, Ground traces; Vallee, Jacques. Return to Trans-en Provence, Ibid).

Conclusiones
Las huellas dejadas por los OVNIs constituyen asi testigos materiales y como tales se hallan disponibles para el examen de laboratorio; es posible medirlas, fotografiarlas y analizarlas con los metodos habituales de las ciencias fisicas. Serian como la “impresion digital” del fenomeno. Estas caracteristicas tornan mucho mas improbable la incidencia de un fraude o de una alucinacion.
Algunos autores, sin embargo, desmerecen la relevancia que como elementos de prueba poseen estos rastros tangibles, alegando que ninguna de dichas observaciones permiten afirmar nada positivo acerca del estimulo fisico que originariamente pudiera haberlas causado, ni tampoco probar que las mismas no hayan sido provocadas por otros medios convencionales. Porque, evidentemente, no ha existido un registro concomitante del fenomeno y de su accion sobre el medio ambiente, y la perturbacion material solo se conecta a la presencia del OVNI mediante la narracion del testigo.
Segun nuestro criterio, una actitud como la arriba señalada, incurre en la falencia de ignorar que los Encuentros Cercanos con evidencias tangibles, deben ser analizados de modo global, de manera que involucren, simultaneamente y por igual, el relato del testigo (y la credibilidad que este nos merece) y las caracteristicas de las huellas o marcas, factores ambos estrechamente vinculados entre si. Considerados como realidades separadas, sin interconexion, significa una arbitraria fragmentacion del caso, cuando no una verdadera mutilacion del mismo. La conjuncion de presencias –OVNIs y huellas- coincidentes en tiempo y espacio, vale decir cuando el descubrimiento de los rastros ocurrio algunas horas o hasta un dia despues de la observacion del OVNI, no parece sensato desestimar una estrecha vinculacion entre ambos fenomenos.
El enfoque parcializado es, pues, insuficiente e inadecuado para proporcionarnos alguna.respuesta razonablemente satisfactoria cuando enfrentamos un incidente OVNI de tales caracteristicas. Si se trata de un informe con evidencias fisicas asociadas, en el cual el testigo merece un alto grado de credibilidad y, a la vez, las alteraciones de suelo y vegetacion en el sitio del aterrizaje no responden a causas convencionales, y los efectos fisiologicos en los testigos son muy especificos, ambos factores se complementan y corroboran.

Sin lugar a dudas, estos datos objetivos y tangibles, sugieren la existencia de una dimension fisica anomala y refutan cualquier intento de reduccion psicologista, pero debe admitirse que, en ultima instancia, ademas de esa conviccion, no alcanzan para esclarecer la naturaleza de ese estimulo externo desconocido. Esta falencia se debe a que tales datos aportan solo un conocimiento indirecto del fenomeno, vale decir, de sus consecuencias sobre el medio ambiente, sean estas mecanicas o termicas, y no alcanzan a detectar el propio objeto anomalo, con registros cuantificables de valor cientifico

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