EL INCIDENTE DUGOUR-BERLINGIERI, UNA POSIBLE ABDUCCION?

Maipu – Buenos Aires (Mayo de 1972)Nota de Carlos Alberto Iurchuk: Articulo extraido de la pagina de la Red Argentina de Ovnilogia (RAO):
www.raoonline.com.ar

Los pormenores de este caso, que involucra a dos altos funcionarios de una importante institucion bancaria de la Argentina, fueron ya expuestos por el autor hace mas de dos decadas, en una publicacion española especializada.

No obstante, nos ha parecido de interes reeditarlo ahora, pero con un criterio diferente, acorde con los conocimientos que sobre el tema OVNI se han acopiado desde entonces y que permiten abordar una revision mas afinada del caso.

Recordemos que un dia no bien precisado del mes de mayo de 1972, los señores Ivo Dugour y Nestor Berlingieri, que por aquella epoca se desempeñaban como gerentes del Banco de la Provincia de Buenos Aires, con sede en la Capital Federal, se dirigian en automovil hacia este ultima ciudad desde Mar del Plata, por la ruta nacional nº 2. Estos viajes al interior de la provincia lo efectuaban con mucha frecuencia en virtud de su actividad bancaria.

De este caso, que habia permanecido inedito hasta entonces, adquirimos conocimiento por intermedio del señor Ruben Luzuriaga, colega y amigo de los mencionados testigos. Gracias a su gentil intervencion, logramos dialogar con ellos, venciendo previamente su reticencia en hablar sobre un evento quizas demasiado fantastico para los canones convencionales. Pudimos asi entrevistarlos por separado y recoger sus respectivas versiones de esa experiencia que tuvieron en comun

El testimonio de Dugour

Habian partido de Mar del Plata, alrededor de las 0:30, luego de una cena frugal, en la cual no bebieron. Berlingieri conducia el automovil –un Ford Falcon- mientras que Dugour dormitaba en el asiento adyacente.

De repente, cuando habian transcurrido unos 30 minutos de marcha, el conductor, expresando que sentia un sueño irresistible, enfilo el auto hacia la banquina, estacionandolo alli.

Antes de dormirse, Berlingieri alcanzo a cerrar las ventanillas y las trabas de seguridad de ambas puertas y a desconectar el motor, guardandose las llaves en un bolsillo delantero del pantalon. Despues, Dugour no recuerda nada mas.

Desperto de improviso con los gritos de su compañero, que exclamaba: ¡Estoy sin motor! Vio entonces que el automovil se desplazaba lentamente por la mitad de la carretera. Probaron las luces, que funcionaban normalmente; y luego, recordando que su amigo tenia las llaves en el bolsillo. Dugour se lo hizo saber y aquel pudo entonces poner en marcha el motor.

Solo en ese instante comprendieron que el vehiculo habia estado desplazandose, a unos 20 o 30 km. con el motor desconectado. El hecho era tanto mas sorprendente, pues, si bien el auto no habia quedado frenado, en ese lugar el terreno era completamente llano, sin declive notable.

Cuando arribaron a Dolores, Berlingieri, muy excitado, relato lo ocurrido a una persona que trabajaba en la estacion de servicio; Dugour, por el contrario se mostraba extrañamente calmo y soñoliento.

Al reanudar la marcha, esta vez con Dugour al volante, este testigo comenzo a sentir una muy rara y desagradable sensacion en la cabeza: como un hormigueo similar al de una pierna dormida; subia desde el cuello y asi se mantuvo durante largo tiempo, obligandolo a manejar con extrema lentitud.

El testimonio de Berlingieri

Su relato es coincidente con el de Dugour hasta el momento en que desvia el auto a la banquina y estaciona en ella. En cambio, no recuerda haber cerrado las ventanillas ni las trabas de seguridad ni siquiera haber guardado las llaves.

Se durmio instantaneamente y cuando desperto, tenia asido el volante con las dos manos, en tanto el Ford Falcon avanzaba por la carretera, absolutamente desierta a esa hora. Berlingieri calcula que durmieron unas dos horas, por el tiempo que tardaron en llegar a Dolores.

Berlingieri, y tampoco Dugour, no han podido precisar el lugar del estacionamiento, quizas porque estaban demasiado confusos para tener ideas claras de su localizacion. Solo suponen que podrian haber estado detenidos a unos 30 km. de Maipu. Tampoco supieron estimar la distancia recorrida por el automovil durante el periodo en que permanecieron dormidos.

Es interesante destacar que la somnolencia experimentada por los testigos fue en todos los casos muy intensa y absolutamente desacostumbrada, pues ambos estaban habituados a esa clase de viajes nocturnos.

Finalmente, en ningun momento Dugour ni Berlingieri vieron fenomenos luminosos inexplicables ni oyeron ruidos extraños. Vale decir, que prima facie el incidente narrado no muestra una clara vinculacion con el tema OVNI, en sus manifestaciones mas difundidas y familiares a los medios y al publico en general.

Evaluacion de credibilidad

En este extraño caso, no hay motivos valederos para poner en duda la veracidad de ambos protagonistas. En momento alguno intentaron ellos hacer publica su experiencia y, por el contrario, la misma no fue comunicada a ningun medio de prensa; solo llegaron a conocerla unas pocas personas amigas de los nombrados. Incluso los testigos se mostraron reacios a comentar el episodio con los compañeros de trabajo, por razones faciles de comprender.

En cuanto a si lo narrado puede explicarse como una experiencia onirica o alucinatoria, resulta altamente improbable que esta ocurriera en dos personas, simultaneamente y en forma coincidente y hasta complementaria.

La jerarquia de credibilidad de los señores Dugour y Berlingieri nos parece indiscutible por las circunstancias arriba subrayadas y por el conocimiento directo que el autor tuvo con ellos.

Conclusiones

En el articulo inicial en que dieramos a conocer este caso, insinuabamos como sugerencia explicativa que la produccion de los insolitos efectos vinculados al incidente podrian haber estado relacionados con algun campo de fuerza, ejercido deliberadamente o bien como efecto involuntario derivado del sistema propulsor de los OVNIs (pero adviertase que en esta circunstancia no fueron observados). Sin embargo, hoy pensamos que aquel ensayo de explicacion aparece decididamente insuficiente y ademas omite el problema central, pues si bien el desplazamiento autonomo del automovil sugiere la accion de alguna fuerza externa, el nucleo anomalo del caso subsiste: ¿Que ocurrio durante las dos horas en que las dos personas permanecieron dormidas? ¿Y cual fue la causa de que ambas cayeran repentinamente y sin explicacion razonable en ese profundo sueño?

Creemos que una respuesta a tales interrogantes nos lleva a considerar seriamente la posibilidad de una solucion mucho mas desusada y sorprendente: la de que Dugour y Berlingieri hayan tenido una experiencia de abduccion.

En su momento, tal hipotesis no fue atendida por el autor, pero en aquella epoca el tema de las abducciones no se hallaba tan difundido como en el presente, cuando ha alcanzado niveles abusivos (y obsesivos). Recuerdese que hasta la decada del 80, el tema de las abducciones habia pasado inadvertido y salvo los casos Villa Boas, difundido en Flying Saucer Review, oct., 1964; y del matrimonio Hill, publicado por Fuller, J.C. The interrupted journey, 1966, era casi ignorado a nivel popular.

En rigor de verdad, no es posible soslayar la existencia de ciertos datos que muestran, por un lado, la similitud de las reacciones de los testigos con efectos fisiologicos habitualmente vinculados a manifestaciones OVNI. Tales como perdida de conciencia temporaria, somnolencia, sensaciones de hormigueo en la cabeza y malestar organico indefinido. Por otro, refuerzan la hipotesis de una verdadera experiencia abductiva.

Por ejemplo, en la modalidad clasica de la abduccion, el momento inicial suele producirse en el transcurso de un viaje en automovil, por carreteras solitarias, entre la medianoche y la cinco de la mañana. El caso Dugour-Berlingieri participa de estas mismas pautas. La amnesia que en muchas ocasiones afecta a los testigos de las experiencias de abduccion –el llamado tiempo perdido- ocurrio tambien con los protagonistas del incidente que estamos examinando. El rasgo atipico es, en cambio, la ausencia de cualquier estimulo de luz; por el contrario la irrupcion primaria de objetos luminosos aparece casi como una constante en las abducciones y habitualmente como factor detonante para la perdida de conciencia de los testigos.

Por ultimo, ¿ocurrio verdaderamente una abduccion? Los datos disponibles solo permiten esbozar esa hipotesis. Lamentablemente no se dio en aquella epoca la posibilidad de rescatar el tiempo perdido mediante procedimientos de hipnosis, como es corriente en las investigaciones actuales, De modo que si ese era el camino adecuado para obtener respuestas confiables, no podremos saber con certeza lo sucedido a los señores Dugour y Berlingieri en aquellas dos horas de su fantastico viaje interrumpido.

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